Temo que aparten a mi hijo por no tener móvil

Llega esa edad en la que sus amigos comienzan a tener móvil y tú luchas por retrasar el momento lo máximo posible. Conoces las consecuencias de un uso abusivo de estos dispositivos y temes que tu hijo/a se haga adicto, baje su nivel en los estudios o dañe su salud visual. Pero, por otro lado, lo pide una y otra vez porque sus compañeros en clase ya tienen móvil y tu hijo es el único que aún no se comunica con ellos a través de las redes sociales.

Frases como : «soy el único pringado de mi clase que no tiene móvil» o «a mi hermano se lo diste antes» o «mis amigos quedan y a mí me dejan fuera porque no pueden avisarme por WhatsApp» o «la profe ha dicho que tenemos que usar el móvil para hacer un trabajo»… nos hacen replantearnos que, quizá, haya que entregarle el dispositivo antes de lo que habíamos planeado.

Y ahí surge la duda ¿qué hacer?, ¿se lo das o esperas un poco más a que sea lo suficientemente maduro para manejarlo?

Solo el 15% de los menores de los adolescentes no tienen móvil. En España 7 de cada 10 niños entre los 10 y los 15 años disponen de teléfono inteligente, y el porcentaje llega al 93% en la franja de edad de 15 a 18.

Sinceramente, te diré que no hay una única respuesta. Todo va a depender de una serie de factores que comentaremos en este artículo.

Los jóvenes temen sentirse excluidos del grupo si no tienen un dispositivo móvil

Presión social

En la era digital, los niños y adolescentes enfrentan una intensa presión social en relación con la posesión de teléfonos móviles. La omnipresencia de la tecnología ha convertido a estos dispositivos en más que simples herramientas; ahora son símbolos de estatus y pertenencia social.

Es esencial comprender el temor que sienten los jóvenes a la exclusión si no tienen un teléfono móvil. Este miedo puede llevar a sentimientos de soledad o aislamiento, especialmente cuando la pertenencia a grupos más pequeños de amigos cercanos está vinculada a la adopción de tecnologías, incluidos los teléfonos móviles.

Otro aspecto a considerar es el impacto en la autoestima de los jóvenes que carecen de un teléfono móvil. La falta de acceso a la tecnología puede influir negativamente en la percepción de su valía personal. Estos desafíos se entrelazan con las conversaciones familiares, donde los padres deben ser conscientes de las presiones sociales percibidas por sus hijos y abordar el tema de manera abierta y comprensiva.

¿Cómo acompañar esta presión social?

Ayudar a nuestros hijos a manejar la presión social implica fortalecer su autoestima, fomentar la comunicación abierta sobre sus experiencias, y enseñarles habilidades de afrontamiento para lidiar con el estrés. Como modelos a seguir, debemos tomar decisiones basadas en valores en lugar de simplemente seguir la corriente.

Debemos promover conexiones sociales fuera del ámbito digital, cultivar la inteligencia emocional, y educar sobre la influencia de la publicidad y las redes sociales. Establecer expectativas claras, alentar la exploración de pasiones individuales y apoyar sus decisiones, incluso si difieren de la norma, contribuyen a que desarrollen una identidad sólida y resistente frente a las complejidades sociales.

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Responsabilidad y educación digital

En primer lugar, hay que inculcar desde una edad temprana la noción de responsabilidad digital. Esto implica enseñar a nuestros hijos a comprender las consecuencias de sus acciones en línea, desde la gestión de su privacidad hasta el impacto de sus interacciones en redes sociales. Los padres y educadores pueden colaborar para establecer normas y límites claros en el uso de dispositivos digitales, fomentando una cultura de responsabilidad individual y colectiva.

En segundo lugar, la educación digital debe abordar de manera proactiva temas como la ciberseguridad, el respeto en línea y la conciencia crítica. Los adolescentes deben aprender a discernir información, entender los riesgos asociados con la exposición en línea y desarrollar habilidades para proteger su privacidad. La idea es empoderar a los jóvenes para que tomen decisiones informadas y éticas en el mundo digital.

En tercer lugar, la colaboración entre padres, educadores y plataformas tecnológicas es clave. Los padres deben mantenerse informados sobre las tendencias digitales y participar activamente en la educación de sus hijos sobre el uso responsable de la tecnología. Dime, ¿conoces aplicaciones como las de Omegle, OnlyFans o Discord?

