¿Tu hijo adolescente quiere una moto? Hazte estas 3 preguntas antes de responder.

32000 adolescentes de entre 15 y 17 años obtienen cada año, en España, los carnés que habilitan para conducir ciclomotores o motos de hasta 125cc. Son, en nuestro país, unos 45000 los menores de edad que pueden conducir.

Pero la cifra que nos gustaría conocer es la del número de conversaciones, discusiones y enfrentamientos que hay detrás de esos carnés (y de los miles que nunca se obtienen). De portazos de los hijos y de momentos de desesperación de los padres. Porque si hay una petición que asusta, en la adolescencia, es el “mamá, quiero una moto”.

Las motos producen, a partes iguales, miedo en los padres y sensación de libertad en los hijos. Y no es para menos, porque que un adolescente tenga una moto suele implicar un cambio profundo en la dinámica familiar (un paso adelante en la conquista de su independencia), pero supone también una gran preocupación. 

¿Debo comprarle una moto a mi adolescente? No hay edad para tener moto, más allá de la dictada por las autoridades con respecto a las licencias de conducción, y tampoco hay una respuesta general a esta cuestión. 

Pero sí hay tres preguntas que debes hacerte si tu adolescente te pide una moto. Son preguntas que van más allá de la teoría y que te ayudarán a tomar una decisión.

Que un adolescente tenga una moto supone un antes y un después en la dinámica familiar
Que un adolescente tenga una moto supone un antes y un después en la dinámica familiar

Algunos consejos para afrontar el “papá, mamá, quiero una moto”

Imaginemos a ese adolescente medio que desea una moto. Cumple 15, 16 años, y sus argumentos son variados; a veces, muy convincentes: Que si todos mis amigos la tienen. Que si tardaré menos en ir y venir. Que si te puedes librar de llevarme a los entrenamientos. Que si he sacado muy buenas notas… Esto en el desayuno, en la comida, en la cena. A veces con un tono zalamero y lastimoso. A veces, acompañado de portazos y gritos. Todo sea por la moto.

En esta circunstancia, lo más importante es ser capaz de mantener la cabeza fría. No dejarte convencer ni por su cara triste ni por su enfado, prometerle que lo pensarás, repetirle que no por mucho insistir la tendrá y reflexionar sobre el asunto de la forma más calmada posible antes de hablarlo con él.

Porque antes de plantearte seriamente el sí o el no, tenemos unos consejos: 

Si te da miedo la moto, infórmate

El miedo es mal consejero a la hora de tomar decisiones. Y la mejor manera de enfrentarse a él es la información. 

Busca información verídica acerca de los accidentes de moto en ese grupo de edad, de cuántos accidentes graves hay, de sus circunstancias… Tener una moto no es sinónimo de accidente, pero siempre habrá una posibilidad.

Habla con los moteros que conozcas, o acércate a una asociación si no conoces a nadie. Déjales que te cuenten sus experiencias. Tener esta visión te ayudará a comprender la realidad a la que se enfrentará tu hijo si le compras una moto.

Conoce bien el funcionamiento del cerebro adolescente

No te olvides nunca de que el cerebro adolescente está en proceso de maduración.

¿Y esto qué quiere decir? Pues quiere decir que su percepción del riesgo es menor que la del adulto. Que siente atracción por las conductas arriesgadas, en moto y a pie. 

Y que, por si esto fuera poco, es fácil que se deje llevar por la opinión de su grupo de amistades.

No importa cómo sea tu adolescente en otros contextos: existe la posibilidad de que, al manillar de su moto y rodeado de sus amistades, cambie. Por eso es fundamental que, sin dejar de observar, tu educación se base no en vigilar sino en darle responsabilidades y confianza.

Si necesitas herramientas para educar a tu adolescente de forma positiva, empieza por aquí:

Piensa en la moto como un vehículo, no como un premio

Cuando pienses en la moto, no te la plantees como chantaje ni como premio: esta actitud puede volverse en tu contra y sentar un precedente difícil de mantener.

¿Qué harás, por ejemplo, si después de aprobar todo “para tener la moto” vuelve a suspender cinco? ¿Cómo te enfrentarás al “no me puedes quitar la moto porque es mía” si ha sido un regalo?

Lo más coherente es que veas la moto como un elemento familiar, sobre el que tu adolescente tendrá sus derechos, pero también unos deberes.

Si te decides a comprársela y quieres conservar en ello algo de regalo, puedes, por ejemplo, regalarle el carnet, un casco más especial o algunos accesorios que le apetezcan. 

Evalúa de forma serena los cambios familiares a los que os llevaría una moto

En muchas ocasiones, que un adolescente tenga una moto supone un antes y un después en la dinámica familiar

Puede significar, por ejemplo, una descarga en tus funciones como “taxista” de tu hijo o hija para ir a determinadas actividades, o una ganancia de tiempo para él, si suele realizar trayectos largos en el transporte público.

Pero una moto puede ser una relajación en los horarios de vuelta a casa, ser capaz de moverse por un espacio mayor y un cambio de amistades, si las actuales no tienen moto.

