¿Qué es el sexting y por qué lo practican los adolescentes?

Cuando éramos adolescentes, una de mis amigas, la que era menos infantil y más osada, se hizo unas fotos para regalárselas a su novio. Las fotos no eran abiertamente pornográficas, pero sí algo más que solo sugerentes. En su día nos parecieron súper transgresoras, y sentimos algo de envidia de su valentía; hoy las miramos con una cierta condescendencia. Pues bien: esto, con más medios fotográficos y de reproducción, es el sexting, y lo están haciendo miles de adolescentes en España todos los días. Y aunque podemos partir de una comprensión de por qué lo hacen, la realidad es que no debemos ignorar ni dejar de hacerles conocer los riesgos de ese comportamiento.

¿Qué es el sexting y cómo de frecuente es en la adolescencia?

Sexting es una contracción que viene de dos palabras en inglés: sex, sexo, y texting, envío de mensajes de texto. Y aunque originariamente texting se refiere a mensajes escritos, cuando hablamos de sexting nos referimos explícitamente al envío a través de la web de imágenes o vídeos con contenido erótico-sexual.

Para que hablemos de sexting, además, según un documento creado en 2018 por el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación que puedes consultar aquí, deben reunirse algunas características:

  • Voluntariedad inicial (es decir, que las fotos o vídeos se hayan tomado, originalmente, con el consentimiento de la persona que los protagoniza)
  • Uso de dispositivos tecnológicos para la toma y difusión del material
  • Imágenes de contenido sexual. No se considera sexting si se trata de imágenes solo sugerentes, pero la frontera entre ambos términos es a menudo difusa, y especialmente en la adolescencia.

¿Es el sexting un problema entre la juventud española?

El sexting no es, ni mucho menos, exclusivo de la adolescencia, y de hecho es más frecuente entre mayores de edad que entre menores.

Es difícil determinar la extensión del fenómeno, pues, como decía antes, el límite de lo que es una imagen sexual es difuso, pero algunos estudios como este de 2016 hablan de que hasta un 3,4% de adolescentes de 12 años ha recibido o enviado material audiovisual sexy; un porcentaje que aumenta hasta el 36,1% a los 16 años. Esta tendencia podría haber aumentado durante el confinamiento, pues sabemos que tanto adolescentes como personas adultas, al resignarse a virtualizar sus relaciones, probaron prácticas sexuales nuevas, como el sexting.

El problema del sexting es que, al no implicar contacto, es percibido como una práctica segura (sin riesgo de embarazo no deseado o ETS), cuando la realidad es que entraña otros problemas, a menudo mal entendidos, a los que en la adolescencia se es más vulnerable.

Los peligros del sexting en la adolescencia

Te invito a que viajes conmigo a mayo de 2019. Los periódicos españoles daban la noticia del suicido de una mujer de 32 años, Verónica, tras la difusión masiva en su empresa de un vídeo sexual grabado cinco años atrás con su consentimiento. Al parecer, no pudo aguantar la presión cuando el vídeo en cuestión llegó a su marido.

Por desgracia, el de Verónica no es el único caso. Y cada vez hay más adolescentes que acaban con su propia vida por la misma razón que ella lo hizo.

Sexting

 

  • La pérdida de control sobre la propia imagen 

Es el riesgo más externo del sexting. Ante una difusión masiva, que puede darse por la voluntad de quien recibe la imagen (al romperse la pareja o simplemente para “presumir”, sin analizar las consecuencias), o bien tras el robo o pérdida del teléfono móvil, o a causa de un virus, la persona queda expuesta socialmente.

Esta exposición, que puede ser fatal incluso para personas adultas, es mucho más grave en la adolescencia: ¿qué adolescente, chico o chica, le va a contar a su madre que una fotografía sexual suya circula por el instituto?

La posibilidad de ser víctima de humillación pública a causa de fotografías o vídeos insinuantes puede tener graves consecuencias psicológicas en la adolescencia, una etapa en la que la aprobación del grupo de pares es vital. El riesgo de que la persona adolescente sufra de ansiedad, depresión e incluso que llegue a tener conductas suicidas es muy real.

  • La fotografía puede acabar en un portal de pedofilia

Una vez que la fotografía ha llegado a manos malintencionadas, no se sabe dónde puede acabar. Internet, que nos ha traído muchas cosas buenas, puede ser también una cloaca donde se esconden personas con comportamientos verdaderamente monstruosos.

Las fotografías sexys de adolescentes acaban en ocasiones en portales de pedofilia. Según un estudio de la policía de Utah de 2009, un 20% del contenido incautado a esos portales habían sido creadas anteriormente como sexting entre menores.

  • Sextorsión

El o la menor de las fotografías podría, también, sufrir una situación de sextorsión, en la que una persona, menor o mayor de edad, podría utilizar los contenidos eróticos para extorsionar o chantajear a su protagonista, amenazando con la difusión pública de las fotografías o vídeos comprometedores si la víctima no hace lo que le pide. 

Esa extorsión suele consistir en demandar más material a la persona a la que se está extorsionado, e incluso puede acabar en un abuso sexual físico.

