hacer si mi adolescente va con malas compañías

¿QUÉ PUEDO HACER SI MI ADOLESCENTE VA CON MALAS COMPAÑÍAS?

Un educador que trabaja con adolescentes que tienen problemas preguntó a un grupo de jóvenes qué consejo tenían para ayudar a las madres y padres que se preocupaban por las amistades de sus adolescentes. Nadie supo qué decir, aunque en otros temas fueron capaces de dar muy buenos consejos. ¿La ironía? En ese grupo había unanimidad en que se habían empezado a meter en problemas por influencia de sus amistades. ¿Entonces? ¿Significa esto que no puedes hacer nada si tu adolescente va con malas compañías?

¿CUÁNTO INFLUYEN LAS AMISTADES EN LA ADOLESCENCIA?

La adolescencia es el tránsito de la infancia a la vida adulta, el momento en que las personas comienzan a separarse del grupo familiar para explorar, junto a sus iguales, las relaciones y la vida que construirán para el futuro. El grupo contribuye a redefinir y afianzar los vínculos sociales, a la vez que ofrece un marco donde desarrollar la propia estabilidad psicoafectiva.

Además, en la adolescencia la percepción del riesgo es baja, y el deseo de experimentación, alto. Son dos de las características más llamativas (y con peor fama) del cerebro adolescente (hablamos sobre ellas en este post).

Así, en la adolescencia coincide la experimentación con los límites y la búsqueda de la integración en el grupo de pares. Lo que se ha demostrado es que las malas compañías tengan un efecto tan grande como el que socialmente se les presupone.

Ocio adolescente

Se sabe que que, para que haya una influencia del grupo en el comportamiento de alguien, en dicho grupo debe existir afecto. Pero no está tan claro que en los grupos desviados (las malas amistades) exista afecto suficiente como para provocar un cambio en el comportamiento, pues suelen ser grupos con mucha conflictividad, competitividad e incluso violencia. Algunos estudios concluyen que la influencia del grupo solo se puede demostrar en el comportamiento positivo, no en el negativo.

Es decir: aunque a nuestros ojos a veces parece así, pudiera ser que el juntarse con amistades peligrosas no sea, en el fondo, la causa de un comportamiento altamente disruptivo (e incluso delictivo).

Sabemos bien que incluso la persona aparentemente más adaptada puede ser capaz de conductas muy dañinas si se dan las circunstancias adecuadas. Y la adolescencia, aunque a veces desde la edad adulta la observamos con una mirada edulcorada, es socialmente un periodo de mucho estrés, y neurológicamente de escaso autocontrol.

DESLIANDO LA MADEJA: ¿POR QUÉ VA CON ESAS AMISTADES DESTRUCTIVAS?

No se trata de acusarnos, ni mucho menos, pues estamos aquí para buscar soluciones, pero para corregir la causa, y no el síntoma, a veces hay que indagar un poco.

La relación que en la adolescencia se establece con las personas del grupo de iguales está directamente relacionada con la relación que se ha vivido en el entorno familiar: hay una clara asociación entre la ausencia de vinculación afectiva en la familia y la preferencia por estrategias de violencia emocional y física para enfrentarse a los conflictos grupales.

Amistades peligrosas
Amistades peligrosas

La ausencia de vinculación afectiva no significa, en ningún caso, ausencia de amor. Más bien se relaciona con una percepción: “¿cómo me siento yo en mi familia? ¿Se me escucha, se me respeta, se aceptan mis iniciativas y mis equivocaciones? ¿O siento que se me ningunea, se me imponen opciones, que mis errores son motivo de conflicto?”.

El afecto familiar y el del grupo de iguales ayudan también a la construcción de una autoestima sana y a prevenir problemas psicológicos. Lo contrario también es cierto: a menor autoestima, mayor es la probabilidad de que un adolescente se relacione con un grupo cuya conducta sea desviada.

Si tu adolescente se junta con malas amistades, pregúntate, sin culpas, por su autoestima y por vuestras relaciones familiares, e intenta cambiar algunas dinámicas.

QUÉ HACER SI CREES QUE TU ADOLESCENTE VA CON MALAS AMISTADES

Ahora que ya sabes que el problema a lo mejor es más profundo que solamente las amistades, te voy a dar algunos consejos para lidiar con él.

Pregúntate primero si tan malas son esas amistades

Un día, mi prima pequeña dijo una palabrota. La dijo en un espacio donde se sentía segura, rodeada de primos y primas. Pero su madre la oyó y nos vino a acusar a mi hermana y a mí de habérsela enseñado.

Evidentemente, nosotras no le habíamos enseñado nada: creyendo que estaba lejos de su madre, mi prima dijo esa palabra para experimentar. Así que piénsate si esas actitudes de tu adolescente no serán, simplemente, consecuencia de su edad.

