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Control del móvil en adolescentes: entre la protección y la confianza
La adolescencia nos da miedo. Hemos escuchado hasta la saciedad historias de adolescencias conflictivas, y recordamos las nuestras como un momento oscuro, de búsqueda y de mentiras a nuestros padres. A esas complicaciones se une ahora el uso de dispositivos electrónicos, con los que pasan muchas horas, a menudo en aplicaciones que los adultos no conocemos bien, y más en esta época de distancia social. Hace un tiempo publiqué un artículo sobre el uso de móviles en adolescentes, pero hoy me quiero centrar en una duda frecuente de los padres: ¿cómo puedo controlar los dispositivos electrónicos de mi adolescente?
Para responder a esta pregunta, permíteme que vaya por partes.
¿Son peligrosos los móviles para los adolescentes?
Como ya comentamos con Liliana Arroyo en el capítulo 26 del podcast de Adolescencia Positiva, el problema no es el móvil, son las aplicaciones que se descargan y el uso que se hace de ellas.
Internet tiene muchos peligros, sí, pero es sobre todo una fuente muy importante de conocimientos y de ocio con la que vivimos. No podemos negarles a nuestros hijos la pertenencia a ese mundo digital que ya es el suyo y forma parte de su personalidad (hasta el 93,8% de los adolescentes tiene móvil a los a los 15 años, según el INE).
La realidad es que ya no se concibe un adolescente sin su móvil, y eso no es malo en sí mismo.
Como con muchos otros asuntos de la vida, la solución es educar. Y cuando hablamos de adolescentes, muchas veces, educar es la combinación virtuosa de tres factores: confiar, conectar y controlar.
¿Por qué no deberías mirar el móvil de tu hijo adolescente?

Si dejar a nuestros hijos en internet sin ningún control sería el equivalente de abrir las puertas de casa y dejarles transitar a ellos y a todas las personas que quisieran entrar, controlar su móvil sin su permiso sería el equivalente de seguirle por la calle para saber dónde va y qué hace.
Ninguna de las dos opciones es viable.
Es más, la Ley de Protección del Menor establece para los menores la inviolabilidad de la correspondencia y el secreto de las comunicaciones, y por lo tanto, mirar su móvil sin permiso puede suponer un castigo penal.
Aunque, como era de esperar, hay sentencias favorables a los padres en los casos en que la invasión de la intimidad de los hijos se ha considerado justificada por el deber de proteger a los menores.
¿Cuándo sí tiene sentido revisar el móvil de tu hijo?
Como ya te he dicho en alguna ocasión, siempre debes observar que el desarrollo de tu adolescente no parezca estancado (ni en lo físico, ni en los estudios, ni en lo social…); ese será el mejor indicio para saber que debes intervenir, primero hablando con otros adultos que lo rodean (entrenadores, monitores, profesores) y si te parece necesario, buscando ayuda externa.
Te diré también, para tu tranquilidad, que los adolescentes que tienen problemas graves son solo un 15%, según ha afirmado en diversas ocasiones el filósofo y pedagogo José Antonio Marina (puedes ver una entrevista suya aquí).
Por lo tanto, espiar el móvil de tu adolescente estaría justificado en el caso de que tengas indicios de problemas graves: es una cuestión de sentido común.
Cómo controlar el móvil de tu hijo adolescente sin espiarlo
Cada vez se habla más de la utilidad de redactar un contrato digital, sobre el uso de los dispositivos electrónicos, para toda la familia: cuando se hace bien, es decir, cuando se consensua de verdad, es la herramienta más útil, así que te animo a que redactes uno.
Por supuesto, las normas del contrato variarán en función de vuestras necesidades y deseos como familia (y muy importante, debéis poder revisarlo si estas necesidades cambian), pero te voy a dejar algunas orientaciones para que podáis poneros a ello.
