Hijo adolescente no quiere estudiar

Lo que hizo esta madre cuyo adolescente no quería estudiar

Te voy a contar una historia de terror educativo; su protagonista es un adolescente que no quiere estudiar; que llega a casa con tres, cuatro, seis suspensos; que siempre tiene algo mejor que hacer cuando llega la hora de estudiar; que se enfada con su profesora cuando llegan los resultados porque “son injustos”; que parece indiferente a los castigos por las notas…

¿Te suena? Pues en nuestra historia hay un final feliz. No fue fácil, y no parecía dar resultados en el corto plazo, pero terminó funcionando, como casi todo lo que se refiere a educar adolescentes, con una buena dosis de constancia y de confianza.

La madre que co-protagoniza este relato era una madre como todas: se desesperaba con las notas. Gritaba. Castigaba a su adolescente. Habían entrado en una espiral muy dañina: las malas notas provocaban enfados. Los enfados llevaban a la desconexión. La desconexión generaba malas notas… Y vuelta a empezar.

Y en fin, después de probarlo todo, esta madre decidió “olvidarse” de las notas, reducir el tiempo obligatorio de estudio y controlar menos a su adolescente. La estructura familiar cambió: empezó a haber unas “horas sagradas” de descanso y de salir a tomar el aire, menos conversaciones sobre notas y más charlas sobre la vida, sobre todo aquello que su adolescente hacía y que no tenía nada que ver con los estudios.

Poco a poco, las dudas se fueron transformando en convicciones y la desmotivación para el estudio, en un plan de acción. Su adolescente no lo aprobó todo de un día para otro, ni empezó a sacar las mejores notas de su clase, pero ha encontrado sus razones para estudiar y ya no se siente incapaz.

Porque lo que necesitan los adolescentes que no quieren estudiar es conocer el verdadero valor de las notas y el objetivo real del esfuerzo diario.

¿Por qué los adolescentes no quieren estudiar?

Vamos a retrotraernos en el tiempo hasta el momento en que esta madre tomó la decisión de minimizar la conversación sobre las notas. Porque sucede que los adultos hablamos muchísimo sobre las notas, que es como si estuviéramos todo el día hablando de nuestros logros laborales.

Es más, hay un mantra ma-paterno que se enuncia así: “tu única obligación es estudiar”. 

Es verdad que los adolescentes tienen pocas obligaciones, comparadas con las de los adultos, que deben aprender la responsabilidad, la autonomía, el valor del esfuerzo… 

Pero el problema no es simple, y lo mejor que podemos hacer es ponernos en el lugar de nuestros adolescentes para entender por qué no quieren estudiar.

Por cierto, si reconoces en este perfil a tu hijo adolescente y no sabes cómo ayudarle, entonces no dudes en apuntarte a nuestro taller APLICA, donde te daremos pautas para dar respuesta a los bajos resultados escolares.

 

Son muchas las razones por las que los adolescentes no tienen ganas de estudiar o presentan bajo rendimiento académico, pero podemos resumirlas en unas pocas: 

No le encuentra sentido a los estudios

Es uno de los clásicos batacazos educativos paternos. Niños entusiastas por todos los aprendizajes y por todo lo que les rodea, que sacan notas excelentes, de pronto se convierten en adolescentes pasotas.

Podemos maldecir el sistema educativo, pero no se trata solo de eso. En la adolescencia los intereses personales cobran mucha importancia, y decae la motivación infantil que supone querer contentar a los padres: si los niños se esfuerzan en sacar buenas notas para alegrar a sus padres; un adolescente solo se esfuerza en sacar buenas notas si le ve un sentido.

1. Tiene dificultades académicas

Cuando hablamos de dificultades académicas queremos englobar varias cosas: 

Dificultades de aprendizaje no diagnosticadas

Es verdad que algunas dificultades de aprendizaje se detectan rápidamente en la Educación Primaria, pero algunos niños van aprobando las asignaturas hasta que, en Secundaria, los estudios se complican y las dificultades salen a flote. Por eso es tan importante el papel de los departamentos de Orientación educativa en los colegios e institutos, porque pueden dar un primer indicio de lo que está sucediendo.

No tiene hábitos correctos de estudio

Los adolescentes que llegan con hábitos de estudio poco eficaces a la Educación Secundaria suelen tener dificultades, y a ellas se van asociando malos resultados y, como consecuencia, desmotivación. 

Tu adolescente debe tener un cierto nivel de autonomía y compromiso con su propia tarea para superar la Secundaria y, si no lo tiene, es lo primero que habrá que trabajar.

Tiene dificultades en alguna asignatura

A veces, algunas asignaturas se atragantan: por un profesor con el que no han congeniado, porque en un momento dado se han desconectado y les ha generado un vacío, porque en un cambio de centro se han encontrado con una metodología diferente…Cuando una asignatura no funciona, en ocasiones se resienten los resultados de otras materias y es necesario inciar un plan de mejora global.

2. Tiene un autoconcepto desajustado

El autoconcepto está conectado con los resultados escolares: cuanta mejor opinión tiene de sí mismo un adolescente, mejores notas obtiene en el colegio. Esta opinión incluye, también, lo que el adolescente cree que los demás piensan de sí.

De alguna manera, la relación del autoconcepto y los resultados escolares es una profecía autocumplida: si el adolescente se piensa capaz y cree que los demás lo tienen por capaz, entonces lo será. Si se cree incapaz, entonces demostrará incapacidad. 

3. Tiene otros problemas más importantes

La desconexión con los estudios puede tener un origen psicológico. Si en casa hay un problema (económico o de otro tipo) que tu adolescente está acusando, si ha sufrido una pérdida cercana, si tiene dificultades con sus amigos, si él o una de sus amistades está sufriendo bullying… Es normal que no tenga ganas de estudiar. Incluso aunque el problema, si tenía solución, se haya resuelto, puede haber dejado una huella profunda que le está siendo difícil cerrar.

