Según la fundación ANAR, en España hubo, en 2020, 314 suicidios de menores de edad. La misma fundación afirma que la primera causa referida por menores que están planificando su suicidio es la violencia recibida, que en el 21% es acoso escolar o ciberbullying. El suicidio es el último escalón del bullying, y en muy pocas ocasiones se llega a tal extremo, pero los datos nos demuestran que el acoso escolar es un tema grave, que nunca hay que minimizar y que debes ayudar a tu adolescente si te enteras de que le hacen bullying.
Aunque cada vez va habiendo mayor conciencia de que al bullying no hay que quitarle importancia, algunas personas siguen diciendo que “son cosas de niños” y lo dejan pasar pensando que “se acabará”, o se niegan a verlo, o a intervenir.
Pero el bullying deja siempre una huella. Y es un problema lo suficientemente difícil de resolver como para no pretender que tu hijo o hija lo maneje solo. Tenga la edad que tenga, si lo está sufriendo es porque no tiene manera de resolverlo.
Así que no lo dudes: ante la menor sospecha de que tu hijo o hija sufre bullying, debes intervenir y pedir la intervención del centro educativo. No con violencia, pero sí con contundencia y decisión.

Índice del contenido
¿Qué es el bullying y cómo afecta a los adolescentes?
La UNESCO, (informe “Más allá de los números. La violencia y el acoso en el ámbito escolar”) define el acoso escolar como un “comportamiento agresivo que implica acciones negativas y no deseadas, que se repite a lo largo del tiempo [una o dos veces al mes, al menos], y que se basa en un desequilibrio de capacidad o de fuerza entre el acosador o acosadores y la víctima”.
Podemos decir que el bullying incluye todas estas acciones:
- Insultos y palabras despectivas.
- Burlas y humillaciones.
- Agresiones físicas.
- Acoso sexual (comentarios sexuales explícitos, difusión de rumores sobre la vida sexual de otras personas…).
- Excusión, aislamiento deliberado de una persona.
- Hablar mal de alguien a sus espaldas.
- Cyberbullying, acoso a través de las nuevas tecnologías.
Amnistía Internacional afirma (con datos de 2014) que el 7,5% de los niños y el 4,3% de las niñas son víctimas de acoso escolar en España. Un informe del Ministerio de Educación publicado en 2023 (referido solamente a la Educación Primaria) eleva estas cifras: un 9,53% del alumnado señala haberse sentido acosado y un 9,2% haber sufrido ciberacoso.
Son cifras altas, preocupantes, ante las que no vale quedarse de brazos cruzados.
Consecuencias del bullying en los adolescentes
Hemos empezado por ahí porque nos parece un asunto lo suficientemente grave como para destacar que, en los casos extremos, el bullying puede llevar a un o una adolescente a atentar contra su propia vida.
Afortunadamente, no siempre se llega a ese punto, pero el acoso escolar no sucede nunca sin consecuencias, tanto psicológicas como físicas.
Impacto del bullying en la salud mental adolescente
El acoso escolar, como decíamos, tiene consecuencias negativas y duraderas sobre la salud mental adolescente. Estas son algunas:
- Descenso generalizado de la autoestima, que repercute directamente en las relaciones sociales y el rendimiento académico.
- Sentimientos de vergüenza, ansiedad y tristeza, que conducen a un aumento del riesgo de padecer depresión, ansiedad o de autoagredirse. La probabilidad aumenta con la frecuencia de las agresiones.
- Aumento de la probabilidad de pensamientos suicidas, intentos de suicidio y suicidios consumados, como indicamos siguiendo el estudio de la fundación ANAR. Se sabe, además, que las víctimas de ciberbullying tienen el doble de probabilidades de intentar suicidarse que otras personas.
- Además, hay una correlación entre haber sido víctima de acoso escolar y el abuso de substancias psicoactivas en la edad adulta.
Impacto del bullying en la salud física adolescente
A veces se cae en el error de pensar que, si no hay golpes, el acoso escolar no tiene consecuencias sobre la vida física de las víctimas. Sin embargo, los estudios demuestran lo contrario, que hay un impacto directo entre el hecho de sufrir acoso escolar y algunos dolores físicos, como:
- Dolor de cabeza;
- dolor de estómago;
- dolor de espalda;
- mareos;
- y, por supuesto, todas las consecuencias de la violencia física, cuando la hay.
