Mi hijo adolescente no se quiere bañar

Mi hijo adolescente no se quiere bañar, ¿qué puedo hacer? Causas, consecuencias y soluciones.

Resulta difícil creer que en pleno siglo XXI algunos adolescentes se muestren recelosos a la higiene diaria. La falta de aseo de nuestros jóvenes supone un dolor de cabeza para muchas familias que no saben cómo lidiar con esta tendencia tan poco agradable. La adolescencia es una etapa de cambios hormonales, entre otros, y esto supone un aumento del olor corporal. Veamos, pues, cuáles son las causas y consecuencias de la mala higiene y qué puedes hacer si tu hijo adolescente no se quiere bañar.

Posibles causas de la falta de aseo

Seguramente, durante la infancia, tu hijo obedecía a la llamada del baño diario sin rechistar, como una acción automática que nunca se cuestionaba. Sin embargo, la cosa cambió en el momento en que entró en la etapa adolescente, coincidiendo, precisamente, con la etapa que más intenso su olor corporal se vuelve.

Son varios los motivos por los que un adolescente decide no bañarse con regularidad. Algunos son más preocupantes que otros y, por lo tanto, también más complejos de gestionar.

PerezaADOLESCENTE SUCIO

Esta es la causa más común entre los adolescentes.

Para algunos jóvenes, dejar lo que están haciendo para irse a la ducha es tarea engorrosa. Especialmente si están enganchados a las pantallas, viendo una serie, jugando a un videojuego o hablando con un amigo. Interrumpir ese momento por un baño no está entre sus prioridades.

También podría darse el caso de que tu adolescente se pase la tarde realizando diversas actividades extraescolares o estudiando y haciendo deberes, y lo único que busca al final del día es descansar, desconectar de todo echándose sobre el sofá sin más.

Rebeldía

Si contamos el número de órdenes que damos a nuestros hijos a lo largo del día seríamos conscientes de que nuestra voz ya resuena en su cerebro.

Sabemos que la etapa adolescente se caracteriza por ser un periodo de rebeldía y obstinación. Pedir a nuestro hijo de forma repetitiva que se bañe solo ocasionará momentos de desafíos.

Depresión

La salud mental de los más jóvenes es uno de los problemas más alarmantes de la sociedad en los últimos años.

Los cambios físicos, hormonales, emocionales, sexuales, sociales y mentales propios de la pubertad pueden ocasionar algunos estados depresivos en adolescentes y, por consiguiente, cuidar su aseo o su aspecto en general, deja de tener importancia. Los adolescentes que sufren de baja autoestima pueden llegar a perder el interés por vestir a la moda, cuidar su pelo, mejorar su apariencia o atender su aseo diario.

Ablutofobia

La ablutofobia es, quizá, la causa menos probable de falta de higiene. Sin embargo, es también la más preocupante.

Este trastorno consiste en un miedo irracional a darse un baño o una ducha. Suele darse más en niños que en adolescentes y también más en chicas que en chicos. Este tipo de miedo suele darse tras un hecho traumático sufrido por el niño en algún momento de su infancia y, aunque suele desaparecer pasados unos meses si se sabe gestionar de manera calmada y amorosa, también puede provocar el resultado contrario si se fuerza de manera brusca.

Consecuencias de una mala higiene

¿Qué sucede si nuestro adolescente no se asea diariamente?

Como ya podrás imaginar, la consecuencia más directa de una falta de aseo en la pubertad es la presencia de un fuerte olor corporal. Las glándulas sudoríparas de nuestros adolescentes se vuelven más activas en esta etapa segregando ciertas sustancias químicas que son las culpables de ese hedor tan intenso.

Otras consecuencias más preocupantes para su salud son: salmonelosis, hepatitis A, fiebre tiroidea, infecciones de la piel, diarrea u otras enfermedades gastrointestinales, conjuntivitis, enfermedades en los genitales masculinos y femeninos… Como puedes observar, la lista es bastante amplia.

Algunas soluciones para conseguir que tu hijo adolescente se duche

Lograr un buen hábito de higiene en los jóvenes puede parecer algo simple. Sin embargo, como ya hemos visto, algunos adolescentes tienen motivos más allá de la simple pereza de levantarse del sofá e ir al baño.

Así que vamos a ver algunos recursos que podemos usar para no hacer del aseo un momento de tensión.

Habla con tu hijo adolescente sobre la importancia de la higiene

Si bien es cierto que la pandemia ha traído nuevos hábitos de higiene (especialmente con el lavado de manos), algunos chavales viven sin ser conscientes de la importancia de mantener una práctica segura de aseo.conversar con un adolescente

Cuando hablamos de higiene, no nos referimos a lavarse la cara y echarse colonia para disimular el olor corporal. Más bien hablamos de una conciencia higiénica que incluya el aseo de todo el cuerpo con agua y jabón (especialmente en las zonas más íntimas)

Sabiendo que algunos adolescentes pueden tomarse nuestras recomendaciones como un sermón, lo mejor es abordar el tema desde la normalidad, como una rutina que cualquier persona de nuestro entorno practica a diario.