Siempre aconsejo a las familias intentar distinguir entre lo que es habitual en la adolescencia aunque nonos guste (llegar tarde algún día, probar el alcohol, tener peores resultados en los estudios) y lo que es indicador de un problema (volver sistemáticamente de madrugada, emborracharse a menudo, abandonar completamente los estudios). En el segundo caso, lo mejor es que busques ayuda profesional. Y si tienes dudas, habla con otras personas adultas que vean habitualmente a tu adolescente.

 

También puedes invitar a sus amistades a casa. Así, podrás conocer con quién se relaciona tu adolescente, y descubrir si se trata de personas realmente problemáticas o solo de jóvenes que tratan de saber quiénes son.

Mantén tus puentes siempre abiertos

Si hay tensión en casa, incomunicación y gritos a menudo, es posible que tu adolescente sienta que tu amor está condicionado (condicionado a que haga lo que tú deseas y sea como a ti te gustaría). Esa desconexión puede impedir que se confíe a ti cuando tenga dudas o cometa un error.

Tu adolescente debe saber que no hay límites en lo que te puede contar (si no habla contigo sobre drogas, alcohol o sexo, lo hará con alguien de su edad que minimice los riesgos), y que no vas a juzgarle.

No juzgar no significa que no deba aceptar las consecuencias, incluso legales, llegado el caso, de sus acciones: significa que, independientemente de su comportamiento, tú vas a estar ahí acompañándole.

Deja claras cuáles son las reglas rojas

La pedagoga Anna Tardos señala que las reglas no son una cuestión de disciplina, sino de socialización. Por ello, no todas deben ser sentidas como igual de importantes: hay algunas, unas pocas, que no se deberían traspasar (atentar contra la integridad propia o de otras personas). Son las que ella llama reglas rojas.

Las reglas rosas son menos numerosas y se relacionan con la socialización: poner o quitar la mesa, llegar a casa a la hora, los horarios de pantallas… En ellas sí cabe la negociación (como llegar más tarde el día del cumpleaños de su mejor amiga). Negociando, tu adolescente aprenderá a influir sobre otras personas, a escuchar y a debatir: habilidades muy necesarias para la vida. Y tú, al mostrar flexibilidad, ganas autoridad como líder (hablamos de esto en el capítulo 70 del podcast)

Adolescente rebelde
Adolescente rebelde

Las orientaciones azules, por último, no son reglas en sí, sino más bien expectativas, valores: sacar buenas notas, tener una vida activa, comer de forma saludable… Son la esencia de la educación y están relacionadas con nuestros ideales personales y familiares, pero no debemos olvidar que las cosas pueden hacerse de otra manera.

Si tu hijo o hija adolescente siente que hay pocas reglas que debe respetar sin dudar, sentirá menos presión y probablemente será más capaz de resistirse a determinadas actitudes de su grupo de iguales que si siente que todo, desde no comer patatas fritas hasta no drogarse, es una imposición inamovible.

Nunca le digas que no te gustan sus amistades

Puede que te sientas en la obligación de hablar con tu hija o hijo sobre esas compañías que no te gustan. Hazlo si así lo crees necesario, pero nunca, nunca, le digas nada negativo sobre esas personas con las que se identifica.

Déjale claro que son los comportamientos, no las personas, lo que no te gusta. Reflexionad sobre las consecuencias que podrían tener sus actos, y explícale que, aunque no participe activamente en ellas (que es la excusa que a veces ponen), si presencia sin denunciar acciones contrarias al orden social también es responsable.

No le prohíbas salir con esa gente

Voy a ser clara: la prohibición despierta el deseo. Siempre.

Es más: en este caso, es probable que sea el origen de una mentira. Tu adolescente no va a dejar de salir con esas amistades, así que probablemente te engañará. No te interesa tomar decisiones que conducen a ese callejón sin salida.

 

Atrás quedaron los años donde que no viera a determinados niños que no te gustaban era tan fácil como que tú no quedaras con sus padres: ya no puedes controlar su vida social.

Por esa razón es tan importante la educación y que mantengas un vínculo fuerte con tu adolescente: porque ese el único camino para guiarle en la elección de sus amistades.

¿Te gustan las compañías de tu adolescente? ¿Las conoces bien? ¿Aplicas algún otro truco para ayudarle en la elección de sus amistades? Cuéntamelo en comentarios.

8 Comentarios. Dejar nuevo

  • Las conozco y a veces le crítico su comportamiento pero….. Son todos muy educados, fieles y debo mejorar y cortarme a la hora de juzgar. Mi reto del verano será este.

