Apuestas en adolescentes

MI HIJO ADOLESCENTE APUESTA A ESCONDIDAS, ¿CÓMO LO SOLUCIONO?

Hace ya varios años que las encuestas españolas que investigan las dependencias marcan una tendencia clara: está aumentando el número de jóvenes que apuestan y, también, el número de jóvenes que tienen, o están en riesgo de tener, un problema serio con el juego. Y esto, a pesar de que la edad mínima para apostar, en España, son los 18 años. Pero, como dice el Justicia de Aragón, Ángel Dolado, “el juego no genera zonas de confort, sino adicciones” y, por esta razón, si tu adolescente está jugando, deberías preocuparte.

Vayamos a los datos: según la encuesta ESTUDES, del Ministerio de Sanidad, el 10,3% de los jóvenes entre 14 y 18 apuesta online de manera regular, y el 22,7% presencialmente. Además, el estudio del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, Prácticas invisibles afirma que la mayoría de los adolescentes se inician en el juego entre los 14 y 16 años.

Pero es aún peor, pues en el confinamiento el juego y las apuestas online aumentaron (en todos los grupos de edad), hasta un 6% de adolescentes entre 14 y 18 años padecen ludopatía: uno de cada 20.

Las cifras son muy preocupantes, y nada parece indicar que vayan a descender. Y hay que decir algo, además: cuanto más joven se empieza a jugar, más fácil es caer en la adicción.

Con las apuestas online es peor

Cuando un joven apuesta online, es cuatro veces más fácil que acabe desarrollando un problema de juego que si jugara presencialmente.

Apuestas online con adolescentes
Ludopatía en adolescentes

Y es que el juego online garantiza el anonimato y borra las fronteras: no hay necesidad de desplazarse y, además, se puede jugar todo el día.

La virtualidad hace, además, que la sensación de riesgo percibido sea menor, pues ni siquiera hay dinero físico de por medio.

Y si las apuestas que se realizan son deportivas, es peor: ¿cómo va a ser peligroso algo que se asocia con el deporte y que en ocasiones es publicitado por los ídolos deportivos de los adolescentes?

Todas estas razones hacen que el periodo de latencia (el tiempo que transcurre entre el momento en que una persona comienza a jugar y aquel en que comienza a desarrollar una conducta patológica), sea mucho menor para los juegos online (de solo un año y medio, frente a una media de cinco a siete años cuando el juego es presencial).

¿Por qué apuestan los adolescentes?

Casi ningún padre o madre se preocupa cuando ve que su adolescente apuesta un euro, cinco euros, pero si la conducta va a más, si empiezan a jugarse cantidades importantes de dinero, ahí siempre surge la misma pregunta: ¿por qué?

La respuesta es compleja, y tiene que ver tanto con lo social como con el momento de desarrollo del cerebro adolescente

Y es que el juego es percibido, en nuestra sociedad, como una forma más de ocio y aunque, en teoría, los adolescentes no pueden jugar, en la práctica el control es mínimo. 

Si nos centramos en los motivos cerebrales, podemos citar varios: 

  • El placer provocado por la descarga de adrenalina

El juego no deja de ser una conducta de riesgo, y ya sabes que el cerebro adolescente siente una gran atracción por el riesgo, por la novedad: por esta misma razón se entregan a otras conductas (exceso de velocidad, consumo de sustancias…).

  • Olvido de los propios problemas

Muchas conductas adictivas tienen como raíz un malestar que no se ha tratado a tiempo. Nuestra sociedad tiende a minimizar el malestar de la adolescencia: “sus cosas” no son importantes, o son cosas “de niños”.

Pero cuando no se atiende a un malestar, puede terminar derivando en un problema psicológico, y ahí las conductas de riesgo favorecen una evasión rápida, aunque falsa porque la realidad es que acaban agravando el problema.

  • Sensación de aumento de autoestima

Ganar una apuesta puede dar un “subidón” de autoeficacia: no pensamos “qué suerte he tenido” sino “qué bien se me da esto”.

Imagina a un adolescente que sienta que no se le dan bien los deportes, o los estudios: ganar varias apuestas le daría la idea de que sí “vale” para algo.

  • Ganar dinero

Por supuesto, ganar dinero (en general para invertirlo en el propio ocio) es una de las razones por las que nuestros adolescentes juegan, ignorando que, normalmente, con el juego se pierde más que se gana.

  • Hacer lo mismo que todo el mundo

Ya sabemos que en la adolescencia es muy importante el hacer lo mismo que el grupo de iguales, así que mientras las casas de apuestas sean un lugar de ocio común en la adolescencia (como por desgracia son hoy, aunque esté prohibido), muchos adolescentes se verán impulsados a ir, y a apostar, por ser “como todos”.

Retrato robot del jugador adolescente

Apuestas y adolescentes
Horario nocturno apuestas adolescentes

El porcentaje de adolescentes que juega es muy elevado. No todos son, sin embargo, jugadores habituales. 