Cómo detectar si tu hijo sufre bullying en la adolescencia
Muchas veces los padres y madres no saben lo que sucede en las aulas.
Por esta razón, conviene que prestes atención a la aparición repetida de determinados síntomas de la conducta de tu adolescente que pueden ponerte sobre la pista del bullying:
- Apariencia triste o enfadada, especialmente tras las clases o tras haber mirado el móvil.
- Pérdida o aumento de apetito.
- Frecuentes dolores de estómago, de cabeza u otros problemas físicos.
- Intento de evitar ir al instituto o a actividades extraescolares que antes disfrutaba.
- Pérdida de interés por sus amistades o su vida social.
- Cambio en su comportamiento académico (desinterés o empeoramiento de sus resultados).
- Desaparición o daños en sus objetos personales.
- Comportamientos ansiosos (irritabilidad, problemas para dormir o concentrarse…).
Qué hacer si a tu hijo le hacen bullying y el colegio no hace nada
Si sospechas que a tu hijo o hija adolescente le hacen bullying, no lo dejes pasar. El bienestar de los adolescentes es responsabilidad de los adultos, y el acoso escolar no es un tema menor.
No se trata de amenazar a su acosador a la salida de clase. Se trata de procurar una intervención serena, pero eficaz.
1. Habla con tu hijo o hija adolescente
Este será siempre el primer paso. Te desaconsejamos cualquier intervención muy directa o que pueda parecer un interrogatorio.
Puedes decirle que te sorprende su cambio de actitud y que te gustaría acompañarle, que te lo contara, pero no presiones. Déjale claro que vas a estar ahí cuando quiera hablar contigo.
¿Tu adolescente no te habla? ¿Te cuesta que se sincere contigo? Tenemos algunos consejos
2. Recuérdale que nadie merece ser maltratado
No te centres en las “razones” por las que a tu adolescente le están acosando: en el acoso escolar no hay razones y, desde luego, no es culpa de tu adolescente (ni tuya).
Dile a tu adolescente, de forma explícita, que no hay nada más importante que el respeto y que no importa cómo sea una persona, qué le guste o cómo se vista: nunca merece el mal trato.
3. Habla con el centro escolar y exige medidas
Aunque tu adolescente no quiera, es importante que pidas cita con su tutor y tengas una conversación para explicarle lo que sucede.
Trata de hablar con asertividad acerca de la gravedad del problema, sin culparle si crees que lo ha visto y le ha restado importancia. Por desgracia, la mayoría del profesorado no tiene formación en acoso escolar y lo importante, ahora, es hacer equipo para ayudar a tu adolescente.
Infórmate sobre el protocolo para el acoso escolar del centro o de la administración correspondiente, pregunta qué pasos se van a seguir y comprueba que se van cumpliendo.
4. Busca ayuda externa si es necesario
Si no se cumple el protocolo contra el acoso escolar y sientes que la dirección del centro no te apoya, es hora de pedir ayuda en otro lugar.
En muchos países existe un teléfono de ayuda contra el acoso escolar, donde te darán información más detallada de cómo actuar dependiendo de la región y el caso concreto.
Quizá pienses que recurrir a ayuda externa te hará “quedar mal” de cara al instituto, pero ten por seguro que esas asociaciones conocen la normativa y te guiarán y acompañarán en el proceso, y eso es lo más importante.
5. Enséñale a tu hijo estrategias para protegerse
Mientras se interviene, tu adolescente puede enfrentarse todavía a algunas situaciones desagradables. Lo mejor es que le enseñes estrategias para protegerse de ellas:
- intentar no estar nunca solo;
- evitar los lugares solitarios;
- no mostrar miedo ni enfado ante los acosadores;
- tratar de decir alguna frase breve, no ofensiva, que dé la situación por zanjada sin escalarla, como “no tiene gracia”.
6. Valora los cambios de centro escolar con cuidado
Si tu adolescente siente mucho malestar, o se siente realmente en peligro, no pasa nada por permitirle faltar un día a clase. Su seguridad (física y psicológica) es lo más importante.
