AYUDAR A TU ADOLESCENTE EXÁMENES FINALES

CÓMO AYUDAR A MI ADOLESCENTE CON LOS EXÁMENES FINALES

Llega junio, y nuestros adolescentes se embarcan, con gran angustia, en la tarea de estudiar para los exámenes finales. Algunos lo hacen, prácticamente, por primera vez en todo el curso. ¿Y qué puedes hacer tú, que llevas meses diciéndole que se ponga a estudiar? Aquí vamos a descifrar algunas de las claves sobre cómo (y por qué) puedes ayudar a tu adolescente con sus exámenes.

¿Por qué los adolescentes procrastinan?

Procrastinar es el arte de tomar la decisión de no hacer algo a pesar de saber que a largo plazo será peor. Así lo define Tim Pychyl, profesor de la universidad de Carleton (Canadá), que además la vincula a la primacía del estado de ánimo a corto plazo (no hacer algo que no nos motiva) sobre las acciones planeadas a largo plazo (aprobar el curso).

¿Cómo no iban los adolescentes a ser expertos en procrastinar si en ellos se dan todos los elementos que favorecen esta actitud? Por una parte, la importancia extraordinaria del estímulo emocional; por otra, las dificultades para planificar a largo plazo derivadas del momento de maduración de su córtex frontal.
Así que, calma: lo raro en la adolescencia es no procrastinar (puedes escuchar más sobre el tema en el episodio 78 de mi podcast).

¿Por qué no debes decirles “lo sabía” a tus hijos?

El psiquiatra clínico Robert Brooks, profesor en la universidad de Harvard, defiende que lo más importante para un niño o adolescente es la presencia de un adulto carismático: alguien que lo ama incondicionalmente y que se centra en la identificación de sus fortalezas, no en “arreglar” sus puntos débiles. Gracias a este adulto, se aprende a lidiar con el fracaso y el éxito, a resolver problemas y a tomar decisiones.

Un adulto carismático, por tanto, hace lo contrario de lo que parece salirnos de forma natural cuando nos encontramos con que llega junio y nuestro adolescente se agobia: no le lee la cartilla, no le recuerda que tiene lo que se ha buscado, sino que intenta buscar una solución basada en lo que el adolescente sí hace bien.

Ten en cuenta, además, que si tu adolescente se estresa por los exámenes, es que sí le importa aprobar, y todo lo que le puedas decir ya lo sabe. Lo mejor que puedes hacer es reaccionar como lo harías si tu mejor amiga te contara que se le ha echado el tiempo encima con alguna tarea: ayudando.

Animar “porque sí” no motiva a tu adolescente

Cuando se trata de ayudar, a veces nos quedamos en frases de ánimo muy vagas (“venga, que esto es facilísimo”; “tú puedes”). Las decimos con buena intención, pero lo cierto es que pueden tener el efecto contrario al que buscamos.

Si le dices algo así a un adolescente agobiado porque se ha atascado con un ejercicio de inglés o cree que es incapaz de comprender las causas de la Segunda Guerra Mundial, podrías llevarle a dudar de sus propias capacidades (“si es fácil y a mí no me sale, entonces es que no valgo para estudiar”).

Es más interesante animarle a hacer una pausa y, después, ayudarle a que encuentre la solución, que a veces pasa por pedirle una explicación a alguien que la conozca.

Ayuda a tu adolescente a organizarse

Es un hecho: si le ha entrado la prisa en junio, tu adolescente no sabe organizarse.
Pero tengo una buena noticia: está en la mejor edad para aprender este hábito que le acompañará toda su vida.

Con el calendario de exámenes en la mano, estableced juntos un programa de estudio realista. Lo ideal sería estudiar todas las asignaturas todos los días, dejando un tiempo para los repasos.

Enséñale a dividir una tarea grande en otras más pequeñas, y a calcular sus tiempos (¿Cuánto tarda en hacer cinco ejercicios de trigonometría? ¿Y un análisis sintáctico?). También a revisar las tareas completadas al final de cada día y semana, y a reorganizar las que no haya podido terminar.

Es bueno empezar las sesiones de estudio por lo que se le da mejor, para que se motive; después, seguir con algo más difícil, y terminar con algo más sencillo, pues aunque haga descansos, al final de una tarde de estudio siempre se impone el cansancio.

