En unas semanas, aproximadamente 22000 estudiantes de toda España se jugarán su futuro en un examen que suscita ansiedad desde los años 70: la Selectividad, EvAU/EBAU (según comunidad) en la terminología actual, con la que se establecen las notas de acceso a los estudios universitarios, y la posibilidad o no de estudiar la carrera que se desea. Aprobar la Selectividad no es cuestión de suerte, y por ello hoy queremos hablar de los mejores consejos para superar con éxito la EvAU/EBAU.
Ya dimos, hace unos meses, algunos consejos para enfrentarse a los exámenes de fin de curso, así que no insistiremos sobre ello ahora, aunque sí aprovechamos para recordar que el estudio solo puede mantenerse si se combina con un descanso adecuado y algo de actividad física, y que esto es válido tanto en 1º de la ESO como en la EvAU/EBAU.
Cómo afrontar la selectividad: claves para aprobar la EvAU/EBAU
La EvAU o EBAU impone respeto, pero la realidad es que aprueba más del 90% de quienes se presentan, por lo que el verdadero desafío consiste en obtener nota suficiente para superar el “corte” de la carrera que se quiere cursar.
Ese corte, recordamos, no viene impuesto por la Universidad en cuestión, sino establecido por el numerus clausus, el número de plazas de unos estudios en particular, y las notas quienes se presentan. Si hay, por ejemplo, 50 plazas en una carrera, se coloca por orden de nota a los aspirantes y la nota del número 50 será la de corte.

Por eso las notas de corte de los cursos anteriores pueden ser una orientación, pero nunca una ley. Hay que tenerlas en mente, porque normalmente no varían mucho de un año para otro, pero sin olvidar que pueden hacerlo.
Lo mejor sería olvidarse un poco de la nota y tener clara la meta a la que se aspira al presentarse a la Selectividad. Porque cuando sabemos lo que queremos, estamos mucho más dispuestos a esforzarnos por ello.
Y es que la motivación no nace solo del gusto: también la podemos plantar, como una semilla. Querer estudiar informática no va a hacer que te gusten las matemáticas como por arte de magia, pero saber que dedicar un tiempo de tu vida a estudiar matemáticas te va a servir para lograr tu meta seguramente te ayudará a centrarte más en el objetivo y menos en el malestar que te puedan causar las matemáticas en este momento.
Estrategia para superar la selectividad
Por otro lado, cuando nos enfrentamos a la EvAU/EBAU hay que hacerlo con estrategia: saber cómo ponderan las asignaturas de la fase optativa y tener claro en qué podemos obtener mejor nota ayuda, y mucho.
Pero ello ha de hacerse sin dejar de lado las asignaturas troncales, pues en ellas se va el grueso de la nota.
Así que hay que dividirse el tiempo de forma racional: a veces es mejor trabajar más una asignatura en la que estamos seguros de obtener fácilmente una buena calificación que intentar dedicarles a todas el mismo tiempo cuando hay alguna en la que sabemos que nos va a costar superar el cinco.
Y por último, y aunque parezca obvio, los mejores resultados en la EvAU/EBAU se obtienen cuando se estudia bien, con métodos y estrategias adecuados. Es verdad que unas semanas antes no es el momento de probar cosas nuevas, pero sí deberías ayudarte procurándote un espacio de estudio adecuado, sin distracciones (no: la música no te ayuda a estudiar, es un estímulo que compite con los libros) y con las técnicas adecuadas para el tipo de estudiante que eres y para cada asignatura.
Errores que debes evitar
Hay varios errores que se repiten muchísimo durante esta etapa. Uno de ellos es estudiar únicamente lo que resulta más fácil o más cómodo, dejando siempre para el final las materias que generan más inseguridad.
Otro error muy frecuente es confundir tiempo de estudio con rendimiento. Estar diez horas sentado no significa aprender más. De hecho, cuando el cerebro entra en saturación, el rendimiento cae muchísimo.
También conviene evitar la comparación constante con otros compañeros. Cada estudiante tiene ritmos, fortalezas y formas distintas de aprender. Compararse continuamente solo aumenta la ansiedad y la sensación de insuficiencia.
Y, por supuesto, está el clásico error de descuidar sueño, alimentación y descanso pensando que “ya habrá tiempo después”. El cerebro necesita descansar para consolidar información. Dormir bien durante la selectividad no es perder tiempo, es parte del estudio.
Técnicas de estudio para la selectividad
Aunque lo ideal hubiera sido haber estudiado desde que empezó el curso, y haber preparado esquemas para repasar ahora, sabemos perfectamente que esto casi nunca es así; por ello te traemos algunas técnicas de estudio que aún pueden ayudarte a superar la EvAU/EBAU.