Hay un perfil que define a estos: son generalmente chicos de 14 a 17 años, que han comenzado a usar internet bastante jóvenes y pasan entre 2 y 3 horas al día en la red (muchas veces en horario nocturno).

Suelen venir de familias con un estilo de crianza permisivo, y en las que no hay una protección cercana en el uso de internet. 

Además, son chicos que suelen considerarse malos estudiantes, tienen baja autoestima, menor tolerancia a la frustración y asumen más riesgos que la media. 

Son chicos, en definitiva, que están buscando salir de una vida que no les llena y que lo hacen a través de un medio equivocado, porque les da sensaciones fuertes y, si ganan, una recompensa inmediata. 

¿Cómo evitar que nuestros adolescentes apuesten a escondidas?

Como casi siempre, en Adolescencia Positiva damos un consejo: si crees (aunque sea solo una sospecha) que tu adolescente puede tener un problema con el juego, acude a un especialista. Solo la atención por parte de un psicólogo especializado puede garantizarte que tu hijo va a estar en buenas manos. El juego es una adicción y no basta con la voluntad para dejarlo: es necesario tener ayuda profesional.

Para prevenir que tu adolescente juegue, lo mejor que puedes hacer es cultivar su autoestima, y ayudarle a conocer sus emociones y cómo manejarlas. Un adolescente feliz, en paz consigo mismo, es un adolescente que tendrá menos necesidad de recurrir a vías de escape como el alcohol, o las drogas, o el juego.

Haciendo un resumen muy breve, la mejor educación se basa en tres pilares:

  • Diálogo

Dialogar con tu adolescente no solo te permite saber cuáles son sus problemas, necesidades e inquietudes, sino que le da la oportunidad de saberse querido, necesitado, mirado: validado. 

Esto forma parte de las necesidades de toda persona, pero especialmente de las personas adolescentes, que suelen tener una autoestima menor que los adultos y por ello necesitan una validación mayor: de alguna manera, es como si nosotros fuéramos su autoestima.

Por lo tanto, dialoga con calma cuando si descubres que tu hijo adolescente apuesta a escondidos.

Mi hijo adolescente apuesta
Dialogar con adolescentes
  • Asumir responsabilidades

Tomar decisiones se entrena, y si tu adolescente tiene la costumbre de hacerlo, estas serán cada vez mejores.

Por supuesto, las decisiones deben estar siempre acotadas. 

Me refiero a todas las decisiones, pero con respecto a las apuestas estoy pensando particularmente en el uso de internet: darle libertad a tu adolescente no significa entregarle un móvil y dejar que haga lo que quiera. En función de su edad y su madurez, es muy razonable poner un control parental para que no pueda acceder a determinadas páginas, establecer claramente las horas de descanso tecnológico… 

Según vaya creciendo, lógicamente, y si su uso es responsable, estas limitaciones se pueden ir revisando.

  • Educar en el espíritu crítico

Esto sería, de algún modo, la consecuencia de los dos consejos anteriores. 

Aprovecha cualquier ocasión (una serie, una noticia) para poner sobre la mesa los temas que te preocupan, sin acusar, sin juzgar, señalando simplemente lo que piensas y, sobre todo, dejando hablar a tu adolescente.

Los adolescentes tienen la capacidad de razonamiento abstracto, y pueden elaborar juicios. 

Y cuanto más hayan reflexionado sobre un tema y más autoconfianza y autoestima tengan, más fácil les será no dejarse llevar por la conducta grupal o por la satisfacción inmediata de determinadas actividades de riesgo.

Y, sobre todo, no te alarmes antes de tiempo. Aunque las cifras de ludopatía crecen entre la juventud española, y es urgente que se haga algo al respecto, recuerda que la gran mayoría de las adolescencias transcurren sin problemas graves. 

Preocúpate sobre todo de dar a tus hijos una educación en la que combines libertad y límites, para que puedan ir madurando en un entorno en el que se sientan bien, y vigila siempre, sin alarmas pero sin dejadez.

Y no te olvides de que en Adolescencia Positiva te acompañamos para que puedas disfrutar de esta maravillosa etapa que es la adolescencia.

Y ahora, cuéntame, ¿te preocupa el tema del juego?

Escucha la entrevista a Gerard Ribé sobre adicciones en la adolescencia

 

1 Comentario. Dejar nuevo

  • Buenos días, tengo un hijo de 19 años, tiene ya la cuenta bancaria a su nombre, tiene muchos ingresos pues esta estudiando, pero lo poco que tiene lo administra el, yo veo su cuenta, y lleva un par de meses que veo cargos en la cuenta de poco dinero 10, 20 euros y a veces algún ingreso también pequeño, yo ya le he dicho que no me parece bien, que cuenta mucho ganar el dinero, el me dice que no me preocupe que lleva anotado en un excell todo lo que juega y lo que gana, y nunca gasta mas de lo que ingresa. Si me preocupa la adicción, pues económicamente no estamos bien y creo que busca ganar dinero fácil.
    gracias por el articulo, me ha servido mucho

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