Mi hijo adolescente no quiere estudiar: causas y qué hacer

Educación
Hijo adolescente no quiere estudiar

Te voy a contar una historia de terror educativo; su protagonista es un adolescente que no quiere estudiar; que llega a casa con tres, cuatro, seis suspensos; que siempre tiene algo mejor que hacer cuando llega la hora de estudiar; que se enfada con su profesora cuando llegan los resultados porque “son injustos”; que parece indiferente a los castigos por las notas…

¿Te suena? Pues en nuestra historia hay un final feliz. No fue fácil, y no parecía dar resultados en el corto plazo, pero terminó funcionando, como casi todo lo que se refiere a educar adolescentes, con una buena dosis de constancia y de confianza.

La madre que co-protagoniza este relato era una madre como todas: se desesperaba con las notas. Gritaba. Castigaba a su adolescente. Habían entrado en una espiral muy dañina: las malas notas provocaban enfados. Los enfados llevaban a la desconexión. La desconexión generaba malas notas… Y vuelta a empezar.

Y en fin, después de probarlo todo, esta madre decidió “olvidarse” de las notas, reducir el tiempo obligatorio de estudio y controlar menos a su adolescente. La estructura familiar cambió: empezó a haber unas “horas sagradas” de descanso y de salir a tomar el aire, menos conversaciones sobre notas y más charlas sobre la vida, sobre todo aquello que su adolescente hacía y que no tenía nada que ver con los estudios.

Poco a poco, las dudas se fueron transformando en convicciones y la desmotivación para el estudio, en un plan de acción. Su adolescente no lo aprobó todo de un día para otro, ni empezó a sacar las mejores notas de su clase, pero ha encontrado sus razones para estudiar y ya no se siente incapaz.

Porque lo que necesitan los adolescentes que no quieren estudiar es conocer el verdadero valor de las notas y el objetivo real del esfuerzo diario.

¿Por qué los adolescentes no quieren estudiar?

Vamos a retrotraernos en el tiempo hasta el momento en que esta madre tomó la decisión de minimizar la conversación sobre las notas. Porque sucede que los adultos hablamos muchísimo sobre las notas, que es como si estuviéramos todo el día hablando de nuestros logros laborales.

Es más, hay un mantra ma-paterno que se enuncia así: “tu única obligación es estudiar”. 

Es verdad que los adolescentes tienen pocas obligaciones, comparadas con las de los adultos, que deben aprender la responsabilidad, la autonomía, el valor del esfuerzo… 

Pero el problema no es simple, y lo mejor que podemos hacer es ponernos en el lugar de nuestros adolescentes para entender por qué no quieren estudiar.

Por cierto, si reconoces en este perfil a tu hijo adolescente y no sabes cómo ayudarle, entonces no dudes en apuntarte a nuestro taller APLICA, donde te daremos pautas para dar respuesta a los bajos resultados escolares.

 

Son muchas las razones por las que los adolescentes no tienen ganas de estudiar o presentan bajo rendimiento académico, pero podemos resumirlas en unas pocas: 

No le encuentra sentido a los estudios

Es uno de los clásicos batacazos educativos paternos. Niños entusiastas por todos los aprendizajes y por todo lo que les rodea, que sacan notas excelentes, de pronto se convierten en adolescentes pasotas.

Podemos maldecir el sistema educativo, pero no se trata solo de eso. En la adolescencia los intereses personales cobran mucha importancia, y decae la motivación infantil que supone querer contentar a los padres: si los niños se esfuerzan en sacar buenas notas para alegrar a sus padres; un adolescente solo se esfuerza en sacar buenas notas si le ve un sentido.

Tiene dificultades académicas o de aprendizaje

Cuando hablamos de dificultades académicas queremos englobar varias cosas: 

Dificultades de aprendizaje no diagnosticadas: Es verdad que algunas dificultades de aprendizaje se detectan rápidamente en la Educación Primaria, pero algunos niños van aprobando las asignaturas hasta que, en Secundaria, los estudios se complican y las dificultades salen a flote. Por eso es tan importante el papel de los departamentos de Orientación educativa en los colegios e institutos, porque pueden dar un primer indicio de lo que está sucediendo.

