Sexo y adolescentes. Solamente pensarlo nos da pereza. Las dudas. Los riesgos. La vergüenza. Los dramas. LA conversación. Y es que, a veces, ser padres o madres de adolescentes nos devuelve a ese momento vital al que no querríamos regresar. Pero sabemos que debemos hacerlo, que hay muchas, muchísimas razones por las que hemos de responsabilizarnos de la educación sexual de nuestros adolescentes. Y lo hacemos. Al menos, lo intentamos.
Porque no todos los adolescentes están dispuestos a hablar de sexo con nosotros. En una misma familia podemos, incluso, encontrarnos con que hay uno que viene a contarnos todas sus dudas y temores y otro que calla sistemáticamente, incluso cuando varias personas están hablando de ello o cuando se le pregunta de forma directa.
Partamos de la base de que no todas las personas son (somos) igual de comunicativas. A algunas les gusta hablar de temas personales, íntimos, y a otras no. Es decir: podemos considerar normal que nuestros adolescentes (o algunos de nuestros adolescentes) no quieran hablar de sexo con nosotros. De hecho, el “mamá, por favor…” es, con mucho, la reacción más común cuando lo intentamos.
¿Cómo se reconcilia esta negativa con el hecho innegable de que sí, que tenemos que hablar de sexo con ellos? Porque en estos días, creemos, ya no hay familia que no tenga claro que lo que no enseñemos en casa acerca de la afectividad y la sexualidad, van a terminar aprendiéndolo en internet, o de otros adolescentes igual de desinformados… Y hay enseñanzas que no podemos dejar de asegurar.
Lo más sorprendente es que, al contrario de lo que pueda parecer (y de lo que ellos mismos dicen), a los adolescentes les importa, y mucho, lo que sus padres puedan decirles sobre educación afectiva y sexual. Somos, de hecho, sus modelos en este sentido (por eso es tan importante predicar con el ejemplo).
Entonces, ¿por qué tu adolescente no quiere hablar de sexo contigo?

¿Por qué tu adolescente no quiere hablar de sexo contigo?
Antes de continuar nos importa dejar claro que no se trata, aquí, de señalar errores que hayas cometido en el pasado: se trata de ser capaz de reflexionar sobre qué puede haber provocado que tu adolescente no te hable de este tema (sí, a veces no hablan de ninguno) y cómo podrías solucionarlo o, al menos, dejarle claras tus ideas acerca del tema, y que estás preparada para escucharle.
Dicho esto, aquí tienes cinco razones por las que tu adolescente no te habla de sexualidad:
1. No has sacado el tema o lo has hecho demasiado tarde
Quizá cuando en cuarto de primaria estudió el aparato reproductor lo mencionaste vagamente, pero desde entonces has pasado de puntillas, si no por alto, el tema de la sexualidad. Y tu adolescente ha recibido el mensaje: no te interesa hablar de ello.
Es probable que tu adolescente tenga dudas, y que las consulte con sus amigos o en internet. Ninguna de las dos fuentes, ya lo sabes, es de las más recomendables…
2. Ha sentido juicio, vergüenza o crítica
Si tu adolescente, en algún momento (incluso cuando creías que no te oía) te ha escuchado criticar el comportamiento sexual de alguien (especialmente si esa crítica le parecía “anticuada”), es probable que no quiera hablarte de sexo porque piense que le vas a juzgar también.
Puede ser peor: si en su infancia has hablado en público sobre sus supuestos “romances”, si has criticado la forma de vestir o de maquillarse de tu hija diciendo que es “provocadora”, si le has dicho a tu hijo en algún momento que “parece gay”… Todo eso, aunque no lo hicieras con mala intención, ha dejado en tu adolescente la sensación de que es mejor no contarte nada.
Si no sabes cómo deseducarte en este sentido, apúntate ya al taller Educación sexual no es poner un condón, que hemos preparado la doctora Miriam Al Adib y yo para que tengas en tu mano las herramientas necesarias en esa conversación con tu adolescente. No lo dejes, porque está de promoción por un tiempo limitado.
3. No sabe si puede preguntarte sin sentirse interrogado
Quizá, en su infancia o en los inicios de su adolescencia sí te hizo preguntas, pero tú “saliste del paso” como pudiste, especificando poco, o centrándote en lo biológico sin dar espacio a lo afectivo, o no escuchaste las preguntas surgidas de tu explicación…
En lo que respecta al sexo, las cuestiones afectivas suelen ser las más complicadas (¿cómo saber si alguien te está “utilizando? ¿Qué hacer si alguien te intimida?…). Si tu adolescente ha percibido que las rehúyes, o que las respondes de forma vaga, pensará que no estás preparada para esa profundidad en la conversación.
