Adolescentes agresivos

Hijos adolescentes agresivos: cómo frenarlo

Parece que hoy las madres hablan de casi todos los temas relacionados con los hijos. Pero quedan algunos tabúes, asuntos de los que solo se habla en bajito: tener un hijo o hija violento es uno de ellos. Y sin embargo, callar no es la solución. Ante los casos de hijos adolescentes agresivos, ¿cómo podemos frenarlo?

Una cierta dosis de agresividad, en la adolescencia, es relativamente normal. Pero no es lo mismo el adolescente que grita en una discusión y luego pide disculpas que el que es físicamente agresivo de forma continuada y no se arrepiente.

En el segundo caso hablaríamos de un adolescente violento, y tomaríamos cartas en el asunto; en el primero, de una conducta violenta, que hay que corregir educando, sin alarmas.

Y sin embargo, el primer caso rara vez sale a la luz, porque madres y padres sienten una gran carga de culpa cuando tienen adolescentes agresivos. Tienen miedo de que la sociedad les señale como malos padres.

Pero detrás de un adolescente agresivo puede haber muchas causas, y no todas son achacables a la educación: pueden ser también fisiológicas o psicológicas. Y en la adolescencia, igual que en la infancia, hay que tener siempre presente que quien se porta mal es que está mal.

Por esa misma razón, la solución a la violencia no suele ser “cambiar a tu adolescente”: la solución suele parecerse más a cambiar las circunstancias que rodean a tu adolescente.

¿Cómo gestionar, entonces, a un adolescente violento?

Qué hacer con los hijos adolescentes agresivos
Los adolescentes agresivos no sienten culpabilidad

Qué es exactamente un adolescente agresivo

Decíamos antes que de todos los adolescentes podemos esperar, dentro de unos límites, algunas conductas violentas, desde violencia activa (enfados expresados a gritos) hasta violencia pasiva (retirarle la palabra a una persona).

Los cambios cerebrales y físicos propios de la adolescencia, los altibajos emocionales, la búsqueda de la propia identidad y la confrontación con una realidad que no les gusta pueden desencadenar actos disruptivos; de una cierta violencia, incluso.

Ello no significa que tengamos que ser tolerantes con estas conductas; de hecho debemos detectarlas, acotarlas y trabajar para frenarlas.

Pero sí que es importante saber que pueden existir, porque necesitamos tener claro dónde está la línea entre la normalidad y la preocupación, para intervenir de un modo u otro en caso de necesidad.

Los adolescentes verdaderamente violentos, aquellos cuya conducta debería preocuparnos, tienen al menos una de estas características

Una gran impulsividad, que se suele derivar de un pobre autocontrol

Sí, los adolescentes son impulsivos, pero aquí estamos hablando de un grado excesivamente elevado de impulsividad. 

Se trata de chicos y chicas que hacen comentarios agresivos a menudo, que son propensos a entrar en peleas, que reaccionan de forma exagerada ante cualquier tipo de corrección o comentario que consideren negativo… Y que no dudan en recurrir a la violencia física para hacer valer su opinión.

Carecen de sentimiento de culpa  

Un adolescente que se comporta de forma violenta debería ser capaz de saber, una vez que se haya calmado de nuevo, que su comportamiento no es adecuado.

Cuando esto no sucede, cuando incluso en frío y hablando con personas ajenas al conflicto un adolescente no sabe que lo que ha hecho no está bien, es un indicio muy claro de que algo no está yendo como debería.

Qué hacer cuando tu hijo adolescente es agresivo
Los comportamientos agresivos tienen diferentes causas

Causas de la agresividad en la adolescencia

¿Por qué un adolescente es agresivo? 

Responder es complicado, pues la violencia adolescente no nace de un solo factor, y se sigue discutiendo la importancia de la genética, las hormonas, la inmadurez cerebral… 

Sin embargo, hay acuerdo en que el comportamiento violento es aprendido.

Es decir, que los niños y adolescentes aprenden la violencia como aprenden cualquier otra forma de socialización: la beben del ambiente.

Por eso es tan importante el ejemplo en casa.