No tiene hábitos correctos de estudio: Los adolescentes que llegan con hábitos de estudio poco eficaces a la Educación Secundaria suelen tener dificultades, y a ellas se van asociando malos resultados y, como consecuencia, desmotivación. 

Tu adolescente debe tener un cierto nivel de autonomía y compromiso con su propia tarea para superar la Secundaria y, si no lo tiene, es lo primero que habrá que trabajar.

Tiene dificultades en alguna asignatura: A veces, algunas asignaturas se atragantan: por un profesor con el que no han congeniado, porque en un momento dado se han desconectado y les ha generado un vacío, porque en un cambio de centro se han encontrado con una metodología diferente…Cuando una asignatura no funciona, en ocasiones se resienten los resultados de otras materias y es necesario inciar un plan de mejora global.

Hay problemas emocionales, familiares o sociales detrás

El autoconcepto está conectado con los resultados escolares: cuanta mejor opinión tiene de sí mismo un adolescente, mejores notas obtiene en el colegio. Esta opinión incluye, también, lo que el adolescente cree que los demás piensan de sí.

De alguna manera, la relación del autoconcepto y los resultados escolares es una profecía autocumplida: si el adolescente se piensa capaz y cree que los demás lo tienen por capaz, entonces lo será. Si se cree incapaz, entonces demostrará incapacidad. 

La desconexión con los estudios puede tener un origen psicológico. Si en casa hay un problema (económico o de otro tipo) que tu adolescente está acusando, si ha sufrido una pérdida cercana, si tiene dificultades con sus amigos, si él o una de sus amistades está sufriendo bullying… Es normal que no tenga ganas de estudiar. Incluso aunque el problema, si tenía solución, se haya resuelto, puede haber dejado una huella profunda que le está siendo difícil cerrar.

Adolescente desmotivado: cómo afecta al rendimiento escolar

Cuando hablamos de fracaso escolar o malas notas, muchas veces ponemos el foco en el estudio, en la organización o en la disciplina. Sin embargo, detrás de muchos problemas académicos encontramos algo mucho más profundo: la desmotivación. Un adolescente desmotivado no siempre es un adolescente vago. En muchos casos es un joven que ha dejado de encontrar sentido a lo que hace, que no percibe que su esfuerzo tenga resultados o que ha acumulado tantas experiencias de frustración que ha terminado desconectándose emocionalmente del aprendizaje.

El problema es que la desmotivación suele interpretarse como una falta de voluntad, cuando en realidad puede estar relacionada con la autoestima, la ansiedad, las dificultades de aprendizaje, la presión académica o incluso la sensación de no encajar dentro del sistema educativo. Y cuanto más tiempo se mantiene esa desconexión, más difícil resulta recuperar el interés por estudiar.

Bajo rendimiento escolar en adolescentes

La motivación y el rendimiento académico están estrechamente relacionados. Cuando un adolescente pierde el interés por aprender, deja de implicarse en las tareas, estudia únicamente para cumplir o directamente abandona cualquier intento de esfuerzo sostenido. Poco a poco aparecen los suspensos, las tareas sin entregar, los olvidos constantes y la sensación de que cada vez le cuesta más remontar.

Lo preocupante es que este proceso suele convertirse en un círculo vicioso. Las malas notas reducen la confianza en sus capacidades, esa falta de confianza disminuye todavía más la motivación y, como consecuencia, el rendimiento continúa empeorando. Con el tiempo, algunos adolescentes terminan convenciéndose de que no son capaces, aunque objetivamente sí tengan potencial para obtener mejores resultados.

Por eso es tan importante distinguir entre capacidad y rendimiento. Un adolescente puede tener inteligencia suficiente para aprobar e incluso destacar académicamente, pero si está emocionalmente desconectado del aprendizaje, difícilmente pondrá en marcha los recursos que posee.

Cuando estudiar se convierte en una fuente de conflicto

Uno de los indicadores más claros de que existe un problema de fondo aparece cuando el estudio se convierte en el tema central de todas las discusiones familiares. Las conversaciones giran constantemente alrededor de las notas, los deberes, los exámenes o el tiempo que dedica a estudiar. Poco a poco, la relación entre padres e hijos empieza a deteriorarse porque cualquier interacción termina derivando hacia el mismo conflicto.