A. Sé un ejemplo: haz el camino antes que ellos
Aunque no te gusten las redes sociales, debes echar un vistazo a lo que hay en ellas. Si no conoces cómo funcionan, qué tipo de anuncios vas a recibir después de ver vídeos sobre un determinado tema, por ejemplo, nunca podrás calibrar cuál es el peligro real que acecha a tus hijos.
B. Habla con tus hijos sobre lo que se pueden encontrar en internet
Sí, es verdad que siempre te digo lo mismo, pero es que la comunicación es la clave esencial para que todos (adultos y jóvenes) disfrutéis de la adolescencia.
En los temas digitales, lo ideal es que la conversación llegue antes de que tus hijos tengan su primer dispositivo: privacidad, intimidad, respeto… Son valores que se diluyen fácilmente en internet y en los que debemos insistir..
Y algo que hay que tener muy presente es que casi el 70% de los adolescentes ve porno, la mayoría a través de sus dispositivos móviles, así que, sí, tendrás que tener esa conversación con ellos. Deben entender que el tipo sexo que se ve en el porno es violento y machista, y que en ocasiones pueden llegar a vídeos donde haya abuso sexual real.
C. Controla el tiempo que pasáis conectados
Sí, he empleado a propósito la segunda persona porque me parece fundamental que, en esto, los adultos seamos ejemplo. ¿Cómo va a ser tu hijo capaz de cumplir una norma que tú no puedes?
Sabemos que la luz de la pantalla del móvil inhibe la segregación de melatonina, la hormona que incita al sueño: decidir conjuntamente una hora límite para el uso de pantallas nos ayudará a no perder tiempo de sueño.
Si sospechas que tu adolescente es adicto al móvil, pregúntate lo primero si su uso está dificultando otras tareas de su vida (comer, dormir, ir al instituto). Si la respuesta es sí, te aconsejo que consultes con un especialista; por el contrario, si es que no, y abusa de él sin ser realmente un adicto, podéis negociar una reducción progresiva de las horas de conexión.
D. ¿Contraseñas y apps de control parental? No es suficiente
Algunas familias se sienten más seguras si realizan con sus hijos este pacto que les daría a los padres carta blanca para espiar el móvil de los hijos. Y en ocasiones funciona, sobre todo en la preadolescencia y la adolescencia temprana. Pero según vayan creciendo, tus hijos te pedirán más intimidad, y es normal.
Así que mejor que espiar, aprovecha para educarlos desde su primer contacto con el teléfono.
Recuerda que, aunque en casa lo tengas todo controlado, tus hijos tendrán las herramientas para conectarse a internet desde otros ordenadores. Y si mantienes el control parental por encima de una edad razonable, les estarás transmitiendo la idea de que no confías en ellos.
A menos que de verdad tengas razones para preocuparte, es mejor que evites estas prácticas.
E. Mantente informado sobre las apps y contenidos que usan
Recuerda que son menores. Así que no está de más que antes de instalar algo lo hablen contigo y te expliquen qué es, para qué sirve, por qué les interesa o les gusta…
Eso te permitirá, por una parte, comprobar el contenido y la publicidad de las aplicaciones que instalan y, por otro, estar al día de sus gustos e intereses y conectar así con ellos.
Y recuerda que la mejor manera de estar al tanto de las actividades de tu adolescente, en el mundo virtual o en el real, es dejar siempre abiertos los canales de comunicación para que sienta que puede contártelo todo, incluso sus errores (sobre todo sus errores, más bien).
¿Tenéis en tu casa un contrato para el uso de pantallas? ¿Te habías planteado alguna de estas reflexiones? Cuéntamelo en comentarios.
¿Cómo limitar el uso del móvil en adolescentes?
Limitar el uso del móvil en adolescentes no consiste únicamente en imponer normas, sino en acompañar su proceso de madurez digital desde la confianza y el diálogo. Lo primero es establecer acuerdos claros y realistas, pactados en familia, sobre cuándo y cómo se puede utilizar el móvil.
