Desarrollo cerebro adolescente, guía para madres y padres

Desarrollo del cerebro adolescente: guía para madres y padres

Pero ¿en qué estabas pensando? Es una de las preguntas más habituales de madres, padres y personas que trabajan con adolescentes. No entendemos sus actitudes ni sus reacciones; es que parece que ni ellos se entienden. ¿Un conflicto sin solución? Para nada. Tenemos una clave para comprender a los hijos: saber cómo funciona el desarrollo del cerebro adolescente con esta guía para madres y padres.

El cerebro adolescente es prácticamente un desconocido para la ciencia. Y es que, durante mucho tiempo, se creyó que la madurez cerebral se alcanzaba en torno a los siete años y que la adolescencia es un periodo vital “inventado” para prolongar la etapa de aprendizaje.

Sin embargo, cuando se extendieron los estudios en neurociencia, hace unos 15 años, se observó que esas creencias eran erróneas: ahora sabemos que el cerebro adolescente es distinto del cerebro adulto, y la etapa adolescente es un momento crucial en el crecimiento cerebral.

Conocer el cerebro es esencial para comprender que muchos comportamientos adolescentes que nos escandalizan se corresponden con su desarrollo cerebral, y que esas rarezas adolescentes son necesarias para salir de la etapa infantil, dependiente, y entrar en la adulta.

Con las certezas científicas en la mano, educar mejor y tener una mejor relación con tu adolescente será mucho más sencillo.

Desarrollo cerebro adolescente guía para madres y padres
Conocer el desarrollo del cerebro adolescente reduce los conflictos en casa

¿Para qué sirve conocer el cerebro adolescente?

Desde el punto de vista de la neurociencia, la adolescencia es una edad privilegiada del desarrollo cognitivo; como padres y madres, conocer el cerebro adolescente tiene dos grandes ventajas:

  • Acompañar mejor los objetivos educativos

Los objetivos educativos, tanto académicos (planificación del estudio, motivación, objetivos…) como personales y sociales (desarrollo de la autonomía, comportamiento social…) deben ajustarse siempre a la edad y al momento de desarrollo de los hijos. 

Por encima de las dificultades de esta etapa, necesitamos que nuestros adolescentes sepan que su cerebro es un instrumento poderosísimo para el aprendizaje, para cambiar el mundo y para cambiarse a ellos mismos, que entiendan cómo pueden tomar el control de su propia vida. 

  • Reducir los conflictos en casa

Conocer el cerebro adolescente, entender el porqué de sus cambios de humor, de su preferencia por los amigos y del continuo cuestionamiento de lo que dices te va a ayudar a ver a tu hijo desde otro ángulo, a reducir la conflictividad en casa y a construir una relación positiva y duradera, con confianza y buen humor.

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¿Cómo funciona el cerebro adolescente?

Como decíamos antes, los cambios cerebrales en la adolescencia son fundamentales. Algunos investigadores hablan de una “reconfiguración” del cerebro. 

Y es que incluso para la neurociencia el cerebro adolescente es asombroso.

Se habla del cerebro adolescente como un “cerebro en obras”, pero esta idea no suele gustar mucho a los adolescentes, que prefieren pensar en una “metamorfosis”.

Una metamorfosis muy compleja, claro, pero cuyo funcionamiento y esencia podemos simplificar en los siguientes cambios: 

Mejora y especialización de las redes neuronales

El proceso de generación de conexiones entre las neuronas (los llamados axones) comienza antes del nacimiento, pero en la adolescencia suceden dos hitos:

  • Los axones se recubren de mielina (un proceso que se conoce como mielinización), que hace que las conexiones sean más sólidas y los aprendizajes, por tanto, se fijen mejor.
  • Desaparecen algunas conexiones que no son necesarias, que no se emplean (esto se llama poda sináptica). Así, el cerebro comienza a especializarse en aquello que realmente necesita.

Mayor capacidad para la abstracción y para integrar memoria y experiencia

Hacia los 15 años, las habilidades de pensamiento de los adolescentes pueden compararse con las del cerebro adulto (es decir, el pensamiento es más sistemático y abstracto), gracias al desarrollo de algunas capacidades, entre ellas:

  • La metacognición o capacidad de aprender a aprender, es decir, de reflexionar sobre lo que se aprende y de cómo, para aprender mejor.
  • La autoconciencia o capacidad de interpretar el mundo, utilizando la experiencia previa y la memoria de lo aprendido.

Asincronía en el desarrollo de determinadas zonas del cerebro

Todas las zonas del cerebro no se desarrollan al mismo tiempo, y en la adolescencia destaca la asincronía de desarrollo entre:

  • Las amígdalas, encargadas de la respuesta emocional, que alcanzan la madurez.
  • El estriado, que al madurar impulsa a la búsqueda intensa de sensaciones de recompensa.
  • La corteza prefrontal, encargada del control de la atención y la inhibición de los impulsos, que madura más tarde.