Un adolescente no suele tener recursos suficientes para manejar este tipo de situaciones, lo que, por desgracia, le convierte en una víctima perfecta.

  • Las personas que reciben sexting también pueden tener problemas

Por otro lado, las personas que reciben material erótico de menores, aunque también sean menores de edad, podrían incurrir en un delito de posesión de pornografía infantil. Es cierto que no recibirían las mismas penas que si fueran personas adultas, pero podrían recibir sanciones de diferente naturaleza (educativa o punitiva) según la gravedad del caso.

Pero, ¿por qué hacen sexting los adolescentes?

Evidentemente, las motivaciones personales para hacer sexting son muy diversas, y tienen que ver con el despertar sexual propio de la adolescencia, pero me gustaría destacar que, en los estudios, se han encontrado diferencias entre chicos y chicas.

Sexting

Se suelen subrayar dos hechos fácilmente explicables: el primero, que las parejas homosexuales tienden a hacer más sexting que las heterosexuales; el segundo, que entre los chicos y chicas heterosexuales, son ellas quienes más sexting hacen, en todos los grupos de edad.

  • Vivir la propia sexualidad sin presiones del entorno

Es la motivación que esgrimen muchos chicos y chicas homosexuales. A través del teléfono móvil sienten una falsa sensación de privacidad e invulnerabilidad, que creen que les protege del acoso. 

Por desgracia, no solo esta protección es falsa: es que, además, esta práctica termina derivando en una mayor exposición si las fotografías se filtran.

Aún queda mucho por hacer por el colectivo LGTBI adolescente. Se trata de menores con mayor probabilidad de sufrir bulling y ciberbulling, y sus tasas de suicidio son más altas que la media. Es necesario ser conscientes de ello para dar pasos firmes en su defensa.

  • Objetivos románticos o sexuales

En las parejas heterosexuales, ellos hacen sexting con una finalidad sexual; es decir, con el objetivo de tener relaciones sexuales. Ellas, con finalidad romántica; esto es, para recibir atención o para conseguir una pareja amorosa.

Es decir, que aunque se trate de una práctica moderna, el sexting arrastra actitudes sexistas: mujer objeto de deseo, hombre sujeto de deseo. Si quieres ahondar en la educación no sexista, puedes leer este artículo del blog.

  • Presión del entorno y, especialmente, de la pareja

Aunque el sexting es, en esencia, un material tomado de forma consentida, el o la adolescente que se filma o se fotografía en posiciones sexualmente explícitas puede sentir la presión del entorno, hacerlo por una falsa impresión de que “todo el mundo lo hace”.

Además, se ha probado que muchas chicas adolescentes practican sexting bajo presión de sus parejas masculinas, lo cual reincide de nuevo en que el sexting reproduce la asimetría de poder de género. 

  • Inconsciencia e impulsividad.

El cerebro adolescente no es capaz de valorar de forma clara las consecuencias a largo plazo de un comportamiento. Una adolescente que envía una fotografía explícita a un chico no piensa que ese chico puede reenviársela a sus amigos. Puede hacerlo simplemente para “presumir” y de este modo llegar a los teléfonos de toda su clase.

A veces, incluso, puede que conozcan las consecuencias, pero no sean capaces de valorarlas en el momento en que se hacen la foto o en el que la comparten con otras personas. 

De hecho, aunque no hay un perfil psicológico de adolescente que hace sexting (cualquiera podría hacerlo), es ligeramente más frecuente entre quienes tienen mayor impulsividad.

Protejamos a la juventud: código de conducta contra el sexting

Contra el sexting, lo único que cabe es educación.

Tu adolescente debe conocer las consecuencias legales y psicológicas de este tipo de actos, y seguir un código de conducta basado en:

  • No crear sexting ni fomentarlo: 

Recordar siempre que una vez que ponemos la imagen en internet, perdemos el control sobre la misma, así que lo mejor es que nunca llegue ahí.

Puedes invitar a tu adolescente a reflexionar siempre antes de publicar. La regla de los diez: cómo se sentirá con la publicación de esa foto en diez minutos, diez meses y diez años, puede servir para practicar.

  • No difundir: 

En el sexting, no vale con guardar silencio. Tu adolescente debe ser capaz de frenar la difusión cuando le llegue una imagen de sexting de otra persona, y decírselo a una persona adulta para emprender acciones legales si es necesario.

  • No ceder ante el chantaje:

Tu objetivo, como madre o padre de adolescentes, es transmitirles tu apoyo incondicional, para que sientan que pueden recurrir a ti en caso de tener un incidente en la red. Esta confianza es fundamental en casos de chantaje.

Si en este momento vuestra relación no se presta a este tipo de conversaciones, piensa qué persona de tu entorno (una tía, una amiga tuya) puede ser su referente, porque siempre es mejor saber que va a tener el apoyo de alguien de tu confianza que pensar que va a intentar solucionar sin ayuda problemas que le vienen grandes.

Lejos de suponer una renuncia, es un acto de generosidad que tu adolescente, seguramente, sabrá reconocerte en el futuro.

Cuéntame, ¿sabías lo que era el sexting? ¿Te parecía un tema importante? Estoy encantada de leerte.

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