Navidad, ¿debo ceder a los caprichos de mi adolescente?

Navidad, ¿debo ceder a los caprichos de mi adolescente?

Cada año, desde un mes antes de las navidades (o más), vas recibiendo mensajes más o menos indirectos que hablan de cómo tu adolescente quiere, necesita, va a caer en el más profundo de los ostracismos si no le compras ese aparato electrónico, material deportivo o lo que sea que le fascina. Y tú dudas entre comprarle lo que quiere o ceñirte a algo más razonable y, al final, te preguntas si debes ceder a los caprichos de tu adolescente para los regalos de Navidad.

Pero claro, el problema no es solo ahora. Las demandas adolescentes no se limitan a la época de Navidad, así que te aconsejo que las veas como lo que son: un tema que va a volver en cuanto se presente la mínima ocasión de compra.

Por eso creo que, independientemente de que le digas que sí o que no, puedes aprovechar el momento para entender mejor a tu adolescente y para su educación financiera.

¿Por qué mi adolescente me pide regalos caros?

Es esencial entender por qué tu adolescente te pide regalos caros. Porque si no te pones en su lugar, solo conseguirás ir apagando fuegos a base de enfados, en lugar de acometer una verdadera tarea educativa.

REGALOS

Y es que hay un motivo psicológico para que te pida unos regalos en concreto: la necesidad de pertenecer a un grupo.

El cerebro de tu adolescente está en pleno proceso de separación del núcleo familiar y necesita identificarse con las personas de su edad, sus gustos, los objetos que poseen. 

Además, es especialmente sensible a los mensajes de la publicidad, porque sus circuitos cerebrales de recompensa están sobreexcitados y, por el contrario, los que se ligan al autocontrol aún no están suficientemente maduros.

Así que no te enfades cuando te diga que quiere ese regalo tan caro. Entiende ese proceso como parte de su crecimiento.

Aprovecha para reflexionar sobre tu propia relación con el dinero

Decir que sí o que no cuando tu adolescente te pide un regalo caro es una elección personal, pero deberías tener claras tus razones. 

Pregúntate por qué tomas esa decisión. El dinero no es solo economía, también valores, y una misma familia regalará sin problemas material de esquí por 500 € pero no un móvil del mismo precio, por ejemplo.

Intenta tener en cuenta todos los factores, como el efecto de un no continuado, que puede de verdad resultar muy frustrante, o de un sí repetido, que puede meterte en una espiral de consumo muy acelerada en muy poco tiempo (recuerda que las modas cambian a una velocidad vertiginosa).

También puedes aprovechar para reflexionar sobre tu propia relación con el dinero, ¿quieres ahorrar a toda costa o tiendes a gastar sin mirar demasiado? ¿Crees que las demandas de tu adolescente tienen que ver con cómo tú vives los gastos? Me gustaría recordarte aquí que también educamos cuando creemos que no estamos educando.

Establece un presupuesto para los regalos

Establecer un presupuesto claro es la mejor manera de no encontrarte con este problema cada Navidad y cumpleaños. Un presupuesto que se ajuste a tu economía familiar y también, al número de regalos que sueles hacer.

Ten en cuenta que tu presupuesto debe ser una cantidad que puedes, pero también que quieres gastarte, porque dónde pones el límite y por qué también es importante.

Y, por supuesto, ten claro que, si tienes un presupuesto, es para respetarlo. Superándolo solo estarás recreando el problema que ya tenías.

DINERO

Habla con tu adolescente sobre el presupuesto para regalos.

Esto va a facilitarte mucho la tarea, pues si tu adolescente conoce tu presupuesto, evitarás que se haga una idea equivocada del regalo que podría tener

La realidad es que quizá tu adolescente te está pidiendo regalos caros, simplemente, porque desconoce cuál es el presupuesto al que puede aspirar.

Ten en cuenta que debe conocer el valor máximo de su regalo con la mayor antelación posible; será mucho más fácil de asumir si lo haces antes de que ya te haya pedido ese regalo tan caro que desea.

Recuerda que los regalos no son chantaje

Algunas familias usan el regalo como moneda de cambio, con el objetivo de enseñar una lección a sus adolescentes: “vale, te regalo la Play, pero solo si apruebas todas las asignaturas”. 