Esta asincronía va a provocar que los adolescentes cedan más que los niños y los adultos a los impulsos, que tengan poco autocontrol y sean más sensibles a la recompensa inmediata.

Desarrollo del cerebro social

Por “cerebro social” entendemos todas las áreas implicadas en la cognición social y en la comprensión de las demás personas. El cerebro social se desarrolla en la cuando llegan a su madurez diferentes áreas del cerebro (entre ellas la amígdala y el hipotálamo). 

El cerebro social hace que el adolescente sea capaz de observar y analizar mejor su entorno social (comunicación verbal, escucha activa, lenguaje no verbal, mirada…) y le permite, entre otras cosas: 

  • Tener experiencias fuera de su círculo familiar.
  • Relativizar algunas ideas recibidas: los estándares culturales, las afirmaciones de los demás, las reglas familiares… 
  • Ser capaz de empatía; para esto, es fundamental la actividad de las neuronas espejo, que son capaces de aprender a través de la observación de los comportamientos de otros, sin necesidad de enfrentarse a una situación dada.

¿Cómo aplicar el conocimiento del cerebro adolescente en la educación?

Sin ánimo de ofrecer recetas, que en educación nunca son válidas (pues educar depende siempre del contexto), sí podemos extraer, del análisis de la neurociencia, algunas conclusiones útiles para la educación de adolescentes

Los dejamos aquí en forma de consejos: cerebro adolescente desarrollo

  • Sé flexible

El cerebro adolescente está a la búsqueda de límites, personales, familiares y sociales, así que debes estar preparada para ello.

Tú sabes cuáles son los límites inamovibles en tu casa pero, fuera de ellos, intenta dialogar, escuchar y ser muy consciente de que tu adolescente es capaz de razonar y tiene sus propias ideas. 

  • No te dejes arrastrar por sus cambios de humor

Como hemos visto, los altibajos emocionales de los adolescentes son consecuencia de la inmadurez de la corteza prefrontal, en comparación con la de la amígdala.

Lo mejor que se puede hacer, por tanto, ante una explosión emocional adolescente (y siempre que no haya agresiones), es aguantar el chaparrón.

Después, eso sí, conviene hablar de lo sucedido. Recuerda que tu adolescente es capaz de pensamiento abstracto y de empatía, por tanto, le puedes explicar claramente que te ha molestado su actitud, y por qué. 

Piensa, además, que tu adolescente tiene las neuronas espejo muy activas, de modo que, aunque te parezca que no, aprenderá de ti.

  • Sé su corteza prefrontal

O, lo que es lo mismo: el cerebro de tu adolescente no es capaz de reprimir sus impulsos; eres tú quien debe ayudarle a hacerlo.

Es muy probable que cuando se presenten algunas “tentaciones” (alcohol, tabaco, sexo o conducción no seguros…) no vas a estar ahí, pero está demostrado que los adolescentes que han tenido conversaciones sinceras con sus padres acerca de estos temas son más capaces de contenerse.

  • Ayúdale a descubrir sus talentos

Es habitual la imagen del adolescente desmotivado, que afirma que “no le gusta nada”. Pero se corresponde muy poco con la realidad.

Los adolescentes son personas apasionadas; la apatía, en muchos casos, viene cuando sienten que sus pasiones no se ven validadas y que el interés adulto va hacia otros sitios que no le interesan (lo académico, normalmente).

Como padre o madre de adolescentes, es tu labor ayudarle a descubrir qué se le da bien, qué le apasiona, y potenciarlo, para que tu hijo pueda construir su plan de vida en torno a sus propios intereses.

  • Cuida siempre el vínculo

Si tuviéramos que dar un solo consejo para la educación de adolescentes, sería muy probablemente este: cuidar el vínculo, siempre.

En la adolescencia la necesidad de pertenecer (a un grupo de amigos, a un club, a un equipo…) es más acusada que en otras épocas de la vida; en el ámbito familiar esto se traduce en un deseo de ser incluido, siempre, de no ser dejado de lado.

Para ello, hay que tener cuidado y separar las acciones (que pueden no ser adecuadas) de la persona, que nunca debe ser censurada como tal.

Los adolescentes escuchan, mucho más de lo que parece, pero solamente a aquellas personas en las que confían, con las que se sienten vistos y seguros.

¿Conocías el desarrollo del cerebro adolescente? ¿Ponías en práctica alguno de estos consejos o nos darías otros? Deja tu comentario más abajo.

Desarrollo cerebro adolescente

Desarrollo del cerebro adolescente: guía para madres y padres.

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