Concentración

Mejorar la concentración de un adolescente.

La adolescencia es una edad en la que los hijos parecen estar siempre en las nubes. Les cuesta concentrarse, no recuerdan qué deberes tenían para hoy, olvidan llevarse los libros de mates a clase... Sin embargo, existen varios pasos a seguir para mejorar la concentración de un adolescente.
 
 
La mayoría de padres se desesperan al ver que sus hijos son tan olvidadizos, que no prestan atención y que descuidan sus obligaciones.  Estas situaciones conllevan a las ya tradicionales riñas y posteriores enfados que parecen no desaparecer nunca.
 
En este artículo te explicaré por qué los adolescentes son tan olvidadizos, y propondré algunas pautas a seguir para mejorar la memoria y la concentración de tu adolescente.
 

El cerebro del adolescente.

Como ya hemos comentado en artículos anteriores, la pubertad es un nuevo comienzo para el adolescente. Si de niños aprendieron a comer, caminar y hablar, ahora se enfrentan a un nuevo reto: transformarse en adultos. Veamos cómo funciona su cerebro y cuáles son los pasos para mejorar la concentración de un adolescente.
 
Su cerebro está en una fase de crecimiento muy rápido, por lo que su capacidad para pensar y analizar también aumenta considerablemente. Es probable que hayas notado que tu hijo tiene habilidades especiales para dominar ciertos campos como, por ejemplo, el de las nuevas tecnologías. Sin embargo, su corteza prefrontal no está preparada aún para realizar varias tareas a la vez. Esto sucede cuando se les pide que sigan varias instrucciones o que completen muchas tareas al mismo tiempo. Les hace sentir abrumados y, en consecuencia, olvidadizos.
 
El adolescente, al igual que un niño pequeño, es una esponja que absorbe conocimientos y experiencias. Pero, a diferencia del primero, el adolescente discrimina aquello que no le interesa y solo retiene lo que le inquieta o le fascina.
 
Por eso, no es de extrañar que tu hijo se sepa los nombres de todos y cada uno de los jugadores de la liga, memorice las canciones de su artista favorito o maneje aplicaciones digitales como si fuera un experto. Sin embargo, no es capaz de memorizar los verbos en inglés, entender un sencillo problema de matemáticas o recordar que mañana tiene un examen de música.
 
Retener la atención de un adolescente es tarea complicada. ¿Cuántas veces te ha dado la sensación de que estás hablando con la pared en lugar de con tu hijo? Su cerebro tiene prioridades, y si le comentas la nueva receta que quieres preparar para el fin de semana, él /ella preferirá pensar en lo que la compañera de clase le contó mientras esperaban al profesor de lengua. O si le preguntas qué tal el fue el día en clase, preferirá escuchar la música de su iPod.
 

La falta de sueño es, sin duda, una de las mayores causas de la desmemorización de un adolescente.

Adolescente con sueño

Adolescente con sueño

Muchos padres no saben que sus hijos se pasan, hasta altas horas de la noche, viendo la televisión en su dormitorio o chateando con amigos en el móvil. Es un error garrafal colocar un televisor o un ordenador en la habitación de un adolescente, y mucho más permitirle llevarse a la cama el móvil o la tablet

 

Debemos ser muy contundentes con este tema y, para evitar altercados en un futuro, lo mejor es que desde un principio, cuando el niño adquiere su primer móvil, se le expliquen, de manera muy clara, las reglas de utilización.

 

La mayoría de padres que conozco instalan una pantalla en el dormitorio de su hijo para no tener que discutir con él/ella qué programa ver. "El crío se va a su habitación a ver la tele un rato y así me deja tranquilo para descansar", es lo que argumentan algunos padres.

Bien, pues ese "rato de descanso" que reclamas traerá consecuencias negativas para tu adolescente a largo plazo.

Dos puntos clave para mejorar la concentración de un adolescente.

El aprendizaje es como una casa que se construye, y sus principales cimientos son la autoestima y el presente. Mientras el adolescente no refuerce su autoestima, no crecerá mentalmente. Para ello es necesario aislarse del resto en ciertos momentos, lejos del entorno hostil que se suele crear en los institutos. Es conveniente ponerse pequeños retos y acompañar a tu hijo en este proceso. Puedes llevarlo contigo un fin de semana para realizar rutas en plena naturaleza o visitar una ciudad que no conozca. Lo que pretendemos es que el adolescente piense en sí mismo, conozca otros caminos y no se deje influir por la opinión de sus compañeros.

Aunque creas que tu hijo/a ya es autónomo, necesita un seguimiento prudencial. Te recomendamos que le hables de tus emociones, lo que te alegra, lo que te gusta, lo que te entristece... Tu adolescente se dará cuenta de que tú, aunque seas adulto, también tienes sentimientos que compartir.

 

Reconócele las cosas que hace bien, y las malas con justificación. El adolescente ya es capaz de entender las consecuencias positivas y negativas de sus actos.

 

Para que tu hijo tenga un modelo al que seguir, eres la primera persona que debe darle ejemplo. Si no te sientes realizado/a como persona o no te valoras, ¿cómo pretendes que tu hijo lo haga?

Adolescente estudiando

Adolescente estudiando

 

El segundo punto clave para mejorar la concentración de un adolescente es estar consciente en el presente, algo en lo que incluso los adultos, fallamos. Achacamos los olvidos a un problema de memoria pero, en realidad, lo que sucede es que no estamos en el "aquí y ahora", sino proyectándonos en el futuro o en el pasado.

 

En la actualidad, los acontecimientos suceden muy deprisa, tenemos mil cosas en la cabeza y ninguna consolidada. Para el cerebro de un adolescente esta condición acaece dos veces más rápido. Les cuesta más ser conscientes del presente. 

 

Conseguir que su mente esté concentrada en el momento es tarea ardua para los padres. Pero si eres capaz de conseguirlo, facilitará el camino de tu hijo/a para recordar lo que sea.

 

Empieza por centrarte tú mismo. A veces pedimos cosas a nuestros hijos de forma mecánica: lávate los dientes, haz los deberes, acuéstate ya, no dejes los zapatos en medio... Parecemos un disco rayado.

Vamos a ser conscientes nosotros mismos de lo que pedimos a nuestro hijo.

 

• Piensa primero en lo que le vas a decir. 

 

• Acércate a él/ella, no le hables desde la cocina a gritos. Asegúrate de que te escucha; puedes tocarle el hombro, pedirle que te mire, ponerte delante de él para que te escuche...

 

• Y, en lugar de soltarle que se vaya a la cama sin más, dile que ya es tarde, que mañana tiene que madrugar y que necesita dormir ocho horas para rendir en clase (los adolescente, a diferencia de los niños, razonan, y tu hijo sabe que si no duerme las horas suficientes, se sentirá cansado al día siguiente). Haz que se centre en el "aquí y ahora". Esto ayudará a que él/ella, poco a poco, aprenda a concentrarse.

 
Si tienes otros pasos para mejorar la concentración de un adolescente, estaré encantada de que los compartas con nosotros.

 
 
 
 

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