En estas situaciones, el adolescente suele sentirse incomprendido y constantemente evaluado, mientras que los padres viven con la sensación de que su hijo no aprovecha las oportunidades que tiene. Cuanto más presionan unos, más se resiste el otro. Y cuanto más se resiste el adolescente, más aumenta la preocupación familiar.

El problema es que cuando estudiar se convierte en una batalla diaria, el aprendizaje pasa a un segundo plano. Ya no se estudia para aprender ni para avanzar, sino para evitar discusiones, castigos o decepcionar a los padres. Y cuando el estudio deja de tener un significado propio y se convierte únicamente en una fuente de conflicto, la motivación suele desaparecer todavía más.

Errores habituales cuando un hijo no quiere estudiar

Cuando vemos que nuestro hijo no estudia, es normal que intentemos intervenir. Queremos ayudarle, evitar que suspenda o que cierre puertas para su futuro. Sin embargo, algunas de las estrategias que utilizamos con buena intención pueden terminar agravando el problema.

Repetir “tu única obligación es estudiar”

Es una frase muy habitual en muchas familias y suele pronunciarse desde la preocupación. Sin embargo, para muchos adolescentes se convierte en un mensaje que transmite incomprensión. Ellos no viven únicamente la realidad académica: también están gestionando cambios físicos, relaciones sociales complejas, inseguridades, conflictos emocionales y la construcción de su identidad.

Cuando repetimos constantemente que estudiar es su única obligación, corremos el riesgo de minimizar todo lo demás que está ocurriendo en su vida. Esto no significa restar importancia a los estudios, sino reconocer que el rendimiento académico no ocurre en el vacío. Un adolescente necesita sentir que sus padres comprenden su realidad completa, no solo sus resultados escolares.

Castigar, gritar o controlar en exceso

Ante unas malas notas, muchas familias reaccionan aumentando el control: más vigilancia, más restricciones y más supervisión constante. A corto plazo puede parecer que funciona porque el adolescente estudia más o dedica más tiempo a los libros. Sin embargo, a largo plazo suele generar dependencia del control externo y deteriorar la relación.

Lo mismo ocurre con los gritos o los castigos impulsivos. Pueden provocar obediencia momentánea, pero rara vez ayudan a desarrollar responsabilidad o motivación interna. De hecho, muchos adolescentes terminan asociando el estudio con tensión, conflicto y presión familiar.

La disciplina es necesaria, pero cuando el control sustituye a la confianza, el adolescente suele centrarse más en evitar consecuencias que en aprender.

Imponer soluciones sin entender la causa

Quizá el error más frecuente sea intentar solucionar el problema demasiado rápido. Cambiamos horarios, imponemos academias, quitamos dispositivos o establecemos nuevas normas sin haber entendido antes qué está provocando la falta de estudio.

Pero no es lo mismo un adolescente que no estudia porque tiene dificultades de atención, que otro que está desmotivado, uno que se siente incapaz o uno que atraviesa un problema emocional importante. La conducta puede parecer la misma, pero las causas son completamente distintas.

Por eso, antes de actuar, conviene hacerse una pregunta fundamental: ¿qué está pasando realmente? Porque cuando intervenimos sobre el síntoma sin comprender el origen del problema, es muy probable que las soluciones no funcionen o incluso empeoren la situación.

Cómo ayudar a un adolescente que no quiere estudiar

Desde la comprensión del fondo del problema es mucho más sencillo trazar un plan para ayudar a tu adolescente a ponerse las pilas con los estudios. Se trata de atacar a la causa, no al síntoma, y algunas de las maneras de ponerse a ello son:  

1. Hablar con tu hijo y escuchar sin interrogar

Las que hemos expuesto arriba son solo algunas causas (las más frecuentes, eso sí) del desinterés adolescente por los estudios. Pero solamente hay una manera de saber por qué tu adolescente no quiere estudiar: hablar con él.

Hablar con adolescentes no es fácil, pero hay algunos trucos: busca un momento tranquilo, si puede ser en un espacio en el que ambos estéis a gusto, y trata de sacar el tema sin interrogarle. Si ves que se pone a la defensiva, no fuerces la situación; cambia de tema y demuéstrale que no solo te interesas por sus notas. 

