Cómo resolver los conflictos con tu ex por la educación de tus hijos

Cómo reducir los conflictos con tu ex por la educación de tus hijos

Educar en esta era de la sobreinformación y de las prisas no es fácil y, de hecho, las diferencias con respecto a la educación de los hijos son una de las desavenencias más comunes en las parejas. Y ya si hay una separación de por medio, el conflicto está servido. Y, sin embargo, sabemos que por el bien de nuestros adolescentes, es necesario reducir los conflictos con nuestros ex.

¿Es posible? Lo es. En realidad, se trata solo de aplicar con tu ex los mismos principios de comunicación que aplicas con tu adolescente. No te digo que sea fácil, pero merece la pena intentarlo.

Por supuesto, todo lo que voy a decir aquí se refiere a familias en las que no hay ni ha habido situaciones de abuso de ningún tipo.

Si padeces una situación de violencia de género, te envío todo mi apoyo y te recuerdo que puedes llamar al teléfono 016, que es confidencial.

El problema no es la separación, el problema son los conflictos

Aproximadamente seis de cada diez matrimonios, en España, acaban en divorcio (mira la página del INE).

Divorcio

Por eso me gustaría recordarte algo: frente a las conclusiones catastrofistas de algunos estudios antiguos, la realidad española de hoy es que los hijos e hijas de parejas divorciadas no tienen peores expectativas ni académicas, ni sociales, ni de ningún tipo.

De hecho, estudios recientes como este apuntan a que lo importante en la familia es el paradigma de conflictividad parental; es decir, que lo que afecta negativamente a los hijos son las discusiones continuas, no el divorcio en sí.

Así que, con independencia de los términos del divorcio, debes evitar la conflictividad y las discusiones continuas. Aunque sea difícil.

Mis consejos en este sentido son:

Al principio, céntrate en el bienestar emocional.

Piensa que estáis viviendo una crisis (en el sentido de “transformación”) y que va a haber un periodo de reajuste en el que lo más importante es el bienestar emocional. El de toda la familia. 

Te digo esto porque, si el divorcio se ha producido en la adolescencia, no sería de extrañar que tu adolescente baje el rendimiento académico o que se refugie en la compañía de sus amistades.

Observa bien por si alcanza un nivel preocupante, pero piensa que, en estos momentos, lo más importante no es eso: no hace falta que le exijas el nivel académico anterior ni que le restrinjas el móvil porque te parece que “pierde demasiado el tiempo”.

Al principio, es más que suficiente con garantizar que tus adolescentes se sientan en un espacio seguro cuando están contigo, que sepan que pueden hablar, expresar sus sentimientos.

Si piensas que tu ex no les está ofreciendo ese espacio de libertad, no te preocupes, pero intenta llegar a un acuerdo de mínimos sobre la exigencia académica y el tiempo con amistades durante esta etapa de transición.

Recuerda que tu ex tiene derecho a educar a su modo.

Padres discutenNos parece que nuestra manera de educar es la mejor, la única. Hemos invertido tiempo y dinero en formarnos y creemos firmemente que no hay otro camino sino el nuestro.

Pero si tu ex te ha dejado claro que no quiere adoptar tu manera de educar, debes respetar su decisión. Es su responsabilidad decidir qué relación quiere tener con vuestros hijos.

Es decir, que mientras no exista una situación de abuso o de negligencia por su parte, debes dejarle que tome sus propias decisiones.

Quizá en algún momento pienses que su decisión es más fácil porque no implica transformación o reflexión, pero créeme: educar nunca es fácil y tenéis el mismo objetivo, el bienestar de las personas adolescentes que están a vuestro cargo.

Elige tus batallas.

Igual que haces con tu adolescente, con tu ex debes elegir tus batallas. No puedes pasarte los días en un desacuerdo perpetuo: esto será perjudicial tanto para tu salud mental como para vuestros adolescentes.

Sí, hay asuntos en los que es más que deseable que estéis de acuerdo, pero hay otros en los que deberás, simplemente, dejarle hacer sin intervenir, aunque no te guste cómo los gestiona. 

Así que, antes de embarcarte en una enumeración sin fin de todo lo que te gustaría que hiciera de otro modo, y que probablemente termine en discusión, piensa bien si te merece la pena. Si la respuesta es no, elige uno o dos asuntos principales que te estén preocupando, y habla sobre ellos.

Muy probablemente, tu ex sentirá menos tensión si le evitas la sensación de que, a tus ojos, todo lo hace mal. Y esto seguramente facilitará la resolución de los temas que verdaderamente te preocupan.

Evita caer en el tópico “poli bueno, poli malo”.

De forma inconsciente, muchas familias separadas caen en este error: en una casa la educación es completamente laxista, hasta negligente, y en la otra, autoritaria y a veces abusiva.

Yo te digo que debes intentar evitarlo a toda costa.

No solo porque le estás mandando un mensaje contradictorio a tus adolescentes, sino porque, además, ninguno de estos dos modelos de crianza es ideal (sobre estilos de crianza hablamos en este artículo del blog).

Si habías iniciado el camino hacia una educación democrática, el que tu ex adopte otro estilo de crianza no debería hacerte cambiar de opinión. Si sientes la tentación de hacerlo para compensar lo que crees que tu ex hace mal, párate a pensar:

  • Las razones que te llevaron a adoptar este estilo educativo.
  • Por qué estás poniendo o quitando un límite o una exigencia.
  • Cómo se siente tu adolescente con respecto a la crianza democrática.