Estudiar en grupo es muy buena opción

Si alguna vez has tenido que explicar algo a tu adolescente, sabrás de lo que hablo: ni aunque seas especialista en la materia vas a poder resolver sus dudas sin entrar en una guerra de poder, así que es mejor que se lo dejes a las personas a las que sí va a escuchar: sus amistades. Dos o tres personas que conectan entre sí y que han estado presentes en el aula durante la explicación serán de gran ayuda.

Si no tienes muy claro si van a aprovechar el tiempo en grupo, te sugiero que lo hagas en tu casa, así podrás vigilar discretamente que no pasan el tiempo en Tiktok en vez de en el temario de la asignatura que toque.

¿Y si sus amistades “van peor”? No pienses que en ese caso se “aprovecharán” de tu adolescente: nunca se entiende algo tan bien como cuando se explica a otra persona, así que quien más sabe también saca partido del estudio en grupo. Además, ayudar a otras personas va tener un efecto muy positivo en la autoestima de tu adolescente, que se sentirá así más capaz cuando le toque estudiar algo que se le dé menos bien.

En época de exámenes, lo primero es la salud

En exámenes y fuera de ellos, debes velar por que tu adolescente tenga una buena higiene de vida. Esto pasa por combinar tres aspectos: alimentación, descanso y ejercicio.

Cuida que tu adolescente duerma lo suficiente. Lo ideal son ocho horas de sueño, y la verdad es que reducirlas la víspera de un examen suele tener mal resultado, pues la concentración será menor. Si lo hace en alguna ocasión, procura que no se convierta en un hábito.

Enséñale a hacer descansos eficaces cuando estudia. Hay estudios que demuestran que los picos de concentración en la adolescencia duran veinte minutos. Tras uno de ellos, deberá hacer un descanso, y mejor si en este se evitan las pantallas. Un temporizador puede ayudarle.

Comer de forma saludable debería ser una prioridad a lo largo de toda la vida, pero más aún para un adolescente de exámenes. Evita los ultraprocesados, incluye proteína en las comidas y ten siempre a mano fruta, queso, frutos secos y otros tentempiés saludables para los momentos de descanso.

Y, por último, asegúrate de que hace suficiente ejercicio o, al menos, que sale a la calle y camina algún rato: la actividad física mejora la capacidad de análisis y la concentración.

Crea un ambiente que invite al estudio

Si tu adolescente tiene problemas para estudiar, lo mejor es que lo haga siempre en el mismo lugar, y que este invite a la calma y a la concentración.

Procura que tenga a mano el material que pueda necesitar (libros de consulta, bolígrafos, folios) y elimina, en la medida de lo posible, las pantallas y otras distracciones. Habrá tiempos en los que el móvil o la tablet sean necesarios para realizar consultas, pero durante el tiempo de memorización no deben estar presentes.

Las bibliotecas públicas son un arma de doble filo. A veces ayudan mucho porque hay otras personas en la misma situación, pero en ocasiones se convierten en un espacio de ocio para adolescentes. Personalmente las desaconsejo como lugar regular de estudio durante la Secundaria. Cuando ya pasan a otros niveles, el compromiso con la tarea tiende a ser mayor, y por tanto la capacidad de trabajar en espacios públicos, también.

No juzgues a tu adolescente por sus resultados académicos

Estudiar el último día no es una garantía de aprobado: eso lo sabemos todos. Pero el final de curso no es el mejor momento para decírselo a tu adolescente.

Sí, es frustrante que suspendan cuando podrían aprobar sin problemas, o que saquen una nota más baja de la que crees que podrían tener, pero eso es algo que una reprimenda no va a cambiar. Y debes recordar siempre que tu hijo, que tu hija es más que las calificaciones que ha obtenido.

Te aconsejo que te centres siempre en lo que sí ha conseguido: mejorar sus resultados en su asignatura favorita, aprobar por fin una materia que se le resistía, lo que sea. Porque al final, los comentarios sobre sus fortalezas son el arma más poderosa para conservar la conexión con nuestros adolescentes y para la construcción de su autodisciplina, y esos, y no el aprobado de hoy, son nuestros objetivos a largo plazo.

De esto y de mucho más vamos a hablar durante el mes de junio en los talleres GRATUITOS “Gestión de batallas con adolescentes”. Si te interesa mejorar la relación con tus adolescentes y ayudarles a crecer, apúntate en este enlace

Nos encantará saber si estos consejos sobre cómo ayudar a tu adolescente con los exámenes finales te han resultado útiles.

 

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