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  • Mi hijo dejó el curso, último de bachiller, aunque piensa retomarlo…. Si encontramos elementos relacionados a fumar marihuana, si fuma…. Cuesta muchísimo negociar horarios, siempre tarde….. la conversación es bastante fluida. Conozco a los amigos y tengo sus móviles, son educados… Le digo que sueltos son majos pero juntos se potencian y no se les ocurre nada positivo…. Es tan difícil llevar la situación, es una preocupación constante que desgasta. Y eso que intento ser positiva pero no veo luz, los veo aburridos y el tedio es mal consejero, también los veo apáticos, un poco egoístas….
    Será cuestión de paciencia

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    • Hola Julia, entiendo tu preocupación. ¿habéis hablado de buscar algún trabajo a tiempo parcial? Quizá el tener una responsabilidad remunerada le haga sentirse validado y motivado. Gracias por tu comentario.

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  • Fernando Caamaño Barrios
    agosto 14, 2021 6:20 pm

    Hola, en mi caso se complica todo mucho más,estoy en tramites de separación desde el 2018, mi hija actualmente con 12 años ha pasado por el psicosocial que aún no ha emitido informe, existe una custodia compartida provisional y su madre, toxicómano, rechaza cualquier tipo de terapia. Cuando está con ella carece de cualquier norma y empezó a tener como amiga una chica que por lo pronto la pudo en contacto con gente de bandas latinas, se vio envuelta en una pelea con machetes y es normal que desaparezca el fin de semana sin que se preocupen donde está. El problema es que desde hace un mes intenta reproducir su comportamiento cuando está conmigo, he hablado con la madre para intentar poner límites pero es imposible. Ahora que vuelve a cambiar la custodia lo único que se me ocurre es tratarla como una niña de 12 años y que salga a la calle solo conmigo, porque como le he intentado hacer ver, el problema es que su custodia aun está en el aire y ya son varias de sus amigas las que están en centros. Agradezco cualquier solución

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    • Hola Fernando, realmente es una situación muy complicada. Entiendo tu preocupación pero quizá empezar a tratarla como a una niña de 12 años no sea la solución, ya que normalmente, para desaprender cualquier hábito hay que hacerlo de manera progresiva, y no de golpe ya que puede causar el efecto contrario. Un saludo y mucho ánimo.

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  • Hola Diana, acabo de leer varias cosas tuyas y todo muy interesante. Yo tengo un adolescente de 16 años, es un chico introvertido, va con gente que la verdad, no todos, no me gustan mucho. Solo conozco a 5, los demás no sé quienes son. No me sube a casa a nadie, me cuesta comunicar con él porque no cuenta nada, ni antes ni ahora, tengo que sacarle las cosas raspando mucho desde siempre. Siempre protesta cuando le intento hablar de que se ponga límites de lo que hace cuando sale, que sea listo y que vea lo que le conviene y no, etc… siempre está diciendo que pesada. lo tienes que saber todo, a cada pregunta que le hago como dónde has ido, que habéis hecho, su respuesta no se, uffff, eres una pesada. Le veo que ha cambiado, hace botellones, no todos los días, pero los hace, fuma, hasta lo que yo sé . Pasó de no salir de casa, a desde hace un año o menos a no entrar. Hace deporte, porque no queremos sacarle del equipo de fútbol y boxeo desde hace muchos años. Siempre a él le ha costado mostrar sus sentimientos, le cuesta dar besos, voy a dárselos te quita y te dice, que haces, siempre me he preguntado si he sido yo la que no se lo he demostrado lo suficiente, porque no soy muy afectiva, aunque lo intento, yo soy una persona que no he tenido una infancia feliz y a lo mejor no he sabido comunicarme con el cómo debía porque yo no he tenido un referente en mi casa y no sé cómo hacerlo. Yo lo controlo mucho, dónde vas, con quien, le llamo a veces, nunca le he dicho nada de sus amistades, porque sería perjudicial como dices. Solo pude ver 2 talleres y muy bien. Mi pregunta es que qué hacer y mostrarme con el. Qué pautas!! Muchas gracias Diana

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    • Hola Carmen, entiendo tu preocupación, gracias por compartirla.
      A estas edades es complejo hacer que nos hablen si no lo desean, están en un momento de introspección y temen ser juzgados por sus padres. Sus emociones, sentimientos y pensamientos son muy íntimos y solo se sienten cómodos compartiéndolos a través de redes sociales o quedando con sus amistades. Controlarlo tanto a esta edad puede ser contraproducente, ya que necesitan sentirse autónomos. Muchas de las cosas que hace ahora pueden haber sido aprendidas en la infancia, pero no debes culparte por ello, ya que tú has intentado hacerlo lo mejor que has podido. Es cierto que no tener una buena infancia tampoco ayuda en la adultez.
      De todas maneras, si necesitas algún tipo de acompañamiento más profundo, ya sabes que estoy aquí. Un abrazo

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