ADOLESCENTE RESPONSABLE

SÍ, ES POSIBLE TENER UN ADOLESCENTE RESPONSABLE

¡Pero si el año pasado era súper responsable! ¡Y este año ya lleva dos partes y ni la cama se hace!” – Este lamento se escucha a menudo en las charlas con familias de primero y segundo de la ESO, porque ni siquiera esos niños y niñas que hasta entonces parecían irreprochables están a salvo de la transformación radical que supone la adolescencia.

Y es que nos preocupa que determinadas actitudes que parecen falta de esfuerzo o irresponsabilidad perduren, se instalen y nuestros adolescentes nunca sean los adultos que nos gustaría.

¿LOS ADOLESCENTES SON IRRESPONSABLES POR NATURALEZA?

Lo primero que me gustaría decirte es que NO, los adolescentes no son irresponsables.

Como individuos, desde la niñez hasta la edad adulta, tenemos la necesidad de contribuir a la sociedad para sentirnos parte de ella. La adolescencia no es una excepción. De hecho, el adolescente asume muchas responsabilidades con sus iguales.

Estoy casi segura de que en alguna ocasión, durante tu adolescencia, llegaste tarde a casa arriesgándote a una bronca de tus padres por acompañar a una amiga que lo estaba pasando mal. Pues bien, eso es responsabilidad.

Y si observas a los adolescentes entregándose a sus aficiones favoritas verás que son capaces de grandes esfuerzos: ensayar con su instrumento horas y horas, no perderse ni un entrenamiento… Eso es compromiso.

El problema no está en ellos, así que te invito a que cambies tu mirada y analices por qué dices que no es responsable: ¿quizá porque no te parece que se esfuerce en tareas que los adultos le hemos impuesto, como los estudios o limpiar la cocina?

Pero ¿acaso te esfuerzas tú al máximo en las tareas más aburridas de tu trabajo? Seguramente, las harás solo por cumplir. Lo mismo que tu adolescente. 

Por lo tanto, como puedes ver, es posible tener un adolescente responsable en casa.

¿SON LOS ADOLESCENTES CAPACES DE ASUMIR RESPONSABILIDADES FAMILIARES?

– La neurociencia está muy bien – me dijo un día una madre – pero yo necesito que mi hijo colabore en casa.

Pues bien, contrariamente a lo que solemos creer, las responsabilidades para con la sociedad pueden llegar de manera natural.

Esto sucede a menudo en los jóvenes que han tenido menos imposiciones y más posibilidades de emprender sus propios proyectos, sin presiones ni juicios. Cuando están preparados, pasan espontáneamente a preocuparse por el bienestar de la sociedad en la que viven. Este fenómeno, el paso del egoísmo infantil al sentido comunitario en la juventud, se ha observado en comunidades de educación libre (puedes leer sobre este tema los estudios de Rebeca Wild).

Si hasta ahora no has educado así no te preocupes. Ya sabes que, en la adolescencia, el cerebro se rediseña completamente, y el sentido de la responsabilidad se puede trabajar como cualquier otra habilidad, aunque probablemente esto te exija una revisión de tus propios principios.

CÓMO AYUDAR A TU ADOLESCENTE A ASUMIR RESPONSABILIDADES EXTERNAS

 

CONECTA

En educación no hay recetas, pero sí sabemos que algunas cosas funcionan. Y cuando hay un problema, lo mejor es volver a la esencia: la conexión. Los adolescentes necesitan sentirse parte de ese universo que es la familia. Y cuando hay conexión, ser responsable es más fácil.

Procura que la prisa no te robe un ratito diario de conexión con tu adolescente: una charla, un abrazo, una mirada cómplice, un te quiero.

 

REVISA TUS EXPECTATIVAS

No te olvides de su edad ni de sus necesidades. Recuerda que la mayoría de los adolescentes, cuando vuelven a casa después del instituto, aún tienen esas extraescolares que les ayudan a equilibrarse, trabajo que hacer y la necesidad de socializar.

Está bien que ponga y quite la mesa o que baje la basura a diario, pero a lo mejor si quieres que limpie en casa debes esperar al fin de semana.

 

ESCUCHA

El ordeno y mando no funciona con los adolescentes: poned conjuntamente sobre la mesa las necesidades de cada cual y las familiares.

Porque puede que a ti te guste echarte la siesta con la cocina recogida pero tu adolescente necesite justamente lo contrario: en vez de reprochárselo a diario, háblalo con él. A lo mejor descubres que la cocina puede esperar un rato y crece la armonía familiar.

 

CONFÍA EN SUS CAPACIDADES

Asumir responsabilidades significa aprender a comprometerse con la tarea, y eso es imposible de hacer si tenemos a alguien recordándonosla continuamente.

Tenemos la costumbre de pensar mal de los adolescentes: en vez de confiar, imaginamos lo que va a pasar “si no…”. ¿De verdad creemos que van a asumir responsabilidades así?

 

AGRADECE

¿Qué le dices al camarero cuando te trae el plato que le has pedido? – Gracias.

Y sin embargo, la mayoría de las veces no reconocemos a nuestros adolescentes el valor que aportan a la familia: pensamos que como es su obligación, no necesitamos decir nada más.

Yo te propongo que no des nada por sentado: dale las gracias a tu adolescente de la misma manera que le agradeces a la dependienta que te cobre lo que has comprado.

No sabes cómo cambia el ambiente en casa cuando nos acostumbramos a ser agradecidos.

 

SÉ FLEXIBLE

Habéis llegado a un acuerdo, y tu adolescente no ha cumplido: ¿qué haces? Probablemente enfadarte, invadir el espacio donde está y gritarle.

Ahora piensa que eres la que no ha cumplido un acuerdo al que habías llegado con tu pareja, o con una amiga, ¿qué te gustaría escuchar?

Y es que a menudo nos permitimos con niños y adolescentes conductas que no tendríamos, ni toleraríamos con adultos.

Cuando tu adolescente no cumpla un acuerdo, te aconsejo que esperes a un momento en que lo veas receptivo y le preguntes qué ha pasado. A lo mejor la respuesta te sorprende.

 

DALE MÁS LIBERTAD

Sí, te lo voy a decir otra vez: déjale que se organice lo suyo (su habitación, sus estudios). Que sepa que estás ahí si necesita ayuda, que no lo has dejado abandonado a su suerte, pero que no vas a decirle lo que tiene que hacer ni cómo.

Ya te he dicho antes que la libertad llama a la asunción de mayores responsabilidades, así que supervisa, pero suelta el control.

Si quieres un poco de ayuda con esto, puedes hacer el reto “no soy la roomba de mi hijo” que propuse en el capítulo 38 del podcast.

Ahora que ya sabes que es posible tener un adolescente responsable y que colabore en casa, dime, ¿cuál te resulta tan sencilla que puedes empezar a aplicarla hoy mismo?

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