A veces hay que dejar que los hijos se equivoquen. Es difícil, sí, pero muchos adolescentes necesitan pasar por la sensación de que toman sus propias decisiones, aunque estas decisiones terminen en suspensos.

Sí te aconsejamos que hables con tu adolescente, le expliques cómo ves la situación, le aconsejes y, si quiere probar a su manera, le dejes hacerlo por un tiempo prudencial.

Si su plan no está funcionando, entonces debéis llegar a un acuerdo de mínimos, para ver cómo mejorarlo.

2. Respetar su tiempo de ocio y descanso

De nada sirve pasarse diez horas delante de los libros, especialmente cuando se es muy joven. Es verdad que en fechas de exámenes seguramente tendrá que dedicar más tiempo al estudio, pero el resto del tiempo, si quieres que tu adolescente tenga motivación para estudiar, debes considerar prioritario el respeto de sus momentos de ocio.

Trata de que su ocio no sean solo pantallas, pues el cuerpo necesita momentos de aire libre pero, sobre todo, ten presente que descansar no es perder el tiempo: el ocio es imprescindible para la salud mental.

3. Ayudarle a construir un plan de futuro

La mejor manera de ayudar a tu adolescente a recuperar el interés por los estudios no es pagarle profesores particulares, sino echarle una mano para comprender por qué estudiar es importante y cómo le puede ayudar en su futuro. 

Por eso es fundamental que, partiendo de sus intereses, le ayudes a comprender cuál es su pasión y su misión en la vida, y cómo va a trazar un camino para llegar a ello. No estamos pensando necesariamente en una profesión, sino en algún objetivo, una meta… 

Algo por lo que le merezca la pena trabajar y esforzarse hoy.

Solo si consigues que entienda el significado de los estudios lograrás que tu adolescente comience a interesarse por ellos.

¿Tu adolescente no quiere estudiar y te preocupa? Apúntate a la masterclass y te daremos más claves sobre cómo motivarlo y ayudarle a encontrar su propósito de vida. 

Me apunto a la masterclass “Motivación y crecimiento personal en la adolescencia”.

¡Nos vemos dentro!

AdolescenteZ de la A a la Z

Cómo motivar a un adolescente a estudiar sin presionarle

Cuando un adolescente pierde la motivación por los estudios, la tentación de los adultos suele ser aumentar la presión. Sin embargo, cuanto más insistimos, más probable es que aparezca la resistencia. La motivación rara vez surge de los sermones o de las amenazas; suele aparecer cuando el adolescente encuentra un motivo personal para esforzarse.

Conectar los estudios con sus intereses

Muchos adolescentes no encuentran sentido a lo que estudian porque no logran relacionarlo con sus objetivos, aficiones o proyectos de futuro. Por eso, más que repetir la importancia de las notas, suele ser más útil ayudarles a descubrir cómo determinados conocimientos o habilidades pueden acercarles a aquello que les interesa.

No todos los adolescentes tienen claro qué quieren hacer en el futuro, pero sí suelen tener intereses, inquietudes o áreas que les resultan más atractivas. Cuando los estudios dejan de percibirse como una obligación externa y empiezan a tener un significado personal, la implicación suele aumentar.

Trabajar autonomía, responsabilidad y constancia

La motivación no siempre aparece antes de actuar. En muchas ocasiones surge después de experimentar pequeños avances. Por eso es importante ayudarles a desarrollar hábitos de trabajo, organización y responsabilidad sin estar constantemente encima de ellos.

El objetivo no es que estudien porque alguien los controla, sino que aprendan a gestionar progresivamente sus obligaciones. La autonomía se construye poco a poco, permitiéndoles asumir responsabilidades acordes a su edad y aprendiendo también de sus errores.

Cuándo pedir ayuda profesional

Hay situaciones en las que la falta de motivación esconde dificultades más profundas y conviene contar con apoyo especializado.

Señales de bloqueo, ansiedad o rechazo escolar

Si el adolescente muestra un rechazo intenso hacia el instituto, ansiedad frecuente relacionada con los estudios, bloqueos constantes ante los exámenes o un deterioro significativo de su bienestar emocional, puede ser recomendable consultar con un profesional.