Sin embargo, desde el punto de vista educativo y de la neurociencia, esto es un error, y por varios motivos:

El primero es que no va al fondo de la cuestión: ¿por qué tu adolescente no aprueba? Normalmente, los suspensos son el síntoma de que algo va mal y, por tanto, atacar únicamente al síntoma no es la solución.

Pero es que además, esta actitud te puede llevar a una espiral complicada de mantener: Si en la primera evaluación le regalas una Play por aprobar, ¿qué le vas a ofrecer en la segunda? ¿Y en la tercera?

Piensa también qué mensaje estás mandándole a tu adolescente: el aprobar debería ser un objetivo intrínseco, no externo. Si el aprobado es solamente el medio para obtener algo (el regalo), es difícil que aprenda a responsabilizarse de sus estudios, que es el objetivo que quieres conseguir.

Hazle entender a tu adolescente (y aplícate a ti también) que un regalo es algo que se ofrece y se recibe con alegría y generosidad, y no algo sujeto a presiones o coacciones. 

Acompaña la frustración de tu adolescente por no tener lo que desea

En la vida es muy difícil tener siempre lo que se desea. Tú ya lo sabes, claro, pero para tu adolescente es una lección que tiene que aprender.

Y es una lección difícil, porque como decíamos antes, su cerebro está preparado para la recompensa inmediata, no para la ausencia de ella.

Por eso, en lugar de soltarle un sermón sobre por qué no puedes, o no quieres, gastarte mucho dinero en un regalo, es mejor que acompañes su frustración.

Acompañar la frustración no es permitir la violencia (si hay violencia, debes cortarla de raíz) sino hacerle entender que lo que está sintiendo es legítimo

Ponte a su lado, si te lo permite, y dile que le entiendes, que quiere tener lo mismo que sus amistades y que eso es normal, pero que la situación económica o los valores familiares son los que son.

Tampoco le des muchas explicaciones en ese momento, pues su cerebro está anclado en la emoción y no va a comprender las explicaciones racionales, pero sí que con tu gestualidad y tus palabras le demuestres que tiene derecho a sentir frustración y enfado.

Enséñale a tu adolescente el valor del dinero

En ocasiones, el verdadero problema está en que los adolescentes no tienen noción del valor del dinero y, cuando les decimos que no podemos pagar algo, no terminan de entender bien por qué. 

Deberíamos comenzar la educación financiera en la infancia, pero si no lo has hecho aún, no dejes pasar la adolescencia sin inculcarle las nociones más básicas.AHORRAR

A partir de los 12 o 13 años, el cerebro ya tiene la capacidad de abstracción, y por eso algunas nociones serán más sencillas de comprender que cuando era más joven.

Puedes comenzar mandándole al mercado, con un presupuesto ajustado pero realista, y haciéndole entender el número de comidas familiares que cuestan esas deportivas que quiere. 

Más adelante, prueba a darle a tu adolescente el presupuesto que te gastas en sus actividades extraescolares, transporte, vestuario, etc. y dejarle que lo gestione. Así podrá aprender exactamente cuánto está gastando, y por qué no podéis permitiros algunos objetos caros que le gustaría tener. 

Puedes, por supuesto, hacer este ejercicio sobre el papel, pero darle el dinero físicamente es más efectivo, siempre y cuando no cedas y sobrepases el presupuesto que le has asignado si lo agota.

Lógicamente, esto significa perder control, y no siempre nos apetece, pero es que el acompañamiento en la adolescencia consiste precisamente en eso, en ir cediendo parcelas de control. 

Aprovecha para inculcar el valor del ahorro

Aprender a ahorrar forma parte de la educación financiera básica que debes darle a tu hijo o hija, y qué mejor manera que enseñándole a apartar periódicamente algo de dinero para poder comprar eso que tanta ilusión le hace.

Si tu adolescente quiere algo que está por encima de tu presupuesto, puedes invitarle a que pague la diferencia con sus propios ahorros, incluso a que haga pequeños trabajos para ganar ese dinero.

Recuerda que su cerebro vive totalmente centrado en el presente, por lo que ahorrar puede suponer un ejercicio de autocontrol difícil. Eso sí, cuando finalmente tu adolescente consiga pagar aquello que desea, el esfuerzo será muy gratificante.

