El peligro de los padres con alto nivel académico en sus hijos adolescentes

EL PELIGRO DE LOS PADRES CON ALTO NIVEL EDUCATIVO QUE EXIGEN A SUS HIJOS ADOLESCENTES

«En la familia todos hemos hecho carrera», «Tu única obligación ahora es ponerte a estudiar», «Míranos a tu padre y a mí, ambos hemos estudiado una carrera», «Si yo pude, tú también puedes», «Acabarás barriendo las calles si no te sigues formando», «Una carrera universitaria te da prestigio», «Céntrate en lo que te tienes que centrar y olvídate de esas tonterías», «¿Qué pensará la gente si permito que estudies una simple FP?»…

Estas son algunas de las exigencias que los padres con alto nivel educativo envían a sus hijos adolescentes. Y es que cada vez son más los jóvenes que deciden no seguir los pasos de sus padres para construir su propio camino a través de un ciclo de grado medio o sencillamente ponerse a trabajar para independizarse cuanto antes; decisiones que no gustan a muchos padres.

Ejercer de profesor de tu hijo adolescente

Padres exigentes

No lo podemos evitar: nos encanta mostrar nuestros conocimientos y habilidades frente a los hijos, creemos que así les servimos de ejemplo a seguir. Lo cierto es que esta idea no sería tan perjudicial si no fuera porque tendemos a perder los nervios cuando no entienden lo que les explicamos, no nos prestan atención o percibimos que se entretienen con una mosca. Es entonces cuando aparecen los reproches que un profesor externo a la familia evitaría.

Esto no significa que no podamos resolver alguna cuestión curricular que nos planteen, pero asumir el rol de profesor a diario con ellos puede derivar en casos de presión y ansiedad en los jóvenes. Recuerda que el papel de padre o madre de adolescente ya es retador de por sí, así que imagina el estrés que produciría implicarnos también de lleno en sus obligaciones académicas.

Por lo tanto, mi consejo es que si tu adolescente necesita ayuda extra con las tareas escolares, lo mejor es buscar una academia o profesor particular que pueda facilitarle el trabajo y aclararle las dudas. Por si no lo sabías, las metodologías de algunas asignaturas han cambiado en los últimos años, por lo que tu intervención podría crear mayor confusión en el alumno.

Cómo ayudar a tu adolescente con los estudios sin ejercer presión

Te doy algunas pautas a seguir para que las labores escolares no conviertan el aprendizaje en una actividad tóxica.

Adaptar el tiempo dedicado al estudio

Cada adolescente es un mundo, y no siempre sirve eso de «mira tu hermana que se pasa toda la tarde estudiando». Algunos chavales no son capaces de estar más de media hora sentados delante de un libro (sobre todo si son TDAH), por lo que sería interesante adaptar su tiempo de estudio.

Debemos tener en cuenta algunos aspectos a la hora de proponer un mínimo de dedicación a los deberes como: la edad del adolescente, su capacidad de concentración, la necesidad de movimiento y deporte, el nivel de conocimientos… Algunos adolescentes se conformarán con 20 minutos de estudio y otros necesitaran un poco más.

Proporcionar un espacio para el estudio

Pasear los libros de un lado a otro de la casa no ayuda. El adolescente debe contar con un lugar fijo y confortable donde realizar las tareas escolares.

Una mesa de estudio con cajones o compartimentos, un flexo con luz neutra y una silla cómoda en la que sentarse son indispensables para que la hora de estudio sea lo más favorable posible. Busquemos un lugar idóneo en su habitación o sala de estudio, donde no haya interrupciones por parte de otros miembros de la familia o distracciones de pantallas.

Permitirles mayor autonomía

Chequear la agenda de nuestros hijos a diario para ver qué tienen que hacer no facilita la autonomía del adolescente. En secundaria, muchos padres y madres aún temen dejar la organización escolar en manos de sus hijos. Temen que estos no sean lo suficientemente responsables como para saber lo que tienen o no tienen que hacer.

Lo cierto es que cada adolescente se organiza a su manera: unos ni siquiera necesitan agenda, otros no apuntan las cosas para que los padres no les obliguen a estudiar, otros adelantan los deberes entre clases y clase; y los más pillos, copian los trabajos de sus compañeros la hora anterior. Sea como fuere, lo cierto es que cada uno encuentra su manera de proceder o motivarse, y esto también forma parte de su desarrollo y adquisición de responsabilidades.