También conviene pedir ayuda cuando las discusiones sobre los estudios se han convertido en el eje principal de la convivencia familiar o cuando el rendimiento académico cae de forma llamativa sin una explicación clara.

Conclusión: menos presión y más sentido para recuperar la motivación

Cuando un adolescente tiene capacidad pero no estudia, el problema rara vez se resuelve con más control, más castigos o más exigencia. Lo que suele necesitar es recuperar el sentido de lo que hace, sentirse comprendido y desarrollar herramientas para afrontar las dificultades que hay detrás de las malas notas.

La motivación no se impone; se construye. Y para construirla, los adolescentes necesitan menos presión y más acompañamiento, más escucha y más confianza en que son capaces de encontrar su propio camino.

¿Buscas apoyo profesional para acompañar mejor la adolescencia?

Servicios especializados para adolescentes, familias y centros educativos.

24 comentarios. Dejar nuevo

  • Antonia Martínez
    marzo 11, 2024 2:56 pm

    Me apunto en la clase de motivación para estudiar de un adolescente

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  • Buenas días, así estoy con mi adolescente que ha pasado en junio de querer estudiar la carrera de criminología para especializarse en investigación forense a suspender en primero de bachiller casi todo, decirme que no le gusta estudiar y que tendría que haber hecho un grado medio. Ha cambiado de centro, a un centro de mucho más nivel y exigencias y con un ambiente diferente al suyo y además su hermana de 14 años tiene un cuadro ansioso-depresivo con pensamientos de suicidio y tratamiento farmacológico tu Ivo siquiatrico y sicologico. Y a mí me da igual saqué buenas notas lo que me entristece es que deje sus sueños por tener más dificultades en aprobar en el nuevo dentro y negarse ahora a estudiar porque no le gusta nada. He hablado con él, escucha, entiende, hemos hablado de terminar el bachillerato y hacer un grado superior enfocado a la biología que le encanta pero luego aparca los estudios por salir o estar en el gimnasio. Ha pasado d encantarle las matemáticas a darlas por perdidas porque dice que es imposible con este profesor. Y a mí me da pena, que no sepa afrontar esto. Es cierto que hasta ahora no ha tenido que esforzarse ni prácticamente estudiar con lo cual hábito de estudio nada. Vamos todos los problemas tiene.

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    • Hola, qué tal? Veo que estás con tu hijo, sobretodo, que te sientes como yo. Nos da una profunda tristeza el ver a nuestros hijos así. En mi caso, mi hijo, nunca fue autónomo en los estudios. Siempre depende de mí. No le ve sentido a estudiar. Pero al leer lo que has escrito, me ha llamado la atención lo de tu hija. Creo que a tu hijo le puede estar afectando bastante. Lo habéis hablado con él? Inténtalo. Sin que esté tu hija delante y sin enfocarlo en su cambio respecto a los estudios, preguntadle cómo piensa que se siente su hermana? A qué atribuye él lo k le ha pasado a ella? Procura no hacer un interrogatorio. Puede que, mucho de lo que le está pasando es que no comprenda ese sufrimiento real, se ha dado de bruces con el sufrimiento. Además , si entre ellos hablan, su perspectiva de futuro, le ha podido cambiar. Mucha suerte y ánimo. Un abrazo

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    • Isabel yo estoy igual, mi hijo está haciendo bachillerato tecnologico y no quiere seguir, me dice que el quería hacer un grado medio y después el superior de informática.
      Estoy desesperada que hago a estas alturas de curso.
      Que disgusto.

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  • Mi hija ha dejado de estudiar en diciembre de 2024, estaba en 1º de Bachillerato y acusaba que tenía poca base de rutinas de estudio y tenía problemas de acoso en el colegio, por este motivo no pude insistirle en que terminara el curso académico. Tiene aptitudes para el estudio pero ninguna motivación, que unido a que cuanto mas tiempo pasa en casa sin hacer nada y encerrada en su habitación, mas difícil me resulta movilizarla a que avance en algo.
    Me encuentro perdida y desesperada por esta situación y temiendo que el curso que viene, ya con 17 años, se niegue a estudiar de nuevo. :,(

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  • Patricia Turcios
    abril 21, 2025 12:05 am