Es mucho más eficaz llegar a estos límites de forma consensuada que simplemente imponerlos. Normas como no usar el móvil durante las comidas, dejarlo fuera de la habitación por la noche o establecer franjas horarias sin pantalla, funcionan mejor cuando los adolescentes participan en su elaboración.
Las herramientas tecnológicas también pueden ayudar: muchas plataformas permiten limitar automáticamente el tiempo de uso de determinadas aplicaciones o establecer horarios. Estas funciones, si se usan como apoyo educativo y no como castigo, pueden ser útiles para reforzar los acuerdos familiares. Aun así, limitar no basta.
También es importante ofrecer alternativas atractivas al móvil: actividades deportivas, espacios para la creatividad, tiempo en familia o con amistades fuera del entorno digital. Cuando los adolescentes tienen acceso a otras fuentes de bienestar, es más fácil que acepten reducir el tiempo frente a la pantalla.
En paralelo, conviene fomentar una actitud crítica ante el uso del móvil. Preguntarles cómo se sienten después de estar en redes, qué aplicaciones les aportan y cuáles les restan, puede ayudarles a tomar decisiones más conscientes.
Y no olvides que tu ejemplo es clave. Si como adulto también haces pausas digitales, respetas los espacios sin pantallas y demuestras que se puede vivir sin estar conectado todo el tiempo, estarás enviando un mensaje coherente y potente. Limitar el uso del móvil, en definitiva, no significa controlar, sino educar para un uso autónomo, saludable y equilibrado.
Herramientas y acuerdos para un uso responsable
Establecer un uso responsable del móvil en la adolescencia no depende únicamente del control externo, sino de crear un entorno de confianza, coherencia y diálogo. Para ello, es fundamental combinar acuerdos familiares con herramientas tecnológicas y fomentar hábitos que favorezcan una relación equilibrada con las pantallas.
Acuerdos familiares para el uso del móvil
Los acuerdos familiares son el punto de partida para educar en el uso consciente del móvil. No se trata de imponer reglas arbitrarias, sino de pactar en conjunto normas claras que tengan sentido para todos: cuándo se puede usar el móvil, en qué lugares (por ejemplo, no en la mesa o durante los deberes), qué tipo de contenido es aceptable y qué consecuencias habrá si se rompen los acuerdos.
Este tipo de pactos, si están bien comunicados y revisados de forma periódica, fortalecen la responsabilidad del adolescente y evitan conflictos innecesarios. Además, permiten que todos los miembros de la familia —adultos incluidos— se comprometan con un uso más equilibrado de la tecnología evitando el phubbing que tanto daña las relaciones familiares de hoy en día.
Apps de control y bienestar digital
Las herramientas tecnológicas pueden ser grandes aliadas si se utilizan con criterio. Aplicaciones como “Tiempo en pantalla” (iOS), “Bienestar digital” (Android) o plataformas de control parental cono Family Link o Qustodio permiten limitar el tiempo de uso de ciertas apps, establecer horarios y supervisar patrones de consumo.
Estas herramientas no deben usarse como forma de vigilancia o castigo, sino como apoyo educativo: sirven para tomar conciencia, identificar excesos y promover la autorregulación. Es importante que los adolescentes conozcan estas herramientas y participen activamente en su configuración, para que no se sientan espiados, sino acompañados en su aprendizaje digital.
Momentos sin pantalla: fomentar hábitos saludables
Tan importante como limitar el tiempo frente al móvil es crear espacios libres de pantallas que fomenten otras formas de bienestar. Establecer momentos sin dispositivos —como las comidas, las primeras horas del día o el rato antes de dormir— ayuda a recuperar la conexión con uno mismo y con los demás.