Nada de hacer los deberes por él

Algunos padres ejercen de salvadores de sus hijos cuando estos buscan alguna excusa para no entregar a tiempo los trabajos.

Hacer los deberes por él/ella o enviar una nota al profesor con un pretexto falso no ayudará a que tu adolescente se responsabilice. Todo lo contrario, creerá que papá o mamá estarán siempre ahí para solucionarle los problemas.

Lo cierto es que algunos padres con alto nivel formativo no soportan que sus hijos adolescentes suspendan un examen y prefieren excusar al chaval antes que aceptar un mal resultado. Esto lleva a que la percepción del profesor sobre la evolución de su alumno no sea la correcta y, por lo tanto,  resulte contraproducente para el propio adolescente.

No criticar al profesor

Aunque no te guste su forma de trabajar o creas que no ejerce bien su labor como docente o tú sepas más que él en ese campo, no juzgues ni emitas comparaciones frente a tu adolescente. Esto provocará que la relación entre profesor y alumno sea más difícil aún, ya que el primero perderá la autoridad que su puesto requiere.

Si realmente consideras que el profesor de tu hijo no está haciendo las cosas como debería o «tiene manía a tu adolescente» habla directamente con él o ella. Expón tus dudas o recomendaciones en una reunión privada con el docente.

El peligro de unos padres con alto nivel formativo que exigen a sus hijos

Siento comunicarte que tu hijo/a no tiene por qué seguir tus mismos pasos o los pasos del resto de la familia. Por mucha tradición que haya.

Si tras haber intentado transmitir la importancia de tener unos estudios a tu adolescente este sigue empeñado en que no desea ir a la Universidad, no debes obligarlo. No estar a la altura de las expectativas familiares ya es duro de por sí para un joven y algunos adolescentes cargan con la sensación de culpabilidad el resto de su vida.

A veces solo es cuestión de tiempo. Muchos jóvenes deciden retomar los estudios más adelante, cuando se sienten listos para afrontar el estrés de los exámenes. Apóyale si así lo decide. No nos olvidemos que enfrentarse a una evaluación puede llegar a ser más angustioso para unas personas que para otras.Cerebro del adolescente estresado por los estudios

Fíjate, por ejemplo, en esta fotografía que comparte @neuropsychiatry_ en su cuenta de Instagram. En ella se puede observar cómo «los estudiantes de medicina tienen un mayor riesgo que la población general a padecer trastornos de la ansiedad y depresión».: sobrecarga académica, falta de sueño, burnout… Es más, según esta plataforma, «los médicos resultan ser una de las poblaciones profesionales con mayor tasa de suicidio»

Someter a un adolescente a las mismas expectativas académicas de unos padres con alto nivel formativo, como puedes ver, repercute directamente en su cerebro y en su salud mental.

Ahora que conoces el peligro de ser padre o madre con alto nivel formativo y exigir a nuestros hijos adolescentes los mismos resultados que tuvimos, ¿crees que deberíamos seguir insistiendo? ¿O más bien deberíamos aceptar que podemos ayudar a nuestro adolescente a elegir su camino sin apostarlo todo a la Universidad?

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5 Comentarios. Dejar nuevo

  • Uauuuu que gran descubrimiento. No sabia hasta que punto podia inflyir en mi hijo y su ansiedad. Muchas gracias por este articulo

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  • Soy consciente de la presión que ejercemos sobre los hijos en este tema. Siempre me acuerdo de lo que explicas en tus talleres de la ley del espejo. Ahí tuve la revelación, es eso lo que me saca de quicio de mi hijo, que veo que es todo lo contrario a mí!!

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  • No he estudiado en la Universidad, como el resto de mi família y aun ahora, a mis 45 años, siento la presión de no haberlo hecho. Ahora soy madre y me cuesta aceptar que mi hija no quiera estudiar, aunque estaremos a su lado con lo que decida, quizá tengo miedo a que cuando sea mayor, sienta la misma presión que yo y que se pueda reprochar el no haber estudiado.

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