Tu adolescente te echa pulsos constantemente

¿TU ADOLESCENTE TE ECHA PULSOS CONSTANTEMENTE?

Primer día de instituto. Llega tu adolescente y le preguntas qué tal. Te contesta con un gruñido. Atacas por otro flanco, que si está en clase con su mejor amiga, que si le ha tocado tal profe para matemáticas. Un bufido. Es que nunca me cuentas nada, con lo alegre y comunicativa que eras cuando estabas en Primaria. Un grito. Mamá, eres una pesada. Un portazo. Y el móvil, claro. Si esta situación refleja lo que sucede en tu casa, tengo dos noticias para ti.

La primera: no estás sola. Te acompaña una legión de madres y padres de adolescentes que cada día sufren por la desconexión con sus jóvenes.

La segunda: no asumas que esto debe ser así. Puedes, y debes, cambiar la relación con tu adolescente.

¿POR QUÉ EN LA ADOLESCENCIA HAY CONFLICTOS ENTRE PADRES E HIJOS?

Un conflicto es la confrontación de intereses entre dos o más personas que, frente a una misma situación, tienen metas u objetivos incompatibles.

Y sí, la adolescencia se lleva la palma en este tema. Hasta un 90% de las familias con adolescentes afirman tener conflictos a menudo. Conflictos que normalmente son repetitivos, aunque de baja intensidad. Y es que solo un 15% de las adolescencias son verdaderamente problemáticas.

¿Y por qué se dan más conflictos en esta etapa? Pues porque el “programa cerebral” de la adolescencia así lo exige. Desde el punto de vista evolutivo, un adolescente es una persona que asume el riesgo de saltar del nido, y para ello necesita separarse de sus padres. Física y emocionalmente (ya hablamos sobre este tema aquí).

Así, los conflictos se producen porque es necesario un reajuste familiar: los adolescentes deben asumir sus propios cambios físicos y cerebrales, y su nuevo rol en la sociedad como personas independientes de sus padres y nosotros, sus padres, necesitamos reformular nuestras propias expectativas hacia ellos y reconfigurar la pequeña sociedad familiar.

Por eso los conflictos, entendidos como enfrentamiento de intereses, se dan incluso en familias en las que había habido una relación armónica entre padres e hijos durante la niñez. Lo raro es, de hecho, que no existan.

¿SON UN PROBLEMA LOS CONFLICTOS ENTRE PADRES E HIJOS EN LA ADOLESCENCIA?

Vale. Tienes adolescentes en casa y va a haber conflictos. Pero el saberlo no debería significar no hacer nada al respecto.

De hecho, los conflictos en sí no son ni buenos ni malos: son parte de la vida, de la condición humana. Lo negativo, si lo hay, no se deriva del conflicto en sí, sino de nuestra respuesta a él; por esta razón, podemos verlos también como una oportunidad para aprender, incluso para restablecer conexiones entre las personas implicadas.

Y por esta razón, también, si en tu casa es frecuente que los conflictos terminen entre gritos y portazos, Debes cambiar el rumbo.

LA TEORÍA DE LOS ESTILOS DE CRIANZA DE MACCOBY Y MARTIN

En 1983, los psicólogos Maccoby y Martin propusieron, basándose en las investigaciones previas de Diana Baumrind, una teoría sobre los estilos de crianza basada en dos dimensiones, el afecto/comunicación y el control/establecimiento de límites. Su modelo establece cuatro estilos:

  • Estilo autoritario: alto nivel de control pero escasas muestras de afecto y mala comunicación.
  • Estilo democrático: alto nivel de control y también de afecto y comunicación.
  • Estilo permisivo: escaso control, pero mucho afecto y comunicación.
  • Estilo negligente o indiferente: control bajo con escasas muestras de afecto y mala comunicación.

POR QUÉ DEBERÍAS ADOPTAR UNA EDUCACIÓN DEMOCRÁTICA PARA CON TU ADOLESCENTE

El estilo educativo democrático se basa en afecto, comunicación y control. Se trata de poner límites, sí, pero desde la conexión emocional.

Sus beneficios están más que probados:

  • Mayor bienestar emocional

Los jóvenes así cridados sienten mayor bienestar interno porque conocen sus necesidades emocionales y saben cómo satisfacerlas desde el respeto a las demás personas.

  • Mejores niveles de autoestima y un autoconcepto más ajustado

Han sentido en sus familias el amor incondicional y, así, han aprendido a conocerse de manera realista y a quererse. Por eso se sienten capaces de afrontar nuevos retos.