Si la respuesta es NO, te aconsejo ponerte al día con lo que sucede en el mundo digital. De lo contrario, difícilmente podrás educar a tu adolescente en el uso adecuado del móvil.

Edad adecuada para dar un teléfono móvil

La determinación de la edad adecuada para que un niño tenga su propio teléfono móvil es un tema que implica consideraciones tanto prácticas como psicológicas.

Para empezar, los padres deben evaluar la madurez y la responsabilidad individual de sus hijos. La capacidad de seguir reglas, entender los riesgos asociados con el uso del teléfono y la disposición para respetar pautas familiares son factores cruciales. Establecer una edad mínima basada en la preparación del niño para gestionar las responsabilidades y los peligros relacionados con la tecnología puede ser un enfoque prudente.

Además, se deben considerar las necesidades específicas de cada familia. La dinámica familiar, el entorno social y las actividades cotidianas del adolescente pueden influir en la decisión de proporcionar un teléfono móvil. Por ejemplo, un chaval que viaje solo a la escuela puede necesitar un teléfono para comunicarse con los padres. La comunicación abierta entre padres e hijos es necesaria para comprender estas necesidades y llegar a acuerdos mutuos sobre el momento adecuado para introducir un teléfono móvil.

Por último, es importante tener en cuenta los aspectos emocionales y cognitivos del desarrollo cerebral ante una exposición temprana a la tecnología. Por lo tanto, los padres deben sopesar los beneficios de la conectividad con los posibles impactos en la salud mental y emocional de sus hijos. Establecer límites de tiempo, supervisar el contenido y fomentar el equilibrio entre el tiempo en pantalla y las actividades offline son estrategias útiles para garantizar un uso saludable de los teléfonos móviles a una edad apropiada.

¿Le doy el móvil o espero un poco más?

Sobrellevar la presión de los hijos para obtener un teléfono móvil puede ser un desafío, pero los padres pueden adoptar diversas estrategias para manejar esta situación de manera efectiva:

Comunicación abierta

Establecer una comunicación abierta y honesta con los hijos es fundamental. Debemos crear un espacio donde los adolescentes se sientan cómodos expresando sus deseos y preocupaciones sobre tener un teléfono móvil.

Entender las razones

Escuchar atentamente las razones detrás de la solicitud de un teléfono móvil. Comprender si la presión proviene de la necesidad de conectarse socialmente, facilitar la comunicación o por otras razones puede ayudar a abordar las preocupaciones subyacentes.

Educación sobre responsabilidad

Enseñar a los hijos sobre la responsabilidad asociada con tener un teléfono móvil. Esto puede incluir discusiones sobre el uso adecuado, la gestión del tiempo en línea y la conciencia de la privacidad.

Establecer límites claros

Establecer límites claros desde el principio en cuanto al uso del teléfono móvil. Definir reglas sobre el tiempo de pantalla, las aplicaciones permitidas y el acceso a internet puede ayudar a mitigar los posibles riesgos asociados con la tecnología.

Buscar alternativas temporales

Si aún sientes que tu hijo/a no está listo para tener un teléfono móvil, puedes explorar alternativas temporales, como dispositivos familiares compartidos o dispositivos específicos para emergencias.

Promover conexiones en persona

Fomentar y apoyar conexiones sociales en persona. Mostrar a los hijos que las relaciones cara a cara son igualmente valiosas puede disminuir la presión de depender únicamente de la comunicación digital.

Educar la resiliencia

Enseñar a los hijos habilidades de afrontamiento y resiliencia emocional para lidiar con la presión social. Esto puede incluir el fortalecimiento de la autoestima y la capacidad de tomar decisiones independientes.

Modelar comportamientos saludables

Ser el modelo de comportamientos saludables en el uso de la tecnología. Los padres deben ser ejemplos a seguir al demostrar un equilibrio adecuado entre el tiempo en pantalla y las actividades fuera de línea.

Promover actividades alternativas

Incentivar la participación en actividades fuera de la pantalla. Ofrecer opciones de entretenimiento y pasatiempos que no dependan exclusivamente de la tecnología puede ayudar a equilibrar el tiempo de los niños.

Tomar decisiones inclusivas

Involucrar a los hijos en el proceso de toma de decisiones. Permitirles participar en la creación de reglas familiares y establecer expectativas puede darles una sensación de control y responsabilidad.

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