A veces las familias optan por cambiar a sus hijos de centro. Es comprensible. Sin embargo, no es una opción que recomendamos en principio, pues parece más un “castigo” a quien no ha hecho nada malo y además el acoso puede seguir por redes sociales.
Lo mejor es, si se puede, solucionar el problema.
7. Busca ayuda psicológica especializada
Los psicólogos de adolescentes conocen bien y saben cómo tratar los casos de bullying, así que busca uno en quien confíes y pon a tu hijo o hija en sus manos.
Incluso aunque se haya detectado pronto, el acoso escolar siempre tiene consecuencias sobre la salud mental, y estas solamente pueden ser evaluadas por un profesional.
Qué hacer si tu hijo hace bullying a otros adolescentes
Aceptar que tu hijo o hija está acosando a otros adolescentes no es fácil para ninguna familia, pero es fundamental afrontarlo cuanto antes. El bullying nunca se resuelve solo, y dejar pasar la situación solo aumenta el daño a la víctima y también a quien lo provoca.
Lo primero es no entrar en la negación. Puede que sientas sorpresa, enfado o incluso culpa, pero reconocer lo que ocurre es el primer paso para solucionarlo. Escucha lo que cuentan las personas implicadas, habla con el centro escolar y busca entender qué está pasando realmente.
Después, es importante transmitir a tu hijo un mensaje claro: el acoso escolar no es un juego. Hazle ver las consecuencias emocionales y físicas que sufren las víctimas y explícales que toda persona merece respeto. Esto no significa castigarlo con dureza, sino ayudarle a desarrollar empatía y a responsabilizarse de sus actos.
Algunas recomendaciones prácticas:
Habla con tu hijo sin juzgar, intentando comprender qué le llevó a comportarse así. Muchas veces detrás hay inseguridad, presión de grupo o dificultades emocionales que necesitan ser atendidas.
Trabaja junto con el colegio. Pregunta por el protocolo que siguen en estos casos y coopera en todo momento para que tu hijo entienda que el problema es serio y tiene consecuencias reales.
Busca ayuda profesional. Un psicólogo especializado en adolescentes puede ayudar a tu hijo a gestionar sus emociones, mejorar sus habilidades sociales y encontrar formas más sanas de relacionarse.
Refuerza las conductas positivas. Ayúdale a descubrir talentos, actividades o entornos donde pueda relacionarse de manera respetuosa y sentirse valorado sin necesidad de recurrir a la violencia.
Recuerda que ayudar a tu hijo si hace bullying no significa justificarlo, sino enseñarle a reparar el daño y a crecer como persona. Intervenir a tiempo puede evitar que el acoso se cronifique y que su conducta le cause problemas más graves en el futuro.
Conclusión: cómo tratar el bullying en adolescentes con apoyo y prevención
El bullying no desaparece ignorándolo ni esperando que “maduren”. Necesita ser abordado con decisión, pero también con cercanía y sensibilidad. El verdadero cambio comienza cuando los adultos asumimos nuestro papel: escuchar, creer en lo que cuentan los adolescentes y actuar de forma coordinada con la escuela y, si es necesario, con profesionales externos.
La prevención es tan importante como la intervención. Fomentar la empatía en casa, enseñar a resolver conflictos sin violencia y promover un ambiente escolar respetuoso son pasos que ayudan a reducir el riesgo de acoso. Recordemos que tanto víctimas como agresores necesitan apoyo: unos para sanar y otros para aprender nuevas formas de relacionarse.
Tratar el bullying en la adolescencia con apoyo y prevención no solo protege a quienes lo sufren hoy, sino que contribuye a crear generaciones más conscientes, respetuosas y solidarias en el futuro. Porque cada gesto de acompañamiento y cada intervención a tiempo pueden marcar una diferencia enorme en la vida de un adolescente.








15 comentarios. Dejar nuevo
Ojala hubiera tenido esta información hace 7 años. Hable con su tutora pero le resto mucha importancia al tema y el año pasado dejo colgado 2n batx. Y este año no esta haciendo nada con 19 años, esta en manos de un psicilogo pero hasta hay dias que deja pasar las citas, estoy acompañando cuando me deja pero es muyy difici. Esta semana me compro el libro a ver si me da herramientas y se lo dejare para que lo lea. Muchas gracias por leerme.