Probablemente esta breve reflexión te reconectará con tus valores y te mantendrá en tu decisión de educar democráticamente y, de paso, reducir los conflictos con tu ex.

Procura no intervenir cuando tu ex esté interactuando con vuestros hijos. 

Como te acabo de decir, tu ex tiene derecho a elegir cómo relacionarse con vuestros hijos, así que, aunque no te guste, deberás aceptar algunas situaciones.

Si intervienes, y esta intervención genera una discusión, es muy fácil que tu adolescente piense que, de alguna manera, la discusión es “por su culpa”: esto, a la larga, puede terminar mermando su autoestima, y recuerda: el bienestar emocional de tus hijos es tu principal interés, siempre.

Discusión

Lo que sí puedes hacer es hablar con tu adolescente, pasado el momento y cuando no esté tu ex, sobre cómo se ha sentido y qué podría hacer en otra ocasión para no llegar a ese punto.

Más adelante, y si tu adolescente está de acuerdo, puedes hablarlo con tu ex. A veces, cuando nos enfadamos, no somos conscientes de los sentimientos de la otra persona, actuamos por instinto, y quizá a tu ex le sucediera eso.

Ojo, no se trata de que no protejas a tu adolescente si de verdad hay una situación que merece que intervengas, pero no debes “rescatarlo” de tu ex continuamente.

Tampoco significa que debas respaldar a tu ex en todo lo que hace. No se es necesario mostrar un frente adulto unido contra los adolescentes, como algunas personas pretenden, porque la educación no es una guerra.

Se trata de poner en práctica que desacuerdo no significa pelea, y que hay muchas estrategias para comunicar a otra persona que tenemos una opinión diferente.

Sé ejemplo. Emplea la comunicación no violenta para reducir los conflictos con tu ex.

Todo lo que hablamos en Adolescencia Positiva acerca de la comunicación con adolescentes es aplicable también a las personas adultas.

Yo te aconsejo que, en la medida de lo posible, intentes mirar a tu ex con compasión, de la misma manera que a tus adolescentes, y que tu comunicación sea no violenta (puedes leer sobre ella en este artículo del blog).

Así conseguirás comunicar de manera más eficaz tus necesidades legítimas con respecto a la educación de vuestros adolescentes, sin caer en una guerra de poder ni en discusiones estériles.

Recuerda que brevedad y concisión son tus mejores aliadas.

Este punto se relaciona con el anterior: sé breve y ve al grano. Es lo mejor que puedes hacer, especialmente si la comunicación con tu ex no es fácil. 

Esto incluye: 

  • Llevar muy pensado lo que le vas a decir y por qué, para no andarte por las ramas ni distraerte de tu objetivo.
  • Sinceridad, que no sincericidio. Hablar con honestidad no significa no pensar en cómo la otra persona se va a tomar lo que decimos.
  • No hacer reproches, sobre todo acerca del pasado.

Lo que importa es el presente y cómo la nueva relación que estáis construyendo, en la que sois padres pero no pareja, afecta al futuro de vuestros hijos. Lo que ocurrió en el pasado deberíais dejarlo en el pasado.

 

Partiendo de estos principios puedes llegar con tu ex una relación de respeto en la que, cada cual con su estilo educativo, os pongáis de acuerdo en lo principal: en educar a vuestros adolescentes en la integridad y el equilibrio.

Cuéntame, ¿tenías este problema? ¿Cuál de estos principios vas a aplicar desde ahora mismo para reducir los conflictos con tu ex por la educación de vuestros adolescentes?

10 Comentarios. Dejar nuevo

  • No hacer reproches

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  • Camila Puerta
    octubre 4, 2021 8:17 am

    Envíe el comentario a la suscripción a la lista de correo. Ya estaba inscrita me confundí con esos dos llamados a la acción. Muy interesante el artículo y me ayuda mucho justo hoy. Gracias

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  • Muy bueno el artículo, la pena es que hay personas que se tienen por «perfectas» como el padre de mis hijos. No se puede hablar con él y menos de nada relacionado con la evolución a la hora de educar. Es de la vieja, viejísima escuela y lo demás son «chorradas». Sus patrones son los válidos, el resto es maleducarlos. Mi principal problema es que no puedo separarme y convivo con él….

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  • Tenemos custodia conpartida y yo creo que tiene q ir al psicólogo y él no, la psicòloga dice que no pude tratar al niño?? que puedo hacer

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    • Hola Cristina, efectivamente no se puede obligar. A lo mejor si dejas pasar unos días para que no vea tu insistencia, quizá puedas volver a intentarlo dependiendo con buenas palabras, sin imponer.

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  • Si divorciada y nada de educación por parte de el solo mia
    El aparece de vez en cuando y la compra con dinero y regalos

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    • Hola Salo. No sé si te refieres a que él no educa a tu adolescente o que consideras que él no tiene ninguna educación. En ambos casos no es algo que esté bajo tu control, así que mi recomendación, si la quieres, es que sigas ejerciendo tu propia responsabilidad como madre desde el corazón y el amor a tu adolescente. Centrándote en ti y en tu hijo/a. Un abrazo

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