En mis clases de secundaria, he detectado cuatro perfiles de adolescentes que abandonan sus estudios y no se esfuerzan en clase, especialmente entre los chicos. Estos cuatro perfiles tienen en común no habérsele detectado ningún tipo de déficit de atención, hiperactividad o cualquier otro tipo de trastorno; pero sí la sensación de temor a no alcanzar los objetivos esperados por sus padres. A veces, estos cuatro perfiles se mezclan y puede que reconozcas a tu hijo en más de uno a la vez. 

Los 4 tipos de adolescentes

Diana Al Azem con su hija
Diana Al Azem con su hija adolescente
  • Al primero lo podríamos llamar el alumno NEGATIVO. Este es el típico caso de un adolescente cuyos padres ejercen de “padres helicóptero”, es decir, supervisan todo lo que hace, controlan todas sus actividades, lo apuntan a las mejores academias para que mejore, batallan con sus hábitos de estudio, etc. Este tipo de alumno se caracteriza por ser educado y correcto con los adultos, pero su actitud cambia frente a los padres. Y cuantas más restricciones se le impone, más cerrado se vuelve. Su mayor propósito es defender su independencia a toda costa porque sus padres son demasiado controladores. Si tu hijo tiene este perfil, el enemigo eres tú.  
  • El segundo perfil podría conocerse como el alumno HÁZMELO. Este caso es conocido como aquel al que, por norma general, su madre se lo hace todo: recoger la ropa sucia, preparar el desayuno, escogerle la ropa, guardarle los libros en la mochila… Esto puede deberse a dos cosas; o bien los padres no confían en que el hijo puede hacer las cosas por sí solo, o bien tratan de compensarlo por algo (por ejemplo, dislexia, déficit de atención o, incluso, por ser el pequeño de la casa). Como resultado, tenemos a un adolescente que se cree verdaderamente especial y piensa que las cosas son fáciles de conseguir. Esto lleva a tener unas expectativas irreales de cuán lejos se puede llegar en la vida con poco esfuerzo.  
  • Nuestro tercer perfil se llama el alumno PANTALLA. Este es un perfil de adolescente cuyos resultados académicos fueron muy buenos durante la primaria, tiene conocimientos avanzados en informática y vídeo juegos, y sus profesores aseguran que tiene un gran potencial desperdiciado. El alumno Pantalla se refugia en su consola o en su tablet, un lugar seguro para él ya que ahí se siente competente y reconocido por sus amigos. Suele tener baja autoestima, timidez y no confía en sus propias posibilidades de éxito. Prefiere no esforzarse antes que fallar.  
  • Por último, el GUAY. Este perfil es el de un alumno deportista, que tiene éxito entre las chicas y un amplio número de amigos que lo siguen. Son adolescentes competitivos, con un talento y carisma natural. Son chavales con una actitud positiva ante la vida y por ello creen que lograrán lo que desean, a pesar de que sus calificaciones sean bajas. Imaginan un futuro de éxito por lo que no les preocupa si consiguen mejores o peores notas.    

¿Cuál de estos cuatro perfiles reconoces en tu hijo? 

Sea cual sea, hay una regla básica que debes conocer. Y es que cuanto más disgustado te muestres con sus resultados, más tranquilo se sentirá él, porque tú habrás asumido, de manera inconsciente, la mayor parte de su preocupación por el colegio y el futuro. En lugar de eso, tu hijo se dedicará a quejarse de lo mucho que lo presionas y lo controlas. 

No imaginas la cantidad de alumnos que vienen a mí a quejarse de que sus padres son el mayor de sus problemas, de que no les dejan en paz y de que están encima de ellos constantemente. Llegan a confesarme que, si no les presionaran tanto, harían más por sí mismos. Los adolescentes son de naturaleza rebelde.   

Por este motivo, resulta inútil trabajar en la motivación de un hijo si antes no se ha tenido en cuenta la relación personal entre padre e hijo. Cuando un adolescente y su padre viven en un ambiente de continuos conflictos, difícilmente se podrán comprometer con la resolución de un problema.  

Para que seas consciente del todo sobre esta cuestión, voy a darte también varios perfiles de padres que pueden dar origen a estas situaciones en casa. 

Los 5 perfiles básicos de padres

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  • El ADIESTRADOR, es decir, aquel que vive a través de sus hijos. Este tipo de padre vive por y para sus hijos, y el éxito de estos es su propio éxito. Necesitan validar su paternidad a través de los adolescentes, conseguir los sueños que no pudieron lograr en su momento y utilizan la presión y el control extremo para alcanzar la meta. Este tipo de padre puede llegar incluso a mostrarse agresivo, imponer miedo a sus hijos para presionarlos a dar el máximo. 
  • El ASPIRADOR, o aquel que absorbe a sus hijos para que desarrollen sus mismas habilidades e intereses. Este tipo de padres debe su actitud a una falta de empatía de sus progenitores. Se sintieron tan solos o ignorados en su momento que ahora tienen la necesidad de volcarse al máximo con sus propios hijos. Necesita crear una piña, ir todos juntos al mismo lugar, hacer las mismas cosas, practicar el mismo deporte; sin tener en cuenta los intereses del propio hijo. Estos padres se sienten inseguros y necesitan la atención y el afecto de sus hijos, lo cual puede llevar al adolescente a sentirse responsable de su padre o madre, con el consiguiente resultado de apartar sus propias metas o estudios. 
  • El MINUCIOSO, es decir, aquel que tiene expectativas irreales con sus hijos. Este tipo de padre, al igual que el Adiestrador, espera demasiado de sus hijos, lo que se traduce en resentimiento por parte de sus allegados. Esta característica se suele heredar de padres a hijos. Los progenitores se muestran emocionalmente distantes, mientras que el hijo intenta, por todos los medios, captar su atención. El problema es que solo la obtienen cuando suspenden una asignatura y nunca reciben ese reconocimiento tan necesario cuando lo hacen bien.    
  • El TEMEROSO, aquel que, por nada, sale presto a ayudar a su hijo. Este es el perfil de padre que está obsesionado con la seguridad y la felicidad de su hijo. Si no sufre con él, piensa que es mal padre. Se toma los problemas de los hijos como si fueran los suyos propios; y lo hace para protegerlos de las dificultades que él mismos tuvo de pequeño, a pesar de que la experiencia de sus hijos sea totalmente diferente. Los adolescentes con este perfil de padres deben hacerse inmunes a esas preocupaciones irracionales para vivir sin temor.  
  • El SUPERPAPÁ, aquel que está las veinticuatro horas del día disponible para sus hijos, el que se siente un superhéroe cuando los rescata de alguna dificultad. Este tipo de padre es muy sensible y está incondicionalmente comprometido con su papel de tutor. El problema llega con la adolescencia y la búsqueda de independencia. No soportan que sus hijos se alejen y lo pasan realmente mal cuando estos se hacen mayores y abandonan el hogar en busca del suyo propio. Necesitan sentirse necesitados.  

¿Te reconoces en uno o más de estos estilos de crianza? Es el momento de cambiar tu comportamiento, de dar un paso lateral para liberar y facilitar el camino a tu hijo. Esto solo puede funcionar si dejas de preocuparte por sus notas más de lo que él lo hace. El adolescente debe tener la oportunidad de desarrollar su propia fuente de inspiración y motivación, ese es el objetivo final

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