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5 pasos para entrenar la escucha activa

5 pasos para entrenar la escucha activa con adolescentes.

Oír a tu adolescente no es escucharlo. En el artículo de hoy quiero enseñarte la diferencia entre oir y escuchar. Te aseguro que para tu hijo, los efectos son completamente diferentes. Así que coge lápiz y papel porque voy a darte los 5 pasos para entrenar la escucha activa con adolescentes.

 

Empecemos por diferenciar ambos conceptos:

 

Si buscamos en el diccionario la palabra escuchar, nos encontraremos con la siguiente definición: poner atención o aplicar el oído para oír algo o a alguien. Es decir, la acción de escuchar implica un esfuerzo voluntario por parte de la persona, es una acción consciente.

 

Por el contrario, oír significa “percibir por el oído un sonido o lo que alguien dice”.  Queda claro que se trata de una acción involuntaria, no implica ningún esfuerzo por parte del sujeto.

 

El ritmo de vida va tan acelerado que nos resulta extraño cruzarnos con una persona que realmente nos escuche sin esperar nada a cambio. Tenemos tanta prisa por todo, andamos tan estresadas en el día a día, que no somos capaces de pararnos a escuchar ni siquiera a nuestros hijos. Este tipo de situaciones nos lleva a sentir estrés y bloquea nuestra atención hacia ellos.

¿Cuáles son los 5 pasos para entrenar la escucha activa con adolescentes?

→ Presta atención plena. Mírale a los ojos cuando te hable, observa su boca al moverse, su lenguaje corporal, su tono de voz, la posición de sus manos… Deja lo que estés haciendo en ese momento, suelta el móvil y escucha a tu hijo con los ojos.

 

→ Sin intención de hablar. No nos damos cuenta, pero cuando nuestro hijo nos habla, la soberbia se apodera de nosotras y somos incapaces de dejar pasar la ocasión de dar nuestra opinión o comentar lo bien que lo hicimos nosotras a su edad. Parece que solo esperamos a que termine de hablar él/ ella para hablar nosotras.

 

→ Escucha para comprender. Aprovecha esta ocasión para analizar y entender cómo piensa tu adolescente. Comprende sus sentimientos, dudas, miedos y emociones a través de la escucha activa.

 

→ Sin juzgar ni ponerte a la defensiva. A veces saltamos como las liebres cuando nos tomamos el diálogo de nuestro adolescente como algo personal. Debes saber que la mayoría de veces la cosa no va contigo, sino con él/ella. Además,  tenemos la mala costumbre de dar consejos cuando ni siquiera nos los han pedido.

 

→ Tómatelo como lo más imprescindible del mundo. Solemos creer que los asuntos de nuestros hijos son banales, tonterías de la adolescencia. Sin embargo, para ellos sus amigos, sus compañeros, sus dificultades, sus alegrías son lo más importante, por lo que necesitan resolver cualquier cuestión con la mayor urgencia. No desacredites sus complejidades, escúchalas como si fueran lo más importante del mundo.

No es escucha activa…

• Dar consejos. Y mucho menos si no los han pedido. En el caso de que no puedas aguantarte, pregunta antes si le gustaría saber cómo lo resolverías tú. Las madres tenemos la imperiosa necesidad de socorrer a nuestros hijos con consejos, pero eso no es escuchar.

 

• Contar tu caso. “Pues a mí…”, “pues yo…” No seamos protagonistas de la historia de nuestro hijo. Sin darnos cuenta, estamos restando importancia al adolescente con nuestra sobrada experiencia… Lo tuyo no es más que lo de él/ella.

 

• Consolar. Quitarle importancia a lo que le ha pasado tampoco es escuchar. Quizá no busca consuelo, solo busca que lo escuchen.

 

• Hacer otra cosa a la vez. Como ya hemos comentado antes, para escuchar hay que dejar lo que se está haciendo. Escuchar no es oír cómo la otra persona habla mientras tú estás viendo la tele, preparando la comida o leyendo un mensaje de Whatsap. Es muy poco considerado hacia tu hijo. Seguro que tampoco te gusta que lo hagan contigo.

 

Escuchar a nuestros adolescentes es un acto de amor, es decirle que le queremos, que estamos ahí para apoyarlo y escucharlo. Puede parecer un acto pasivo, pero la escucha activa es una poderosa herramienta que nos ayudará a entender mejor a nuestros adolescentes y hacerles sentir que estamos presentes para ellos.

 

Al escuchar a otra persona rebajas tu diálogo interno, porque en ese momento no hay nada más en tu mente. Eliminas pensamientos negativos a no ser que te dediques a juzgar a tu hijo y su entorno. Entonces no estarás poniendo en práctica con totalidad la escucha activa. Creeme cuando te digo que te sentirás mucho mejor en el momento en que aprendas a utilizar esta habilidad.

 

Puede que pienses que tú no recibes el mismo trato por parte de los demás, que a ti nadie te escucha. Esto no es más que el reflejo de lo que proyectas. ¿Acaso tú escuchas con plenitud a los demás? Comienza a cambiar tu experiencia con la escucha activa, y serena tu mente y la relación con tu adolescente. Recuerda lo que dice el dicho: tenemos dos orejas y una boca para escuchar más y hablar menos.

 

Si te han gustado estos 5 pasos para entrenar la escucha activa con tu adolescente, déjame un comentario.

 

 

 

 

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