Para que estas pausas tengan sentido, deben ir acompañadas de alternativas: deporte, juegos de mesa, lectura, paseos, tiempo en familia… Cuanto más variada y enriquecedora sea la vida fuera de las pantallas, menos necesidad tendrán los adolescentes de recurrir al móvil como única fuente de distracción o escape. Y, como siempre, el ejemplo de los adultos es determinante: si tú también respetas estos espacios sin móvil, será mucho más fácil que ellos lo hagan.
Conclusión: controlar no es espiar, es acompañar
Acompañar a un adolescente en su relación con el móvil no significa vigilar cada paso que da, sino estar presentes, observar con atención, dialogar con frecuencia y actuar con coherencia. El control, entendido desde una perspectiva educativa y afectiva, no invade la intimidad, sino que establece límites seguros desde el respeto mutuo.
Cuando confiamos en nuestros hijos, les damos herramientas para que aprendan a tomar decisiones responsables; cuando conectamos con ellos, les mostramos que pueden contar con nosotros incluso cuando se equivocan. Controlar no es espiar: es acompañar su crecimiento digital con paciencia, empatía y sentido común. Porque más allá del dispositivo, lo que realmente educa es la relación que construimos con ellos cada día.







20 comentarios. Dejar nuevo
Totalmente de acuerdo en todo lo que expones. Antes de entregar el móvil hay que informar y establecer unos límites sobre su uso. Si sientes que has de espiar el móvil de tu hijo es que no está preparado para tener uno y entonces directamente no debería disponer de él. Yo solo justifico algo así en caso de una sospecha real de un acoso, un TCA, autolesiones… , algo que indique un peligro para su salud y en el que tuviese que buscar ayuda y ella se cerrara en banda y no quisiera contarlo. No hay que tener miedo a hablar con los hijos de porno y explicarles que eso es ficción no educación sexual. Gracias Diana por tus aportaciones.
Totalmente cierto, Eva. ¿Qué sentido tiene confiar en que va a saber manejar el móvil si luego espiamos todos sus movimientos? Un abrazo, guapa.
Nosotros sí tenemos un contrato con él casi desde el primer momento en el cual le compramos el móvil, pero no siempre lo cumplimos.
Yo personalmente que soy su madre pienso que está enganchado pero su padre no lo cree y dice que es normal porque a todos los niños o chavales de su edad les pasa.
Muchísimas gracias por tus consejos
El enganche no está directamente relacionado con las horas que pasa delante de la pantalla, sino con el hecho de tener síndrome de abstinencia cuando no tiene una pantalla delante. ¿Has notado algo de esto?
Hola a mi me paso que mi nieta se quedó a dormir en mi casa y durmió en el sofá y me levante y ella 13 años estaba hablando por video llamada y le mostraba sus pechos de verdad no supe que hacer lo hable con mi hija y ella ya no sabe que hacer amanece con el móvil y luego duerme hasta las 15 hs cuando menos ? Yo totalmente perdido . Que hacemos mi hija no le quiere sacar el móvil porque se lo regalaron los tíos.
Hola Marcelo. Es preocupante esta situación, desde luego. Mi consejo es que el móvil lo gestione la madre aunque se lo hayan regalado los tíos. Estos siempre pueden hablar con ella y avisarle de que las normas las ponen los adultos hasta que ella sepa meditar en las consecuencias peligrosas de sus actos. Es necesario que se hable con ella sobre los peligros de las redes sociales, aunque en los colegios suelen hacerlo, pero a veces no son del todo conscientes. Espero que se solucione pronto.
Hola¡ a mi me ha costado lo mio, por que aunque es subrealista el movil en la cama es algo habitual en los niños.
En casa nuestra el movil se queda fuera de la habitacion cuando nos vamos a la cama y se queda cargando en mi habitacion, ademas wifi por la noche apagada.
Suerte¡¡
Me encanta toda la información que nos compartes, Diana! Nuestro adolescente de 14 años a pesar de contratos y mucho hablar juntos sobre este tema, consigue saltarse el control parental, aunque sabe que no debería hacerlo. Estamos pensando en buscar algún móvil que sin ser uno de teclado, nos permita más control. Hemos encontrado MINIBILe.