Conviene explicarles los motivos por los que el aseo es una práctica necesaria para la salud. Y si por alguna razón no tuvieras los argumentos necesarios para transmitírselos, siempre puedes acudir a su médico o pediatra para que se lo explique directamente.

Establece horarios para el aseo

Al igual que tenemos una hora para comer y cenar en casa, también podemos establecer un horario para la ducha. Pregunta a tu adolescente si prefiere hacerlo por la mañana para ir más fresco a clase, o por la noche para acostarse relajado.

Ya sabes que los adolescentes están en una fase en la que necesitan sentir que son ellos quienes toman sus propias decisiones, así que, en lugar de imponerle un horario, dale opciones para lo decida él o ella.

Propón cambios paulatinos

Si tenemos un adolescente que solamente se ducha una vez por semana (por poner un ejemplo), no podemos pedirle de golpe y porrazo que se duche a diario.

Empieza por proponer dos días a la semana, por ejemplo lunes y jueves.

Poco a poco, cuando veas que lo va cumpliendo, añade un día más al calendario semanal, por ejemplo, lunes, miércoles y sábados….

Implanta consecuencias si no cumple con su parte

Ya habéis aclarado entre ambos esa rutina de aseo que debe cumplir. Bien, pues ahora es el momento de establecer también las consecuencias. Trata de darle la vuelta y, en lugar de informar de lo que sucederá si no cumple, hazle saber lo que conseguirá cuando finalice su baño.

Puedes decirle, por ejemplo, que en cuanto termine de ducharse podrá sentarse a ver esa serie que tanto le gusta o jugar a ese videojuego que tanto le engancha. Las recompensas en positivo tienen mayor efectividad que las consecuencias en negativo.

Evita las etiquetas

Hemos hablado en diversas ocasiones de las secuelas negativas que tiene etiquetar a un joven de vago, sucio, marrano… El uso de estos adjetivos no hará más que empeorar la situación y él mismo acabará creyendo que es un «marrano», por lo que se comportará como tal.

Seguramente solo está pasando por una fase que pronto terminará. Pero si hacemos creer a nuestro adolescente que realmente es un «cochino» acabará por creerse que ya no puede cambiar, esto dañará su autoestima y resaltará más aún ese estilo de vida etiquetado por los más cercanos.

Cuida su salud mental

Si sospechas que se trata de un caso de depresión, no dudes en consultar con un profesional sobre este tema.

Recuerda que la salud mental de nuestros hijos también es importante y que, al igual que lo llevas al médico cuando tiene fiebre, también debes acompañarlo al especialista si sufre de algún trastorno.

Me consta que es un tema complicado de compartir por aquí, pero si sientes que quieres contar tu experiencia o lanzar un rayo de luz a otras familias, estaremos encantadas de leerte.

5 comentarios. Dejar nuevo

  • Mi hija tiene 17 años y ya vive con su novio,sale a la calle sin lavar ,con ropa sucia y va haciendo el ridículo muchas veces.yo ya estoy desesperada diciéndole que tiene que salir a la calle limpia y asea y le da todo igual.se levanta a las tres de la tarde no estudia no trabaja.

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  • Hola Sandra,tuve una adolescencia muy difícil por varios factores.
    Hoy tengo 34 años y un hijo de 15 que es muy buen niño pero tampoco le gusta ducharse supongo que será la etapa… Déjala!! Ese es mi mejor consejo según pase el tiempo ella misma se irá dando cuenta de sus actos,cuando empieza a sufrir una y otra vez sus consecuencias.Por más que se lo digas no lo va a entender,pues no le interesa entenderlo.Pero todo cambia,tu haz lo que puedas pero no te fustres confía que todo irá cambiando con el tiempo.

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  • Gladis Elisabet
    junio 2, 2024 1:17 pm

    Mi hija tiene 18 años ya va a la facultad . No le gusta bañarse porque tiene rulos. Le saqué la planchita y ahora se la pide a sus amigas y por no mojarse el pelo no se baña esta 6 meses con el mismo corpiño. Resongo mucho pero nada cambia

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  • Elvira Eloísa
    junio 26, 2024 2:44 am

    Mi hijo se llama abab,su caso es igual no se baña son muy pocas las veces, tengo que llamarle la atención, peleamos, cuando le lavó la ropa,liga la ropa limpia con la sucia, cuando se baña no se cambia la ropa interior dura días con ella y el olor es horrible ,de verdad no se que hacer,no deja que lo lleve al psicólogo,se arrincona cuando ve televisión y duerme con la luz prendida

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  • Mi hija tiene 17 qños..ya está en la universidad.. no le interesa la higiene personal al punto de que se le nota en la piel la mugre… tuve que meterme el la ducha para mojarla y poder entregarle la piel para quitarle toda esa impureza..que debo hacer

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