Cómo ayudar a un adolescente que no quiere estudiar

Desde la comprensión del fondo del problema es mucho más sencillo trazar un plan para ayudar a tu adolescente a ponerse las pilas con los estudios. Se trata de atacar a la causa, no al síntoma, y algunas de las maneras de ponerse a ello son:  

1. Habla con tu hijo y escúchalo

Las que hemos expuesto arriba son solo algunas causas (las más frecuentes, eso sí) del desinterés adolescente por los estudios. Pero solamente hay una manera de saber por qué tu adolescente no quiere estudiar: hablar con él.

Hablar con adolescentes no es fácil, pero hay algunos trucos: busca un momento tranquilo, si puede ser en un espacio en el que ambos estéis a gusto, y trata de sacar el tema sin interrogarle. Si ves que se pone a la defensiva, no fuerces la situación; cambia de tema y demuéstrale que no solo te interesas por sus notas. 

2. No impongas una solución

A veces hay que dejar que los hijos se equivoquen. Es difícil, sí, pero muchos adolescentes necesitan pasar por la sensación de que toman sus propias decisiones, aunque estas decisiones terminen en suspensos.

Sí te aconsejamos que hables con tu adolescente, le expliques cómo ves la situación, le aconsejes y, si quiere probar a su manera, le dejes hacerlo por un tiempo prudencial.

Si su plan no está funcionando, entonces debéis llegar a un acuerdo de mínimos, para ver cómo mejorarlo.

3. Respeta su tiempo de ocio

De nada sirve pasarse diez horas delante de los libros, especialmente cuando se es muy joven. Es verdad que en fechas de exámenes seguramente tendrá que dedicar más tiempo al estudio, pero el resto del tiempo, si quieres que tu adolescente tenga motivación para estudiar, debes considerar prioritario el respeto de sus momentos de ocio.

Trata de que su ocio no sean solo pantallas, pues el cuerpo necesita momentos de aire libre pero, sobre todo, ten presente que descansar no es perder el tiempo: el ocio es imprescindible para la salud mental.

4. Ayúdale a trazar un plan de futuro

La mejor manera de ayudar a tu adolescente a recuperar el interés por los estudios no es pagarle profesores particulares, sino echarle una mano para comprender por qué estudiar es importante y cómo le puede ayudar en su futuro. 

Por eso es fundamental que, partiendo de sus intereses, le ayudes a comprender cuál es su pasión y su misión en la vida, y cómo va a trazar un camino para llegar a ello. No estamos pensando necesariamente en una profesión, sino en algún objetivo, una meta… 

Algo por lo que le merezca la pena trabajar y esforzarse hoy.

Solo si consigues que entienda el significado de los estudios lograrás que tu adolescente comience a interesarse por ellos.

¿Tu adolescente no quiere estudiar y te preocupa? Apúntate a la masterclass y te daremos más claves sobre cómo motivarlo y ayudarle a encontrar su propósito de vida. 

Me apunto a la masterclass “Motivación y crecimiento personal en la adolescencia”.

¡Nos vemos dentro!

AdolescenteZ de la A a la Z

3 comentarios. Dejar nuevo

  • Antonia Martínez
    marzo 11, 2024 2:56 pm

    Me apunto en la clase de motivación para estudiar de un adolescente

    Responder
  • Buenas días, así estoy con mi adolescente que ha pasado en junio de querer estudiar la carrera de criminología para especializarse en investigación forense a suspender en primero de bachiller casi todo, decirme que no le gusta estudiar y que tendría que haber hecho un grado medio. Ha cambiado de centro, a un centro de mucho más nivel y exigencias y con un ambiente diferente al suyo y además su hermana de 14 años tiene un cuadro ansioso-depresivo con pensamientos de suicidio y tratamiento farmacológico tu Ivo siquiatrico y sicologico. Y a mí me da igual saqué buenas notas lo que me entristece es que deje sus sueños por tener más dificultades en aprobar en el nuevo dentro y negarse ahora a estudiar porque no le gusta nada. He hablado con él, escucha, entiende, hemos hablado de terminar el bachillerato y hacer un grado superior enfocado a la biología que le encanta pero luego aparca los estudios por salir o estar en el gimnasio. Ha pasado d encantarle las matemáticas a darlas por perdidas porque dice que es imposible con este profesor. Y a mí me da pena, que no sepa afrontar esto. Es cierto que hasta ahora no ha tenido que esforzarse ni prácticamente estudiar con lo cual hábito de estudio nada. Vamos todos los problemas tiene.

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    • Hola, qué tal? Veo que estás con tu hijo, sobretodo, que te sientes como yo. Nos da una profunda tristeza el ver a nuestros hijos así. En mi caso, mi hijo, nunca fue autónomo en los estudios. Siempre depende de mí. No le ve sentido a estudiar. Pero al leer lo que has escrito, me ha llamado la atención lo de tu hija. Creo que a tu hijo le puede estar afectando bastante. Lo habéis hablado con él? Inténtalo. Sin que esté tu hija delante y sin enfocarlo en su cambio respecto a los estudios, preguntadle cómo piensa que se siente su hermana? A qué atribuye él lo k le ha pasado a ella? Procura no hacer un interrogatorio. Puede que, mucho de lo que le está pasando es que no comprenda ese sufrimiento real, se ha dado de bruces con el sufrimiento. Además , si entre ellos hablan, su perspectiva de futuro, le ha podido cambiar. Mucha suerte y ánimo. Un abrazo

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