Nada de esto tiene por qué ser negativo, pero sí debes reflexionar sobre ello cuando pienses en si comprarle o no la moto a tu adolescente.

AdolescenteZ de la A a la Z

Las tres preguntas que te ayudarán a saber si debes comprarle una moto a tu adolescente.

Con estas reflexiones en mente, solamente necesitas responder a tres preguntas para ayudarte a tomar la decisión:

1. ¿Tu adolescente necesita la moto o es un capricho?

Parece inverosímil que un adolescente que viva en el centro de una gran ciudad tenga necesidad de una moto; esto es más frecuente cuando se vive en zonas rurales, donde el transporte público es más irregular.

Pero pudiera ser que ese adolescente de ciudad tenga sus clases de música en las afueras, donde no llega el autobús, mientras que el de la zona rural resida en un lugar donde sus necesidades y hobbies del día a día son accesibles. 

Solo tú conoces a tu familia, y el límite entre el capricho y la necesidad.

2. ¿Tu adolescente está preparado para tener una moto?

Como decíamos, la moto no es una cuestión de edad. Es una responsabilidad grande, y no todos los adolescentes están preparados para asumirla

Tu hijo debe ser capaz de cuidar la moto y de cuidarse a sí mismo y a los demás cuando se enfrente a la circulación, de cumplir las normas de tráfico y de aprender a convivir como conductor de forma cordial y respetuosa.

Por otro lado, están las cuestiones mecánicas de las que tendrá que hacerse cargo: revisiones, mantenimiento, etc. Tener una moto es, en definitiva, un ejercicio de madurez. 

3. ¿Puedes permitirte la moto, desde el punto de vista económico?

Una moto es un deseo caro, pero aparte del desembolso inicial consume mucho dinero.

Por eso, aunque la respuesta a las dos preguntas anteriores sea “sí”, si no puedes pagar todos los gastos (el seguro, el mantenimiento, la gasolina…), debes ser honesta contigo misma y decirle que no.

Puede que la moto sea una buena respuesta a vuestras necesidades familiares, pero ten muy claro que, si supone una dificultad financiera, no es la mejor solución.

Algunos consejos si quieres comprar una moto para tu adolescenteTu hijo adolescente quiere una moto. Hazte estas 3 preguntas

Si has decidido que vas decirle que sí, permítenos un consejo más: 

No le des la moto como un cheque en blanco. 

Algunos padres firman con sus hijos un contrato; otros adolescentes son más reticentes a ello, pero en cualquier caso te aconsejamos que establezcas claramente algunas normas y límites para el uso de la moto:

Los límites: velocidad adecuada, alcohol cero, casco siempre

Cuando hablamos de límites hablamos de proteger y, en este caso, no hay excusas para no cumplirlos. Aunque la ley establezca sanciones cuando no se respeten, aquí no debería valerte el “no me han pillado” ni el “iba aquí al lado”. 

Déjale muy claro a tu adolescente que el incumplimiento de esos límites demuestra que no está preparado para tener moto.

Las normas: ajustadas a la madurez y abiertas al cambio

Tu adolescente pasará por un primer periodo en el que deberá “hacerse” a su moto. Esto significa que, al principio, las normas pueden ser muy restrictivas, e irse adecuando poco a poco a su experiencia motera.

Algunas familias, por ejemplo, establecen un periodo en el que está prohibido conducir de noche, o salir de la ciudad, o llevar a nadie “de paquete”. Cuando los hijos van adquiriendo confianza, las normas van adaptándose.

En otras ocasiones, las familias consideran que los hijos deben responder económicamente ante la responsabilidad de la moto, pagando sus multas u otras facturas.

Estas normas, insistimos, dependen de cada familia, pero lo mejor es que las establezcas de antemano, para asegurarte de su cumplimiento y evitar arbitrariedades, sorpresas y discusiones. 

Cuéntanos, ¿tu adolescente tiene moto? ¿Cómo lo gestionáis en casa?

4 comentarios. Dejar nuevo

  • Excelente información

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  • Muy bueno tu artículo… Y realmente respondes lo mismo que yo pienso y lo mismo que yo planteo a mi hija. Además tanto yo como mi pareja tenemos moto y desgraciadamente yo tuve un accidente recientemente sin ser culpa mía, algo que yo también le recuerdo. A veces no son tus infracciones sinó la de los demás y eso lo tienen que tener en cuenta. A mí hija realmente no le hace falta y obviamente, no la va a tener y lo mismo con los dichosos patinetes eléctricos… Que aquí nos topamos con más incongruencias… Ni llevan casco, ni conocen las normas de tráfico… No deberían estar permitidos… Podría contar miles de anécdotas negativas tanto siendo conductora de coche como de moto. Gracias por tu artículo.

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  • Encarnación
    enero 13, 2024 9:14 am

    Me ha parecido muy interesante, si tienes alguna duda al respecto te hace que pienses en ello desde otro punto de vista.

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  • Muy buen articulo.Gracias Diana.

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