  • Alto desarrollo moral y social

Se trata de adolescentes que han sido criados en la negociación de las reglas, su cumplimiento con flexibilidad y teniendo en cuenta las necesidades de toda la comunidad, por lo que su relación con la sociedad tenderá a reproducir el patrón que han aprendido en casa.

  • Mejor rendimiento académico

Los estudios demuestran que en las familias con estilo democrático, los padres se implican más en la escuela y sus adolescentes tienen un autoconcepto académico más alto. Ambos factores repercuten positivamente en sus resultados.

  • Menores niveles de ansiedad

La ansiedad se relaciona con la autoestima, como vimos en este artículo del blog: a mayor autoestima, menor ansiedad. Por esta razón los adolescentes criados de forma democrática tienden a presentar menor ansiedad.

  • Mejor gestión de conflictos

Los padres y madres democráticos tienen mejores estrategias de disciplina y gestión de conflictos, por lo que sus adolescentes pueden enfrentarse a los problemas de manera menos agresiva y más eficaz.

  • Menor incidencia de TCA

Los TCA son enfermedades multifactoriales, pero uno de los factores de protección es una alta autoestima. Y como los adolescentes criados en familias democráticas tienen niveles más altos de autoestima tienen más protección que la media frente a los TCA.

(Puedes leer más sobre TCA en este artículo del blog)

  • Mayor protección frente a un estilo de vida negativo

Los estilos de vida adolescentes se ven influidos por el entorno familiar. Si los padres están presentes y la comunicación es buena, es más probable que las amistades y el estilo de vida sean sanos (con menos conductas de riesgo o antisociales).

(Si te interesa, puedes leer este artículo del blog sobre las malas compañías en la adolescencia)

  • Mejor desarrollo psicosocial

Los procesos involucrados en el desarrollo infantil (desarrollo cognitivo, afectivo, social…) se ven beneficiados por el establecimiento de un clima familiar democrático. Así, una educación democrática contribuye a un desarrollo más armónico de la persona.

  • Mayor grado de autonomía

La crianza democrática estimula el pensamiento crítico y la autonomía de los hijos a partir de sus necesidades e intereses, de manera que, llegada la adolescencia, estos hijos saben cómo tomar sus propias decisiones, sin depender de otros.

CÓMO CAMBIAR LAS DINÁMICAS EDUCATIVAS CON TU ADOLESCENTE

Suele decirse que en la adolescencia se recogen los frutos de la educación que se ha dado hasta entonces; por eso, si hasta ahora tu estilo educativo no era democrático, es posible que se os estén atragantando los conflictos, y, lo más importante, que tu adolescente y tú hayáis desconectado.

Pero no te alarmes: el cerebro adolescente está en el momento madurativo perfecto para acoger cambios de todo tipo y hacerlos suyos.

¿Vas a desperdiciar esta magnífica oportunidad? ¿O vas a tratar de reconectar con tu adolescente desde ya?

Si quieres reconectar con tu adolescente, te traigo cinco puntos por los que puedes empezar:

Madre plena

  • Cuídate

Está muy de moda lo de “cuídate para cuidar”, pero yo quiero decirte que te cuides “porque sí”. Tu adolescente no es el centro de tu vida, y tú mereces atención y cuidados. Antes de intentar cambiar nada en tu familia, mira hacia ti y préstate la atención que te mereces.

  • Conoce tus emociones y conecta con tu historia personal

Si quieres cambiar la dinámica educativa, debes recorrer tu historia e identificar los patrones educativos de tus padres que tienes interiorizados. Puede ser difícil y a lo mejor necesitas ayuda profesional, pero te ayudará mucho a romper con ellos y a educar libremente.

  • Fórmate

Si conoces el funcionamiento del cerebro adolescente, si entiendes de verdad el porqué de sus reacciones, habrás dado un gran paso hacia el cambio.

  • Permítete fallar

En educación no hay recetas ni atajos. Puede que un día todo salga bien, y al día siguiente todo sea un desastre. Acéptalo y acógelo. No pasa nada. Mañana irá mejor.

  • Demuéstrale tu amor incondicional

Si tuviera que darte solo un consejo para cambiar tu relación con tu adolescente, sería este. Y es que cuando el afecto demostrado es mayor, las estrategias de comunicación y de disciplina son más eficaces.

Tu adolescente no solo necesita que le quieras: necesita sentirlo. Y los gritos y reproches le hacen creer que tu amor está condicionado. 

Si no te sientes capaz de iniciar esta transformación sola, tengo una noticia: EL 6 de septiembre vuelven los cuatro talleres GRATUITOS “Gestión de batallas con adolescentes”, donde te estrategias fundamentales para gestionar de manera eficaz la adolescencia y mejorar la armonía familiar. Puedes apuntarte haciendo click en este link.

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