Alguien tiene experiencia con este dispositivo?
Funciona con adolescentes más mayores y espabiladísimos digitalmente?
Agradecería referencias.
Saludos
Maria
Sí, Minibile lo recomendamos
Quiero saber donde esta por que ya me ha echo más de una
Mi hija de 15 y mi hijo de 12 no suelen respetar los horarios que tenemos, y le voy a poner un control para que cuando llegue el tiempo no puedan estar más en Instagram tiktok, etc… Nos trae grandes discusiones. Hago bien en hacerlo??
No, generas muchísima desconfianza , además 15 años y tiene controles parentales?? , hasta los 11 años se puede ya después solo haz unas reglas x ejemplo que no duerman con el móvil y esas cosas.
Dios soy una adolescente de 15 años y mi tía está empeñada en que me pongan el control parental yo no lo quiero y me hace sentir mal el hecho de que no confíe en mí además está bien que revisen mi celular y conversaciones?no lo sé ella siempre que sonrió al celular me lo pide y comienza a revisar todo
No, como adolescente de 15 años que soy, creo que hay que tener los controles parentales hasta que el sujeto alcance la adolescencia, después sería ideal que se independizara y aprendiera a regularse por cuenta propia, cosa que puedes conversar con ella y llegar a un acuerdo. Hay que recordar que los adolescentes debemos estar preparados para que cuando lleguemos a la mayoría de edad, sepamos regularnos por cuenta propia para ser adultos responsables.
Mi hija tiene 14 y aunque parai es difícil controlarla pienso que sus actos tienen influencia en lo que ve por internet,ya que optó por autolesionarse y dice que así controla sus sentimientos, no o quiere dormir temprano algunas veces finge dormir hasta que me duerme y amanece con el celular,por eso pensé en esta opción
Mi hijo tuvo su primer Movil a los 15 y solo tiene ,6 meses de tenerlo y ha sido lo peor ,Pasa todo el día jugando y en redes , no quiere que le coloque el control parental se molesta , todo lo tiene con claves y contraseñas…la verdad es desesperante la situación.
Lo que cuentas es muy habitual: cuando el móvil llega “de golpe” en la adolescencia, sin un aprendizaje progresivo ni normas claras, suele convertirse en una fuente de conflicto y enganche. Lo primero es entender que tu hijo no está preparado para autorregularse solo (ningún adolescente lo está), por eso es necesario que los límites vengan de fuera. No se trata de vigilarlo en secreto, sino de hablar con él con claridad y firmeza: el móvil no es un derecho, es una herramienta que se usa bajo ciertas condiciones. Si no acepta normas básicas (tiempo de uso, contraseñas compartidas, horarios sin pantallas), puede y debe perder el privilegio de tenerlo hasta que aprenda a gestionarlo. Al mismo tiempo, es clave ofrecer alternativas atractivas de ocio, deporte o actividades sociales que le ayuden a no vivir el móvil como lo único divertido. Este tema desgasta mucho en casa, por lo que te recomendaría nuestro curso sobre normas y límites (https://adolescenciapositiva.com/cursos-familias/normas-limites/
), donde explicamos cómo aplicarlos sin caer en luchas de poder constantes y recuperando la autoridad desde la calma.