4. Siente que invades su intimidad
A lo mejor, cuando tu adolescente te ha hablado de afectividad y sexo, ha sentido que tus preguntas invadían su intimidad. Quizá cuando te ha hablado de sus dudas has “tirado del hilo” y le has preguntado de manera muy específica por los chicos o chicas a los que ha besado o intentado besar, o quizá le has contado detalles de tu vida sexual, pasada o presente… Y no le ha gustado.
Y es que tu adolescente sabe que la sexualidad es un asunto privado, y le molesta que te sobrepases la barrera de la privacidad. Le parece, y con razón, que hay asuntos que son solamente suyos.
5. No percibe riesgos en las relaciones sexuales o las ITS
Aunque hablar de sexualidad no es únicamente hablar de sexo seguro, hablar de sexo seguro es muy importante. Probablemente tú fuiste adolescente en la época del terror al VIH, en la que no había mucha educación sexual pero sí se sabía que había que protegerse.
Quienes son adolescentes hoy en día no lo tienen tan claro. De hecho, ITS como la gonorrea y la clamidia están aumentando en la población de entre 14 y 18 años, que usan con menor frecuencia preservativo que otras franjas de edad y acuden menos al médico. Si tu adolescente no tiene dudas sobre este tema es porque no se plantea que le pueda afectar. Es gravísimo, y debemos poner medios para solucionarlo desde ya.


¿Cómo conseguir que tu adolescente hable de sexualidad contigo?
No nos vamos a cansar de repetirlo: es importante, y urgente, que los adolescentes hablen de sexualidad con nosotros.
Cada vez hay más ITS en adolescentes, cada vez desciende más la edad de inicio de consumo de pornografía, cada vez hay más problemas de adicción al porno y más adolescentes que sienten la presión de la hipersexualización. La única solución a este problema es la educación sexual, así que, sí, debes hablar de sexualidad con tu adolescente aunque no le apetezca hacerlo.
Algunas soluciones, si hasta ahora no ha querido, son:
Saca tú el tema de forma natural y breve
Sí, efectivamente, si hasta ahora no lo has hecho, puede que te resulte raro, pero de verdad: saca el tema de la forma más natural posible. Puedes hacerlo escuchando una canción, viendo una película, si tu adolescente te comenta algo sobre alguna de sus amistades…
Discúlpate si antes has juzgado o criticado
Nunca es tarde para pedir perdón, así que prueba a disculparte. Dile a tu adolescente que lo sientes, y que vas a procurar (o estás procurando) no hacerlo más. Háblale de tu educación, de que a veces los adultos necesitamos “deseducarnos” en materia de afectividad y sexo. Dile también que te gustaría saber directamente cuándo cree que has cruzado la línea.
Habla de lo personal sin entrar en detalles privados
La sexualidad es privada, tanto la tuya como la suya, así que trata de evitar entrar en los detalles, a menos que tu adolescente necesite contarte algo muy íntimo. Estableced unos límites razonables: tú necesitas, por ejemplo, saber dónde y con quién está, pero él tiene la libertad de tomar sus propias decisiones (informadas y respetuosas) en lo tocante al sexo.
Busca otros adultos o profesionales de confianza
No nos cansaremos nunca de repetirlo: a veces, cuando los hijos son adolescentes, la mejor manera de acompañarlos es dar un paso a un lado y permitir que otros se ocupen de ellos. Tu adolescente necesita hablar sobre sexo; si no quiere hacerlo contigo, es preferible que lo haga con una persona adulta de tu confianza: una prima, la madre de un amigo… O un profesional que le acompañe.
Fórmate para hablar de sexualidad sin miedo ni prejuicios
Sí, es verdad, nuestra educación sexual fue deficiente, y algunas cosas las hemos aprendido “a las malas”, pero eso no tiene por qué sucederle a nuestros adolescentes. Fórmate, infórmate, descubre tus prejuicios y tus ideas preconcebidas, conoce los riesgos y las maneras de prevenirlos.
Si quieres formarte con tu adolescente, recuerda que tenemos en promoción el taller Educación sexual no es poner un condón, que hemos preparado la doctora Miriam Al Adib y yo para ayudarte a acompañar a tu adolescente hacia una vida afectiva y sexual consciente y plena.
Cuéntanos, ¿tu adolescente quiere hablar de sexo contigo? ¿Lo has intentado? ¿Cómo lo lleváis en tu casa?
No forzar, pero sí abrir la puerta
Muchos padres piensan que, si su hijo no quiere hablar de sexo, lo mejor es esperar a que algún día sea él quien saque el tema. Sin embargo, ese momento no siempre llega. Y cuando aparecen las primeras relaciones, las dudas o los problemas, es posible que ya haya encontrado respuestas en internet, en sus amigos o en las redes sociales.
Eso no significa que debamos insistir cada día o convertir cualquier conversación en una charla sobre sexualidad. Hablar de sexo no consiste en forzar una conversación, sino en crear un clima donde esa conversación pueda surgir cuando el adolescente la necesite.