Un fuerte abrazo. Espero que el libro te de las herramientas que necesitas.
He sufrido con.mi hijo que ahora tiene 19 años desde los 13 por el.maldito bullyng les dejan unas heridas tremendas en su alma. Aquí estoy si necesitas hablar
Es encantador leerte.
Gracias.
Es un gran grano de arena que cambia muchas familias el leerte y aplicar tus consejos. Gracias
Que buen tema.. creo q mi hijo de 12 años esta pasando por esto. Tal vez no ha escalado pero no quiere ir a su escuela y todavía no se q hacer? Es muy complicado para mi por que tampoco quiero entrometerme hasta ver si el puede solucionarlo. Si me preocupa mucho el tema.
Mi hijo lo está sufriendo , hablo con él colegio y dicen que ponen remedio pero el acosador siempre busca el momento para cogerlo solo , para el próximo curso cambio de colegio y empezar de cero . Va a su psicóloga y es lo que ha aconsejado , un sitio donde empezar de nuevo . Gracias por tu ayuda , no sabes como se agradece
Muy buena la info. Queria saber si es conveniente hablar con la familia del agresor!
Gracias por tu ayuda.
Mi hija lo sufre desde que empezó empezó infantil y el próximo año hará 4°de ESO. En el colegio nadie, excepto una profesora suplente, hizo nada. En el instituto parecido, buenas palabras pero ningún movimiento para solucionarlo. Es desesperante
Es de gran ayuda leer la sintomatologia ahora entiendo todas las señales que me daba mi hijo. No solo los profesores pueden decir es cosa de niños yo también lo pensaba así pues este concepto tiene un arraigo cultural y social fuerte.
Realmente que poco preparados estamos como padres para enfrentar estas situaciones y ayudar a nuestros hijos. Personalmente me resulta difícil ayudar a que encuentre estrategias para afrontar situaciones que la lastiman. Graciasnpor consejo
Gracias!!
Y que hacer si tú hijo es el acosador
Hola, mi hija trans sufre acoso desde hace 3 años en el colegio. Primero empezaron dos el colegio solo lo expulsaba q para el era un premio y tuve q quedar yo en la plaza del pueblo para solucionar el problema porq reunirnos los cuatro( madres e hijos) no lo veía conveniente el colegio. Desde ese día esos dos niños no volvieron a meterse con ella. El año siguiente empezamos con otra niña que antes se juntaban con insultarla y meterse con ella . Hablé con la madre y con la directora pero a seguido igual , además de ir reclutando gente hasta que ahora ya son todos los que les apetece q se meten con ella y el colegio ahora me dice q el año pasado intervino la directora (que no soluciono nada) y este año quieren q venga alguien exterior y lo ubico q consiguen es q llamen a mi hija chivata q no quieran quedar por el pueblo con ella o incluso queden con ella solo para reírte como jugar al escondite e irse todos y dejándola cobrando sola. Que creéis q tengo q hacer? El año pasado me puse en contacto con el inspector de educación y aún no había salido de la conselleria y ya me estaba llamando la directora intentando q cambiara de opinión haciéndome sentir mal porq el colegio así tiene un expediente de bullying
Hola! He estado leyendo sobre está valiosa información… Tengo una niña de 12 años, llegamos de Venezuela hace dos años para ofrecer mejor calidad de vida a nuestra hija en especial en el sistema educativo y hoy no sé si hice bien. Sufre acoso escolar en el instituto, empezó, con dolores de cabeza, fiebre inexplicable, mareo, ansiedad, Tristeza, con apatía al instituto.. hoy por cierto me pidió no querer ir, y le permití no ir, a pesar de que he pasado varios escritos al instituto a su tutora no ha sido posible una solucion. Me siento fatal como madre, igual su padre. La sacamos de casa siempre a caminar, hacer ejercicios, a que no pase en casa… Y Aunque en Venezuela trabaje como docente en el área de Orientación educativa hoy me siento sin herramientas… Compramos libros de auto amor y lo hemos estado compartiendo juntas, sin embargo, hay días en los que me consume la preocupación