    Que tristeza, al igual que las demas madres preocupada por mi hijo, no quiere estudiar. Ya perdio 10mo grado, esta repitiendo actualmente de grado y lo veo igual o peor que el año anterior, totalmente desesperada porque no se que hacer

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    • Te entiendo profundamente, debe ser muy doloroso ver a tu hijo así y sentir que no sabes cómo ayudarlo; cuando un adolescente rechaza los estudios de forma tan fuerte, a veces detrás hay algo más que simple «flojera»: puede ser desmotivación, miedo al fracaso, problemas de autoestima o incluso sentir que no encaja en ese entorno, por eso lo más importante ahora no es solo insistir en que estudie, sino tratar de entender qué le pasa de verdad, escucharlo sin juzgarlo, mostrarle que estás de su lado y, si es posible, buscar apoyo profesional que lo acompañe a encontrar su camino y sus propias motivaciones; aún hay tiempo para reconstruir su rumbo, incluso si ahora parece muy difícil. ¿Quieres que te proponga algunas formas de acercarte a él para empezar a entender mejor qué le está pasando?

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      • Yazmín Varela Rodriguez
        junio 8, 2025 1:36 am

        Hola, mi hijo tiene 17 años y en setiembre cumple ya su mayoría de edad. Está en Undécimo año en un Colegio Técnico y cm tal le falta aún un año pero lamentablemente éste año lo veo cn mucho desinterés x el estudio, no tiene motivación ya los profesores me llaman para decirme q no entra a clases oh q está en clases pero no trabaja, si le pregunto si tiene tareas oh trabajos me dice q no y en éstos primeros exámenes todos se los sacó malos. Yo soy divorciada desde q mi hijo tenía 1 año y lamentablemente el papá no me colabora en ésta situación xq es totalmente cuadrado criado a la antigua y el machismo q le enseñó su papá. Hace 2 días lo llamé para sentarnos a platicar cn nuestro hijo y no sirvió de nada xq mi hijo se puso un arete y él no lo acepta lo insultó y le dijo q eso no es de hombres varones ni de machos ‍♀️ osea fatal x ese lado y así de una se fue y cortó comunicación cn mi hijo y eso de una u otra manera le afecta también. Me gustaría un consejo para poder salir adelante y ayudarle a mi hijo q se motive a estudiar y termine así sus estudios de secundaria y obtenga su Bachillerato.

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        • Gracias por compartir tu situación, porque sé que no es fácil ver a un hijo perder la motivación justo cuando está por cerrar una etapa tan importante; lo que estás viviendo con tu hijo de 17 años no es raro en esta fase: la presión académica, la desconexión emocional y la falta de referentes positivos (como lo que ocurre con su padre) pueden dejarlo sin rumbo ni ganas, y aunque tú estés haciendo tu parte, él necesita recuperar la confianza en sí mismo, sentirse comprendido y encontrar un propósito que lo mueva desde dentro; en este momento te recomiendo el taller APLICA (https://adolescenciapositiva.com/taller-aplica/), diseñado especialmente para familias que están pasando por esta desmotivación escolar en la adolescencia, donde aprenderás cómo acompañarlo sin presionarlo, pero sí guiándolo con firmeza y empatía para que pueda reconectar con sus metas; además, si notas que detrás de su actitud hay algo más emocional que necesita trabajar, puedes considerar el programa La Brújula (https://adolescenciapositiva.com/labrujula/), pensado para que sea el propio adolescente quien trabaje su identidad, autoestima y toma de decisiones de forma práctica y cercana.

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  • Hola! Mi hijo tiene 16 años, repitió 3 año de secundaria y quedó frustrado, porque él a estudiado, se a preparado en particular pero a la hora de los exámenes le fue mal x eso repitió y ahora está en modo que no quiere ir más, tiene mucho miedo y le cuesta muchísimo ponerse a estudiar, o sea sigue con eso de la frustración. Decidí a que no vaya más porque va ser otro año perdido, gasto del colegio y que el año que viene haga un empa. El colegio por el momento no me han preguntado por él aún.