Pero pueden influir otros factores:

  • El estilo educativo

En las familias con estilo educativo democrático (que combina disciplina y cariño) es menos probable que los hijos sean violentos.

Y es que el clima familiar es muy importante en la educación: la falta o el exceso de límites, o la ausencia de manifestaciones de cariño, pueden ser fuente de rebeldía mal canalizada.

Por eso en Adolescencia Positiva te invitamos siempre a acercarte a un estilo democrático, a ser flexible sin dejar de ejercer la autoridad que te corresponde.

Si necesitas compañía en este camino, aprovecha nuestro programa de La Brújula.

  • Un desorden psicológico o evolutivo

El TDAH, la depresión o la ansiedad pueden manifestarse en forma de violencia, especialmente durante la infancia y la adolescencia. 

Cuando hay algún tipo de tratamiento (psicológico o farmacológico) esta manifestación puede estar controlada, pero en caso de que no haya diagnóstico suele agudizarse.

El extremo de este caso es el trastorno desafiante oposicionista, que se caracteriza por la no obediencia a las reglas y el cuestionamiento de cualquier tipo de autoridad.

  • Problemas de salud

Determinadas condiciones médicas, como la diabetes o la epilepsia, implican un estilo de vida tan diferente al ideal social de la adolescencia que muchos chicos y chicas sienten frustración.

Por otro lado, un adolescente que se encuentra mal físicamente, que tiene molestias intestinales, o un problema no diagnosticado, puede sentir esa misma frustración.

  • Que el adolescente esté siendo víctima de abusos

Cuando hay un abuso de cualquier tipo (bullying, abusos por parte de adultos…) y el adolescente no siente confianza para decírselo a alguien, o lo ha dicho pero no se le ha creído, o no se han puesto medidas suficientes…

Entonces, también, la frustración y la rabia del adolescente pueden canalizarse a través de la agresión.

  • El consumo de drogas o alcohol

Tanto las drogas como el alcohol actúan sobre el sistema nervioso central, y muy concretamente sobre la corteza prefrontal, que controla los impulsos. 

Por eso no es raro que las personas con adicciones tengan poco autocontrol, que sean agresivas.

El alcohol y las drogas afectan de manera muy especial a los adolescentes, pues su corteza prefrontal aún no está completamente desarrollada.

  • Un malestar psicológico que no llega a ser una patología

Un adolescente con problemas de autoestima o sociales, que se siente rechazado… Puede manifestarlo de forma violenta.

En ocasiones, algunos adolescentes sienten que los comportamientos disruptivos, incluso violentos, son la única forma de tener la atención de otras personas (padres, profesores, amistades), y persisten en ellos porque sienten la necesidad de ser vistos.

Es decir, que están canalizando sus necesidades de forma errónea. 

Casos de hijos adolescentes agresivos: ¿cómo reaccionar para frenarlo? 

Un adolescente que tiene una reacción de violencia física, sea esporádica o continuada, puede dar mucho miedo. A menudo son más altos que los adultos y están en mejor forma física, así que no existe la opción de sujetarlos por la fuerza para que no hagan daño. 

¿Qué hacer ante la violencia adolescente?

1. No reacciones con violencia

Ni física, ni verbal. Es difícil, pero es la única manera de no dejarte engullir por una espiral de agresiones.

Si es necesario, apártate, márchate de la habitación hasta que pase. Pero evita entrar en el juego de la violencia.

2. Nunca dejes pasar un acto violento

No, no se trata de echar un sermón a una persona que te está gritando.

Cuando pase el momento crítico, habla con tu hijo, cuéntale cómo te has sentido, explícale la diferencia entre sus sentimientos (frustración, enfado, ira), y sus reacciones, ayúdale a encontrar otra vía para canalizarlos. 

Pero nunca, nunca, dejes de hablar con tu hijo adolescente tras un acto violento.

3. Educa de forma consistente

Educa cuidando siempre el vínculo, con diálogo, poniendo límites adecuados, de forma amable pero firme y siendo, siempre, ejemplo para tu adolescente.