Buenas noches , estoy muchas veces de acuerdo con todo lo que exponéis, habláis y educáis pero en este caso, tengo que decir que no comparto opinion. Soy madre de 3 hijos ( 15,,12 y 5). La mayor tiene un novio desde hace casi 1 año y medio, el mediano està viviendo todo el proceso . Somos una familia muy cercana en la que hablamos de todo e intentamos facilitar la comunicación . Esto no es siempre es posible y los niños tienen a su disposición ( x mucho que intentamos evitarlo) un mundo lleno de cosas ( internet) que no deberían ver ni acceder. “El Espiar” no solo no lo considero ningún acto en contra de la privacidad del MENOR ,sino que lo veo como una obligación que deberíamos de tener como padres. Mirar para otro lado nunca dio buenos resultados e intentar que haya comunicación y confianza con tus hijos nunca està garantizado y es viable. Así que, mi opinión es que hay que cuidarlos de cerca y utilizar esa información para hacer tener la oportunidad de “ poder ayudarlos “ cuando estén pedidos, confundidos o tristes ….. Lo
Ideal? Poner en las normas que hasta el cumplimiento de la mayoría de edad ( x poner un ejemplo) los padres tenemos derecho de pedirles el movil y someterlos a una revisión. Yo fallé en esto con la mayor , y no quiero hacerlos con el mediano. En el caso de la mayor es prácticamente imposible dar marcha atrás para instalar està norma , por tanto, lo único que toca es o retirarle el movil para siempre o “ seguirlas de cerca “ por su seguridad .
Entiendo perfectamente tu postura y la preocupación que hay detrás: hoy en día el acceso ilimitado a internet expone a los adolescentes a riesgos que aún no saben gestionar. Lo importante aquí es encontrar el equilibrio entre acompañar y proteger, sin que ellos lo vivan como un “control policial” que destruya la confianza. Lo que planteas —establecer desde el principio normas claras de uso del móvil, incluyendo la posibilidad de revisarlo— es mucho más efectivo si se hace antes de que llegue el dispositivo o en los primeros meses, porque después cuesta mucho dar marcha atrás. Con tu hija mayor, quizá lo más sano sea priorizar la comunicación y el acompañamiento antes que la vigilancia directa, porque a su edad puede interpretarlo como una invasión que la aleje aún más. Con el mediano sí puedes implementar esa “norma preventiva”, pero siempre explicando que no se trata de espiar, sino de cuidar y enseñar hasta que tenga la madurez para hacerlo solo. Te recomendaría el curso de normas y límites (https://adolescenciapositiva.com/cursos-familias/normas-limites/
), que puede darte estrategias para aplicar estas revisiones sin conflictos, y también para saber cómo actuar cuando ya se llega tarde, como en el caso de tu hija mayor.
Hola buenas, soy grape un adolescente de verdad, alguien con quien poner otro punto de opinión. Solo, repito, quiero poner mi punto de opinión como adolescente y compartir mi experiencia sin ningún tipo de estudio científico sin ser padre y sin ser mucho menos experto psicológico.
Tengo el móvil cuando cumplí 12 años a final de mes, todos mis compañeros de clase desde cuarto de primaria tenían movil (o al menos la mayoría) y al ser todos los «guays» de la clase no solo por tener móvil me dejaban a mí todavía más apartado por ser mucho más rarito, yo opino y creo que vosotros opináis igual que en cuarto es muy malo darle un móvil a tan temprana edad y repito estoy totalmente de acuerdo pero recordad si decidís bien y no le dais el móvil a esa edad el se quedará con esa «herida» en su consciencia para el resto de su vida, porque (al menos a mí ) le señalaban más como rarito por eso, después pasamos a la edad de sexto, en la que hay TODOS sin excepción los alumnos de mi clase tenían movil y yo no, entonces me apartaron muchísimo más sin poner en pie que no tenía apenas amigos, y la mitad eran relaciones tóxicas, yo tenía una tablet que usaba para jugar juegos infantiles (supervisados por mi madre) y YouTube con una cuenta que tenía mi edad puesta para ver videos aptos a mi edad(tenía YouTube kids hasta quinto de primaria)+ el portátil común de casa donde veía YouTube con la