adolescente sin autoestima

Tipos de autoestima.

Para entender cómo mejorar la autoestima de tu hijo adolescente, debemos comenzar este post distinguiendo dos tipos de autoestima: la incondicional y la que está basada en hechos.
 
 
La primera sería aquella que, desde pequeños, los niños reciben de los padres de manera incondicional, es decir, con un feedback positivo de forma continua. Desde su más tierna infancia, estos niños creen que todo lo que hacen está bien hecho, y como ventaja podríamos afirmar que tienen una autoestima alta. Pero también tienen una gran desventaja, y es que no es realista. Estos niños, al llegar a la adolescencia, suelen darse bastantes golpes en la vida y se vienen abajo cuando las cosas no salen como ellos esperaban.
 
 
La autoestima basada en hechos se desarrolla después de la infancia y tiene que ver con el feedback que recibes cuando haces cosas,  cuando ya no dependes de tus padres para todo y te vuelves pro activo. La adolescencia es el momento clave en el que este tipo de autoestima se pone a prueba y se va forjando. Los adolescentes que cuya autoestima está basada en hecho empiezan, por lo general, siendo inseguros.
 
 

En ambos casos, en la adolescencia es difícil resistir una autoestima incondicional y también lo es tener una autoestima basada en hechos puesto que aún no ha dado tiempo a crearla. Seguro que tú también recuerdas esa época como la más insegura de tu vida. Es natural.

 

Sentirnos inseguros en la adolescencia es normal, pero cuando comienza a limitarnos, entonces debemos acudir a un profesional.

adolescente sin autoestima

Adolescente ninguneada

La autoestima es la percepción que tenemos sobre nuestro propio valor. Se añade el hecho de que se está en una etapa con un volumen de cambios brutal: social, físico, emocional, etc. Todo cambia, y si la percepción de nuestro propio valor no llega a un mínimo, podemos entrar en un problema de autoconcepto. Si esto se agudiza y se traslada a la edad adulta, entonces se convierte en un verdadero problema. Lo que se traduce en dificultades para asumir los retos diarios de la vida.

La palmoterapia no ayudará a mejorar la autoestima de tu hijo adolescente.

Por eso es importante ser capaz de distinguir cómo te encuentras, qué percepción tienes de ti mismo.

Abraham Maslow propuso en el año 1943 una teoría psicológica donde formula una jerarquía de necesidades humanas. Creó la Pirámide de Maslow donde, como puedes observar en el dibujo, se incluye una escala de cuáles son las necesidades personales.

piramide de maslow

Pirámide de Maslow

Según Maslow, la estima alta concierne a la necesidad de respeto a uno mismo, e incluye sentimientos tales como la confianza, maestría, logros, independencia y libertad.

Por el contrario, la estima baja concierne al respeto de las demás personas: la necesidad de atención, aprecio, reconocimiento, reputación, estatus, dignidad, fama, gloria, e incluso dominio.

La merma de estas necesidades se ve reflejado en una baja autoestima y complejo de inferioridad.

 

Ideas que ayudarán a mejorar la autoestima de tu hijo.

Si eres padre o educador puedes ayudar a tu hijo dándote cuenta de que tú mismo también fuiste así algún día, y tuviste problemas de autoestima en algún momento de tu adolescencia. A partir de ahí, debes ayudarle a reforzar sus puntos fuertes, partiendo del realismo. Olvidémonos de la autoestima incondicional que no sirve para nada, porque las personas que sufren de un exceso de narcisismo acaban dándose una buena torta.

 

Para reforzar esos puntos fuertes y mejorar la autoestima de tu hijo adolescente, debes preguntar, y no responder. No le cuentes nada, haz que él mismo se pregunte cosas. Haz que se cuestione cosas como "¿tú estás seguro de que no puedes con esto?" "¿crees que los hechos demuestran que eres así?" "¿ha sucedido algo que te haga pensar de esa manera?" (ante un examen, ligar con una chica/o, los amigos...) Ante sus respuestas, nada de palmoterapia, tu hijo no es tonto. Céntrate en los hechos, en las realidades.

 

Las comparaciones también son una de las causas que más perdida de autoestima provoca en los adolescentes. A veces, sin darnos cuenta, comparamos a nuestros hijos con otros. Tu hijo no será lo que tú eres o lo que tú querías ser. No pretendas conseguir tus objetivos a través de tu hijo porque entonces ellos pasaran a ser la sombra que tú intentas proyectar sobre ellos. Acabarás provocando distorsiones cognitivas y no verás la realidad.

 

Los adolescentes no tienen experiencias suficientes aún para crearse una autoestima, aún no se ha enfrentado a la vida real, por eso es conveniente fijaros en esos pequeños logros que van consiguiendo día a día, generar ese baúl de recursos propios identificando los éxitos, por muy pequeños que parezcan.

 

Predicar con el ejemplo es otra herramienta para ayudar a nuestros hijos. Aunque tu hijo no te escuche, te observa continuamente. Generalmente, de un padre con la autoestima alta, salen hijos con la autoestima alta, o viceversa.

 

Te aseguro que si echamos un vistazo a la biografía de más de una persona con éxito, casi todos te dirían que hubo alguien en su momento que no creyó en él y que le aseguró que nunca llegaría a ser nadie.

 

Recuerda que la adolescencia pasa, y pronto tu hijo será una persona plena.

 

 

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