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Cómo gestionar la conducta adolescente a través de la teoría del iceberg.

A menudo, de forma inconsciente y errónea a la vez, nos empeñamos en cambiar los comportamientos y conductas negativos que nuestros adolescentes manifiestan en diversas ocasiones. No es de extrañar que padres y madres, llevados por la frustración e impotencia del momento, pongamos el foco en la llama que encendió la mecha en lugar que buscar el origen que provocó esa llama. Entendamos la conducta adolescente a través de la teoría del iceberg.

 

Según esta teoría, representamos la conducta de nuestros hijos como la punta de un iceberg. De esta forma, solo vemos ese comportamiento negativo que resulta más visible. Sin embargo, no apreciamos lo que hay en el fondo (las creencias que lo han motivado, el para qué –y no el por qué- se comporta así). Esto nos impide solucionar el problema a largo plazo.

 

iceberg

Iceberg de conductas

La pregunta es, ¿cómo gestionar la conducta adolescente una vez conocida la teoría del iceberg?

 

Ahora toca poner a prueba nuestra inteligencia emocional. Esta es la que nos ayudará a entender, gestionar y, finalmente, solucionar el problema.

Pero, ¿qué es la Inteligencia Emocional (IE)?

Hablamos de aquellas habilidades que tiene una persona para:

 

Percibir las emociones propias y de los demás.

 

Regular las nuestras y permitir y dar tiempo para que los demás manejen las suyas.

 

Pensar objetivamente, observando el pensamiento y usándolo y dirigiéndolo correctamente.

 

Comprender las emociones en lugar de juzgarlas, no negarlas ni contra argumentarlas.

 

Llegar a manejar estas habilidades no es tarea fácil, por eso, las personas que las dominan suelen ser empáticas, no se toman las cosas de forma personal, escuchan de manera activa, no responsabilizan a los demás de  sus propias necesidades, son asertivos y no entran en juegos de poder para cubrir su falta de autoestima.

 

Piensa que regulamos a través de la vía lógico racional (argumentamos, ordenamos, entendemos, categorizamos, reconocemos…) y entendemos que las emociones son parte de nosotros. Cuando somos conscientes de que nuestros adolescentes no tienen desarrollada la parte lógico racional en su cerebro, nos resulta más sencillo gestionar sus montañas rusas de emociones.

Entonces, ¿cómo son las personas que tienen IE?

Hablamos de personas empáticas, que escuchan de forma activa y que no se toman los asuntos de manera personal. Madres que no hacen uso del juego de poder ni de los chantajes emocionales para cubrir sus propias necesidades y que tampoco responsabilizan a los demás de sus anhelos personales.

 

Fíjate en lo diferente que resulta decirle a tu adolescente “Me enfadas” a “Me enfado”. Él o ella no tiene poder ni la responsabilidad para controlar tu estado emocional, solo tú decides cómo te quieres sentir. Así que, a partir de ahora, alimenta tu diálogo constructivo y no tu diálogo destructivo.

 

Ahora que has aprendido a mirar más allá del comportamiento y entiendes cómo gestionar la conducta adolescente a través de la teoría del iceberg, te invito a escuchar un claro ejemplo en este vídeo más detallado:

 

 

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