Seleccionar la información importante
Si es posible, intenta no aprender nada nuevo durante estas semanas (dedícalas solamente a repasar los contenidos que ya conoces) pero, si crees que sí necesitas aprender temas nuevos, selecciona muy bien cuáles. Quédate solo con los que creas más importantes o más fáciles de memorizar, y desecha los otros.
Hacer esquemas efectivos

Los esquemas ayudan muchísimo, pero solo si son propios y si, además, los haces sin volver a mirar el texto; es decir, lee, subraya y luego cierra el libro para hacer realizar el esquema. Si no eres capaz, mejor que hacer el esquema mirando, vuelve a leer.
Y es que un esquema es ya una reelaboración, es decir, la manera en que tu mente ha asimilado unos conocimientos. No es el paso previo a aprender, sino que hacer el esquema es ya una prueba de aprendizaje. Si lo redactas sin mirar el texto, significa que ya tienes la mitad del camino hecho.
Practicar con exámenes de selectividad
Seguro que ya conoces bien el tipo de prueba a la que te vas a enfrentar, así que no te canses de practicarlo, una y otra vez, dándote los mismos tiempos que en el examen (puedes encontrar modelos resueltos en internet, o pedírselos a tu profesor). Esto te ayudará a mejorar en la resolución de los ejercicios, a reducir tus tiempos y a llegar a la Selectividad con más confianza y seguridad en tus capacidades.
Repasar y autoevaluarse
No dejes completamente de lado algo que ya sabes: guárdate un tiempo para los repasos, preferiblemente un día diferente al que te has estudiado el tema en cuestión.
Y es que quizá creas que te sabes algo pero en realidad no te acuerdes muy bien. Cuando acabamos de estudiar un concepto, o de aprender a resolver un tipo de ejercicio, es normal retenerlo bien, pero lo verdaderamente importante es que este se haya fijado en nuestra memoria a largo plazo, y eso solo podemos comprobarlo dejando pasar un tiempo.
Es muy común repasar simplemente leyendo los apuntes, pero este tipo de relecturas son poco eficaces. Lo mejor para repasar es pensar, sin mirar, en la respuesta correcta, como si estuvieras en el examen.
Si estás repasando, por ejemplo, problemas de física, piensa en cómo abordarías el problema, qué operaciones realizarías y por qué razón. Si te encuentras ante una asignatura en la que debes desarrollar un tema extenso, anota (sin mirar) o rememora el esquema que seguirías para desarrollarlo, y los conceptos y fechas más importantes. Después, solo después, consulta tus esquemas o apuntes y fíjate en lo que has olvidado.
De este modo tu mente realiza un trabajo mayor que si solamente lees y, por tanto, los conocimientos se fijan mejor.
Consejos para el día antes de la selectividad
Sí, se puede llegar a la Selectividad con tranquilidad, y de hecho obtendrás mejores resultados si lo haces así. Hay algunos consejos que puedes aplicar para ello:
Cómo prepararte el día previo
- Déjate la tarde libre (no te agobies repasando más y más) y prepáralo todo, desde la ropa que te vas a poner hasta los lápices, bolígrafos o el diccionario de latín.
- Evita, además, el alcohol y las bebidas excitantes por la tarde: te impedirán dormir. Tampoco es necesario que tomes infusiones; mejor haz algo de deporte por la tarde y vete a dar un paseo antes de cenar.
- Acuéstate temprano y evita las pantallas a última hora, para dormir suficiente.
Consejos para el día del examen de selectividad
El día del examen no gana quien menos nervios tiene, sino quien mejor sabe manejarlos.
Cómo controlar los nervios
La ansiedad en selectividad es muy frecuente porque el cerebro interpreta el examen como una situación de amenaza. El problema aparece cuando el estudiante lucha contra esos nervios o los interpreta como señal de fracaso.
Sentir activación no es malo. De hecho, un cierto nivel de activación mejora el rendimiento. Lo importante es evitar que esa activación se convierta en pánico.
Respirar profundamente, bajar el ritmo corporal y centrarse en una sola tarea cada vez ayuda muchísimo más que intentar “dejar de estar nervioso”.
No necesitas eliminar los nervios para hacerlo bien, necesitas aprender a no dejar que te controlen.
Gestionar el tiempo durante el examen
Muchos estudiantes saben más de lo que consiguen demostrar simplemente porque gestionan mal el tiempo.
- Levántate con tiempo suficiente, toma tu desayuno habitual y sal hacia el centro de examen con mucha antelación, así no llegarás tarde si sucede algo (si el autobús va con retraso, por ejemplo).
- Cuando por fin tengas el examen en las manos, respira, date tiempo y lee las preguntas despacio. Si tienes varias opciones, es el momento de pensarte bien cuál vas a elegir.