Esto reforzará el vínculo y ayudará a tu adolescente a canalizar sus sentimientos de forma adecuada.

La adolescencia es una segunda oportunidad educativa, así que, independientemente de cómo lo hayas hecho hasta ahora, esfuérzate por ser tu mejor versión. Merece la pena.

4. Llama a la policía

Es muy necesario romper este tabú: como padre o madre, estás en tu derecho de llamar a la policía si tu hijo adolescente es agresivo y te sientes en peligro

No es nada de lo que te tengas que avergonzar.

Al contrario: es una gran enseñanza para tu adolescente. No solo aprende que sus actos tienen consecuencias, sino también que, llegado el caso, tiene derecho a poner su propia seguridad por encima de todo.

5. Busca ayuda profesional

Cuando la violencia es recurrente es necesario recurrir a ayuda profesional: cuanto antes mejor, pues cuanto antes se trate el malestar, antes se extinguirá la conducta violenta.

Recuerda que en Adolescencia Positiva queremos acompañarte en este camino de educar adolescentes.

Entra en La brújula y entérate de cómo acompañar a tu hijo en la búsqueda de su propia identidad y desarrollo de sus talentos.

No te lo pienses más. ¡Nos vemos dentro!

normas y límites adolescencia

14 Comentarios. Dejar nuevo

  • Gracias. Muy explicativo e interesante. Vendría bien conocer ejemplos de vías alternativas para canalizar esos sentimientos en un lenguaje que los adolescentes puedan entender.

    Responder
  • Dennisse Cuevas
    diciembre 1, 2022 10:26 am

    Información súper necesaria para familias que estamos insertos en estos procesos con nuestros hijos o hijas. Desde que comencé a seguirte, he cambiado mi forma de manejar a mi hijo, aunque no he visto cambios, se que lo lograré.
    Gracias por toda la información que compartes.

    Responder
  • Gracias por la información. Muchas veces la agresividad viene asociada a que ni ellos ni nosotros como padres sepamos manejar nuestras emociones, por lo que hay que trabajar la inteligencia emocional. Gracias

    Responder
  • Muchísimas gracias por la información. No es fácil gestionar las salidas de tono y la violencia de las adolescentes. En un mundo en el que las redes sociales para ell@s son modelo y pauta a seguir, nuestra educación o modo de hacer las cosas choca con su actitud. Se que, como madre estoy en el camino pero es un sendero difícil de transitar. Gracias por el artículo.

    Responder
  • Gracais por la información. Como explicarle la diferencia entre ira y agreisividad verbal si para él va relacionado.

    Responder
  • Muy buen artículo y necesario pues la violencia tanto verbal como física cada vez está más presente en nuestra sociedad y muchos de nuestros hijos la tienen «normalizada» en determinados contextos.
    Agradezco tus consejos para poder ayudarles a gestionar su enfado/ira de otra manera.
    Te sigo desde hace tiempo y he seguido muchas de tus indicaciones que me han ayudado mucho a mejorar la relación con mis hijos.
    Muchas gracias por todo tu trabajo y entusiasmo.

    Responder
  • Gracias como siempre por tus consejos , yo también te Sigo desde hace tiempo y cuando un día no puedo más me pongo a revisar los tips que subes a instagram para refrescar un poco todo porque el día q dia se hace duro con un adolescente y mas con TDHA . Aprovecho para pedirte que sigas ayudándonos de esta manera tan amena y cercana y si algún día sacas tips para gestionar estudios deberes con TDHA desde una perspectiva de una profesora sería genial

    Responder
  • Simplemente , reconfortante. Nos sentimos menos solos ante la agresividad de nuestros adolescentes

    Responder
  • Muchas gracias. Para mí, és difícil distinguir entre conducta «normal» en adolescència O no normal, y leerte me ha ayudado. Las Redes sociales no ayudan nada, dado que pueden tomar ejemplo de un tercero que se muestre agresivo y considerar-lo normal. Por otra parte, pienso que la agresividad la tienen normalizada, y si la observan tambien en compañeros, la asumen como normal. Muchas gracias por tus publicaciones.

    Responder

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.