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    • Gracias por compartir lo que estás viviendo, porque la frustración de tu hijo es real y muy profunda, y tú, como madre, estás intentando protegerlo del desgaste emocional que le está generando el sistema escolar; cuando un adolescente se esfuerza pero no ve resultados, su autoestima se resiente y aparece el miedo al fracaso como bloqueo, no como falta de voluntad; aunque hayas decidido que no continúe este año, es importante que no lo viva como una “huida”, sino como una pausa consciente para recuperar confianza y reenfocar su camino; por eso te recomiendo el programa La Brújula (https://adolescenciapositiva.com/labrujula/), diseñado para que sea el propio adolescente quien trabaje su autoestima, el manejo de la frustración y su motivación personal, paso a paso, a su ritmo y sin presión externa. ¿Quieres que alguien de nuestro equipo te llame para ayudarte a valorar si este programa es adecuado para él y qué otras opciones tenéis en esta etapa?

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  • Lidia Hernández
    junio 4, 2025 8:24 pm

    Yo estoy igual. Mi nieto de 13 años, está en segundo de secundaria, lo enviaron a distancia porque se peleó
    con un compañero, el problema es que no hace los trabajos que le envían, no obedece, no ayuda, ya no quiere estudiar, y nadamás está viendo el celular, con su juego de free fire. Qué puedo hacer para ayudarlo?

    Responder
    • Gracias por escribir y por preocuparte tan activamente por tu nieto, porque a sus 13 años está en una etapa muy delicada donde la desmotivación escolar, el aislamiento y el uso excesivo del móvil pueden ser señales de que algo emocional no va bien; ser cambiado a modalidad a distancia después de una pelea puede haberle hecho sentirse excluido o desconectado, y si no encuentra apoyo emocional y estructura clara, es normal que se refugie en el móvil y rechace todo lo demás; en este caso, te recomiendo el taller APLICA (https://adolescenciapositiva.com/taller-aplica/), donde encontrarás herramientas prácticas para ayudarle a recuperar el interés por los estudios desde la empatía, sin castigos ni gritos, y también el programa Conectadoff (https://adolescenciapositiva.com/conectadoff/) si el uso del móvil y los videojuegos ya se ha vuelto excesivo y está interfiriendo en su día a día. ¿Quieres que alguien de nuestro equipo te llame para conocer mejor tu situación y orientarte de forma más personalizada?

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      • Buenos días mi hija ya tiene 15 años y ya con este año es el tercer octavo y la verdad no sabemos que hacer, porque va otra vez mal, es muy relajada hace las tareas pero solo por presentarlas, ella dice que no se le queda nada le es difícil concentrarse, eso sí vive pegada al celular y a su apariencia física solo maquillaje, si se deja hablar pero le entra por uno y le sale la información por el otro. Los años anteriores nos salimos de la ropa con ella muchas discusiones y peleas en la casa por eso

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  • Hola. Yo tengo una nena de 13 que repitió 1º de eso, y ha vuelto a suspender casi todo. Su actitud en clase es muy pasiva, no le importa que la aprieten o que la dejen . Yo lo he intentado todo. Rechaza ayudas extras, conmigo su actitud es de choque malas palabras hacia mí, en casa va de discutidora y retadora, no hace sus tareas, limitarle el móvil es meterse en una guerra con ella. Se pasa entre semana hasta 6 horas con el móvil. Le preocupa mucho su aspecto, su pelo sus pestañas y nada en absoluto sus tareas. La tutora me dijo ayer que ha probado todo hasta decirle lo que va a entrar en el examen…. Y lo deja en blanco prácticamente. Hábitos de estudio no tiene, porque los rechaza, no quiere y no quiere. El psicólogo me dijo DÉJELA! Pero al dejarla no ha mejorado nada si no que empeorado. Estoy super desesperada

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    • Gracias por compartir algo tan difícil, porque lo que estás viviendo con tu hija no solo es agotador, es profundamente frustrante cuando sientes que lo has intentado todo y nada cambia; la actitud de pasividad, la falta de interés por los estudios, el exceso de pantallas, la rebeldía constante y el choque contigo no son señales de “flojera”, sino de una adolescente desconectada de sí misma, que está buscando refugio en su imagen y en su móvil porque no sabe cómo gestionar el malestar interno que siente.