- Organízate bien para aprovechar mejor el tiempo: comienza siempre por las preguntas que te sepas mejor, pero nunca pierdas de vista el reloj.
- Déjate siempre tiempo para repasar: te servirá para pulir errores y para corregir faltas de ortografía o expresión.
Motivación para la selectividad: cómo mantener la calma
La motivación en esta etapa no suele venir de “tener ganas”, sino de recordar por qué estás haciendo este esfuerzo.
Muchos estudiantes llegan a la selectividad pensando que si no consiguen la nota que esperan, todo estará perdido. Y eso genera una presión enorme. Entender cómo funciona el cerebro bajo estrés cambia muchísimo la forma de afrontar estos exámenes.
Si quieres aprender herramientas prácticas para gestionar la ansiedad, mejorar la concentración y afrontar esta etapa con más calma, en este vídeo te lo explico paso a paso.
Puedes verlo aquí:
https://adolescenciapositiva.com/landing/vsl/?src=webdiana
Técnicas para reducir la ansiedad
Durante la selectividad, muchos adolescentes sienten que su cabeza no para: pensamientos negativos, miedo a quedarse en blanco, sensación de no llegar a todo… Y cuanto más intentan “dejar de estar nerviosos”, más ansiedad sienten. Por eso, más que luchar contra los nervios, lo importante es aprender a regularlos con herramientas concretas que ayuden al cuerpo y a la mente a bajar la activación.
Una técnica muy útil es la respiración profunda controlada. Cuando estamos nerviosos, respiramos rápido y superficialmente, lo que mantiene al cuerpo en alerta. En cambio, respirar lentamente ayuda a enviar al cerebro el mensaje de que no hay peligro inmediato. Un ejercicio sencillo consiste en inhalar durante cuatro segundos, mantener dos y exhalar lentamente durante seis. Repetir esto varias veces antes de estudiar o antes de entrar al examen ayuda mucho a recuperar calma.
Otra herramienta eficaz es el anclaje al presente. La ansiedad suele aparecer porque la mente se adelanta constantemente al futuro: “¿y si suspendo?”, “¿y si me bloqueo?”. En esos momentos ayuda centrarse en algo concreto del presente: sentir los pies apoyados en el suelo, tocar la mesa, observar la respiración o concentrarse únicamente en la siguiente pregunta. Cuando el cerebro vuelve al presente, la sensación de amenaza disminuye.
También funciona muy bien hacer pausas activas durante el estudio. Muchos adolescentes creen que descansar es perder tiempo, pero el cerebro necesita pequeños cortes para recuperar atención y reducir saturación. Levantarse, caminar unos minutos, estirar el cuerpo o incluso escuchar música tranquila ayuda a liberar tensión acumulada.
Otra técnica importante es cuidar el diálogo interno. Hay estudiantes que pasan semanas hablándose de forma durísima: “voy fatal”, “no me va a dar tiempo”, “seguro que me sale mal”. El problema es que el cerebro termina creyéndose ese mensaje. Cambiarlo por frases más realistas y equilibradas ayuda mucho: “estoy nervioso porque esto me importa”, “voy a hacerlo lo mejor posible”, “puedo bloquearme un momento y aun así seguir”. La forma en la que un adolescente se habla durante la selectividad influye directamente en cómo responde su cuerpo al estrés.
Y, por último, algo muy sencillo pero muy potente: no normalizar el agotamiento extremo. Dormir bien, hidratarse, comer de forma regular y mantener algo de movimiento físico durante estos días ayuda muchísimo más de lo que parece. Un cerebro agotado no rinde mejor por estudiar más horas; muchas veces rinde peor.
Qué hacer después de la selectividad
Después de semanas o meses de presión, muchos adolescentes sienten una mezcla extraña de alivio, agotamiento y vacío.
Es importante permitirse descansar antes de entrar inmediatamente en la siguiente preocupación: las notas, la carrera o el futuro.
La selectividad es importante, sí, pero no define el valor personal ni determina toda una vida.
Conclusión: superar la selectividad con estrategia y confianza
La selectividad puede ser una etapa muy intensa emocionalmente, pero también una oportunidad para aprender algo valioso: cómo responder ante la presión sin derrumbarse.
No se trata de estudiar perfecto ni de controlar cada nervio. Se trata de llegar con preparación, estrategia y una mirada un poco más amable hacia uno mismo.
Porque, al final, superar la selectividad no consiste solo en aprobar un examen, sino en descubrir que eres capaz de afrontar retos importantes sin perderte por el camino.









1 comentario. Dejar nuevo
Muchísimas gracias por el artículo. Me va genial para atender a mi adolescente que lo está pasando regular con los últimos exámenes.