Reflexionad sobre el consumo

Por último, estaría bien que aprovecharas las conversaciones acerca del dinero para reflexionar sobre la fuerza de la publicidad, el consumismo y su impacto sobre el planeta o las condiciones de fabricación poco éticas de algunos bienes de consumo. Es decir, ayuda a tu adolescente a saber cuál es la causa real de sus deseos y cuál el efecto de su propio consumo en otras personas y en el planeta.

No se trata de dejar de comprar, sino de plantearos conjuntamente el por qué y el para qué de las compras y los deseos, y cómo nuestro consumo tiene un impacto en el mundo.

Saber que no estamos solos en el mundo, y que nuestras decisiones siempre tienen consecuencias, es una lección fundamental en la vida de tu adolescente.

¿Cómo lleváis en casa el tema de los regalos? ¿Tu adolescente pide o no se interesa mucho por ello? Cuéntamelo en comentarios.

 

14 Comentarios. Dejar nuevo

  • Muy buen artículo. Si les dejamos piden regalos de 1.000 euros. En esto hay que enseñarles el valor del dinero y que no es algo que venga «regalado». En mi caso como mi hijo pierde un montón de objetos…si quiere tenerlos de nuevo debe pagarlos él. Así ve que el dinero no viene del cielo y que cuesta mucho ahorrarlo para lograr un objetivo. (lo último ha sido su móvil…y claro, me ha sorprendido, estuvo toda una semana buscnado modelos y comparando precios)

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  • Hola Diana!!! Me pasa igual que a Susana, mi hija de 11 vive perdiendo cosas o no las cuida y se rompen… como ya tiene ahorros voy demostrándole que tiene que reponer ella lo que se pierde o rompe y ahora cuida un poco más las cosas. El otro día vió lo que pagué de combustible y no lo podía creer… le expliqué que pagar seguro y patente del auto también es costoso. Le expliqué el concepto de impuestos y se quedó dura. Creo que de a poco van comprendiendo los gastos familiares. A seguir educandolos… Gracias x el post!!!!

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  • Buen consejo.
    Nosotros hemos creado la empresa PAPIS y pagamos a la empleada en relación a su trabajo, las notas. Sólo cuentan notas superiores a 5 siendo 1€ por punto, es decir, un 6 = 6€.
    Así tiene que esforzarse en su trabajo y aprender administrarse durante el trimestre.

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    • Aíns, bueno yo no estoy muy de acuerdo con premiar las notas, porque a veces no depende de ellos, pueden tener un mal día en el examen o un profesor demasiado exigente… En fin.. Es mi opinión. Gracias por comentar, saludos.

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  • Muy buenas ideas!!
    Yo tengo mellizos de 13 y desde q saben q los Reyes son los padres, me han sorprendido gratamente. Son conscientrs del trabajo que cuesta conseguir un salario, las horas q hay q dedicar… aunque a veces intentan manipular para conseguir todo lo q piden.
    Desde pequeños, nunca les hemos comprado todo lo q pedían en la carta y además les ha caido algo inesperado pero práctico.
    También desde hace unos años, cosa que pierden (paraguas, sudaderas del colegio, etc), cosa q pagan de sus ahorros.
    Mi frase favorita es «¿tu sabes la de horas q ha d trabajar tu madre para comprarte eso q quieres?

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  • Muchas gracias por todos tus consejos.
    A mi hija con 14 años le hemos puesto una paga que le damos los viernes y de hay ella tiene que gestionar sus caprichos, nosotros nos hacemos cargo de sus necesidades,comida ,ropa(necesaria),cole,…
    Los extras se los gestiona ella y la verdad es que me ha sorprendido.

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  • Felicidades. Nos has dado un montón de herramientas para gestionar un tema tan problemático

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  • Hola, mi hija dice que no cree en navidad, ni en su significado, se ha alejado mucho de la Fe en Dios, entonces le dije que como no cree en la celebración no Le daría regalos. Cree que hago mal?

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    • Yo creo que hay que respetar la opinión y creencias de los demás. No creo que chantajear con regalos sea una forma muy educativa de acompañar a nuestros adolescentes. De hecho, puede ocasionar el efecto contrario y hacer que se vuelvan más contrarios a lo que deseamos. En mi opinión, habría que respetar su decisión.

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