misma cuenta y editaba mis propios vídeos, eso en mi opinión es creativo y divertido al menos a mí me gusta. Me parece bien el uso que le daba a las pantallas a esa edad y no veo necesario el uso del movil a esa edad veo bien lo del oredenador y la tablet para ese tipo de uso pero poco mas porque teneis razon que internet es muy peligroso por eso he dicho que solo veo bien esos usos. Tambien en el tema del movil, debeis apoyarles para que no les afecte demasiado porque al menos a mi me afecto y me dolio bastante, hay fue cuando mi «herida» se agrandó. Os voy a contar lo que me paso en primero de la eso porque hay fue cuando la herida empezo a sangrar mas. Yo, iba a entrar a un instituto, que en si es un cambio dificil, con o sin movil, (aunque sin movil aun mas), pero para colmo yo me mudaba a una zona relatibamente «lejana» a donde vivia antes, entonces, cuando yo llegue, no tenia amigos, y primero de la eso es un año muy duro, ahi me encasillaron como el mas rarito de todos, el primer dia llegue llorando en el hombro de mi madre como nunca, porque yo queria convertirme de los guays aunque tubiese que cambiar mi forma de ser y habia fracasado estrepitosamente, menos mal, que conoci a mis actuales amigos dias despues, pero por el resto sentia muchos cambios y muy rapido, me sonrojaba al ver algunas chicas, estaba mas distraido en clase, empezaba ha tener mis propias opiniones y punto de vista de las cosas, mi cuerpo crecia, le salia pelo, empezaba a oler peor, pero bueno, eso no es lo importante, hasta final de mes no me dieron el movil, unos dias despues de mi cumpleaños, tube que firmar un contrato con unos requisitos(uno de ellos tener control parental que sigo teniendo) y si no firmaba no podia tener el movil, al final firme, sin importarme las condiciones, porque lo unico que me importaba era el movil., la unica aplicacion que podia usar (sin contar las que vienen por defecto como llamadas, la camara, el reloj, la brujula…) era whatsapp porque para ellos y para mi el movil es para comunicarse, y si queria ver videos o jugara ajuegos, tenia la tablet o el portatil. apartir de ahi me senti mas libre, podia hablar con mis amigos en casa sin depender del movil de mi madre. ahora, yo le veo varios problemas, en mi opinion se le deberia a ver dado un poco antes de empezar el instituto y haber practicado en las vacaciones y en el instituto, poner restriciones efectivas y que ha ambos le parezcan razonables, como por ejemplo, un uso de tiempo limitado del movil, que te pregunte que aplicaciones se puede instalar y tu dejarle o no y cosas asi. yo creo que deberias dejarle el uso de las redes sociales cuando ambos sepais como funcionan al completo pero dejarle con mas o menos restriciones.
Tambien he visto que habeis hablado sobre el porno, ese tema es un pantano pero dire parte de mi experiencia y mi opinion, yo vi por primera vez porno en sexto o quinto de primaria ahora no me acuerdo, porque un amigo estaba enganchado y me enseño un video. Al instante le pedi que lo quitase, porque obiamente me parecia asqueroso ( y me lo sigue pareciendo). y desde entonces raramente vuelto a verlo porque me parece totalmente una mounstrosidad y por lo que me han dicho es ficticio y obiamente estoy en contra de la visualizacion del porno en cualquier edad, siendo adulto o menor. tambien ahy que contar que el porno es como decirle que no coma dulces por la noche a un niño de 7 años, el puede ir por la noche a escondidas y comerse un m&m y volver tan tranquilo, porque lo ha comido antes y le ha gustado, aunque el no sepa que comer chocolate por la noche es malo. pero el niño puede tener la habitaqcion cerca de la cocina o cerca de vuestro dormitorio, me explico, hay MUCHAS aplicaciones que bloquean el porno de los aparatos moviles y no es lo mismo que el tenga esa apliacion a que tenga una cuenta de google con una edad que dice que tiene 18 años.
Bueno me despido, espero que os haya servido y os recuerdo esto no es para criticar es solo para contar mi experiencia y mi opinion, y por favor no os pido que os lo tomeis como una ofensa o con que no seais buen@s p/madres.
UN SALUDO