      En casos como el de tu hija, lo más importante no es forzarla a estudiar más, sino ayudarla a reconstruir su autoestima, encontrar un propósito y volver a sentirse capaz. Por eso, te recomiendo el programa La Brújula (https://adolescenciapositiva.com/labrujula/), que está creado específicamente para adolescentes en esta situación: sin motivación, en conflicto con su entorno, sin hábitos, y muchas veces con una baja percepción de sí mismas. Es un programa completo, práctico y totalmente online, que trabaja desde dentro hacia afuera.

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  • Hola tengo una Nina de 16 años y no quiere ir a la escúela solo quiere estar en su Cuarto todo el dia y cambio mucho desde Que empezo la secundaria e tratado de todo, terapia, terapia familiar, psicologo y nada la motiva es dificil para Ella interacruar con otras personas no tiene amigas dice Que todas la miran mal, tengo miedo Que pierda la escúela el año pasado termino la escúela via online, estoy desesperada no sea tan Que MAs hacer.

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  • Quiero participar tengo un hijo adolescente y me ocupan la desmotivación con el estudio

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  • Me apunto a masterclass

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  • Mi hijo de 16 años ha empezado 1ero de bachillerato,aunque todos los profesores y nosotros los padres,le aconsejamos que hiciera un grado pero él dijo que lo quería intentar, y le han quedado 8, ha estudiado poco y no tiene una buenas actitud, y ahora dice que lo quiere dejar pero claro que hacemos hasta septiembre que empiece un grado, lo obligo a ir al Instituto?, porqué tampoco me parece bien que se quede en casa sin hacer nada y he llamado a mil sitios para ver si encontraba algo para estudiar pero a estas alturas no hay opción. Me puedes ayudar un poco porqué como madre no se cómo actuar y el ambiente en casa está bastante tenso. Gracias

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  • Hola,mi hijo tiene 12 años empezó el instituto y lo único que hace es mentirnos,nunca hay deberes nunca hay exámenes etc etc..era algo trasto en el colegio pero a pasado de trasto a faltas de respeto hacer lo que le da la gana liarse con cosas que no debe,ya nos llamó el instituto y le dio un tiempo,o cambiaba y dejaba de molestar a los niños q si quieren estudiar o lo expulsaban.en dicha reunión hablamos con su tutora y efectivamente tenía tarea a diario,varios exámenes todos suspendidos etc…yo cuando empezó el insti le dije que ya no le IVA a pedir la agenda como en el colegio que le iba a dar un voto de confianza para q el solo fuera responsable de sus tareas,y se aprovecho y nos mintió hasta que se destapó todo.incluso a creado discusiones muy gordas entre su madre y yo por sus mentiras.no quiere estudiar incluso me desafía cuando le digo que tiene que hacer sus cosas,solo quiere cama,maquinitas y telf.ya no se que hacer xq estoy desesperado y creo que va a ser demasiado tarde ya para que vaya x donde debe ir.se lo digo,son tres años,sacatelos y te apunto a una academia de mecánica que le encanta,pero el quiere ser mayor antes de tiempo y veo que va a ir a peor.y las compañías no le hacen bien,el tiene q ser el más malo el gallito y el más chulo y eso le va a causar serios problemas más adelante.tieme todo lo que me pida pero yo ya no sé qué hacer.hay algún tipo de estudio paralelo con prácticas que sustituya a lo que está haciendo ahora?? Estoy seguro q por mucho que haga no se va a motivar en absoluto se volvió muy mentiroso muy muy mentiroso.por favor que puedo hacer.va a acabar mal y yo intento hacerlo lo mejor que puedo.syudarme x favor.graciad

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  • Hola, mi hija ya no es adolescente, acaba de empezar la universidad. Y en este primer cuatrimestre no se ha presentado a nada. No sale mucho de su habitación y cuando intento que reaccione, dice que ya sabe que no lo hace bien, que va a intentarlo, pero sigue sin hacer nada. Fue a terapia en el instituto (por desmotivación y riesgo de abandono escolar) con 2 psicólogas diferentes y el resultado es el mismo: ni motivación ni interés ni ganas de hacer nada. Yo no creo que en el fondo le de igual pero no consigo que reaccione. Es verdad que terminó el bachillerato, pero la vida sigue y algo tendrá que hacer. No sé por dónde retomar esto la verdad.

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