A veces basta con un comentario breve después de una película, una noticia o una situación cotidiana. Otras veces, simplemente con recordar que estamos disponibles para escuchar sin juzgar. Lo importante es que nuestros hijos sepan que, cuando tengan una duda, un miedo o una experiencia que no sepan cómo gestionar, podrán acudir a nosotros sin sentir vergüenza.
Deja la puerta abierta para futuras conversaciones
No todas las conversaciones sobre sexualidad tienen que terminar con una gran reflexión ni con todas las dudas resueltas. De hecho, las mejores suelen ser aquellas que duran apenas unos minutos y dejan espacio para volver a hablar más adelante.
Puedes terminar diciendo frases como: «Si algún día tienes alguna duda, puedes preguntarme cuando quieras», «No hace falta que hablemos de todo hoy» o «Prefiero que me preguntes a mí antes que quedarte con la duda».
Este tipo de mensajes transmiten algo muy valioso: que la conversación sigue abierta.
Porque la confianza no se construye en una única charla. Se construye cuando un adolescente comprueba, una y otra vez, que puede hablar contigo sin miedo a ser juzgado.
Cuándo pedir apoyo para hablar de sexualidad con adolescentes
Hay familias que, a pesar de intentarlo, sienten que todas las conversaciones sobre sexualidad terminan en silencio, tensión o discusiones. En otras ocasiones son los propios padres quienes reconocen que no saben cómo responder a determinadas preguntas, les incomoda el tema o sienten que repiten los mismos mensajes que recibieron cuando eran jóvenes.
Pedir ayuda no significa que estemos educando mal. Significa que queremos hacerlo mejor.
También es recomendable buscar apoyo cuando aparecen situaciones que generan una preocupación especial, como el consumo de pornografía, las primeras relaciones de pareja, el sexting, la presión del grupo, las dudas sobre identidad u orientación sexual o cuando el adolescente rechaza sistemáticamente cualquier conversación relacionada con estos temas.
En estos casos, contar con recursos fiables o con formación específica puede marcar una gran diferencia. En el taller Sexolescencia ayudamos a las familias a hablar de sexualidad con naturalidad, rigor y respeto, ofreciendo herramientas prácticas para abordar estas conversaciones desde la confianza y no desde el miedo.
Conclusión: hablar de sexo es educar, proteger y acompañar
Hablar de sexualidad con un adolescente no consiste únicamente en explicar cómo evitar un embarazo o prevenir una infección de transmisión sexual. Es mucho más que eso.
Es enseñar a respetar el propio cuerpo y el de los demás. Es hablar de consentimiento, de límites, de afecto, de autoestima, de relaciones sanas y de cómo tomar decisiones libres y responsables. Es ayudar a nuestros hijos a comprender que la sexualidad forma parte de la vida y que merece ser vivida con información, respeto y bienestar.
Muchos padres esperan el momento perfecto para iniciar esta conversación. Sin embargo, ese momento casi nunca aparece por sí solo. La educación sexual no ocurre en una única charla; se construye a través de muchas conversaciones pequeñas que comienzan en la infancia y continúan durante toda la adolescencia.
Educar en sexualidad no significa animar a los adolescentes a mantener relaciones sexuales. Significa ofrecerles las herramientas necesarias para que, cuando llegue ese momento, puedan vivirlo desde el respeto hacia sí mismos y hacia los demás.
Porque, al final, hablar de sexo no es hablar solo de sexo. Es hablar de confianza, de valores, de autoestima y del tipo de relación que queremos construir con nuestros hijos. Cuando logramos que sepan que siempre pueden acudir a nosotros, habremos conseguido mucho más que resolver una duda: habremos creado un espacio seguro que les acompañará durante toda su vida.








1 comentario. Dejar nuevo
Mi hija de 15 está muy hipersexualiza, siempre quiere estar acompañada de chicos y si no tiene novio le preone a algún niño que lo sean … No sabemos si ya ha tenido relaciones pero para evitarle a ella y a nosotros decidimos que se pusiera un dispositivo para evitar embarazarse … La ponemos a leer sobre los riesgos de un embarazo en la adolescencia y sus consecuencias para su futuro y hasta su vida. Hemos ido donde el sicólogo y tratamos desde hace un tiempo que en la casa no hayan gritos como antes. Ha sido una etapa muy dura. El día de ayer se puso ella sola un piercing en la lengua… Le dije que debería primero consultar los pro y los contras de esa seción y tomarse un tiempo para pensarlo pero que devia contarnos a nosotros lo que estaba pensando…. Que ahora mismo estaba tomando decisiones de adulto y que sabía que esas decisiones iban a ser para siempre. No sabemos qué más hacer … A veces pienso que estar tan lejos de ella hace que pasen todas esas cosas pero si estoy cerca ella y yo solo nos hacemos daño. La amo profundamente y ella papá es un padre presente que a veces se siente perdido también.