Motivar a un adolescente tras una primera evaluación desastrosa

MOTIVAR A UN ADOLESCENTE TRAS UNA PRIMERA EVALUACIÓN DESASTROSA

Acaban las vacaciones de Navidad, todavía quedan seis meses para junio, pero tu adolescente ya da el curso por perdido. Y, a la vista de los nefastos resultados de la primera evaluación, piensas que razón no le falta… Pues no. No te dejes llevar por el catastrofismo. Aún quedan dos trimestres de trabajo, y puedes motivar a tu adolescente para estudiar después de una primera evaluación desastrosa.

Y es que hay adolescentes que comienzan el curso con mucho brío, y tienen buenos resultados en la primera evaluación, y también quienes comienzan pensando todavía en la playa, o quizá no terminan de digerir algunos cambios (paso al instituto, cambio de metodología) y, cuando quieren darse cuenta, tienen las notas encima. 

Si es el caso de tu adolescente, te aconsejo el pragmatismo. Más que lamentarse por la primera evaluación toca analizar la causa de las malas notas (especialmente si el curso anterior eran mejores) y ponerse manos a la obra.

¿POR QUÉ MI ADOLESCENTE HA SACADO MALAS NOTAS EN LA PRIMERA EVALUACIÓN?

El rendimiento académico se asocia, en la adolescencia, con desmotivación. Es decir, se entiende, porque así lo muestran los estudios, que quienes tienen mayores índices de motivación presentan un mejor rendimiento académico.

Y esto también funciona al revés: el bajo rendimiento provoca desmotivación.

Porque unos malos resultados académicos pueden deberse a muchos motivos, como: Estudiar

  • Dificultades para asumir determinados cambios (físicos, sociales, cognitivos…) propios de la adolescencia.
  • Influencia del entorno social (amistades), que valora negativamente los buenos resultados académicos.
  • Falta de sueño.
  • Carencia de conocimientos sólidos sobre los que cimentar el aprendizaje.
  • Falta de hábitos de estudio y planificación.
  • Un exceso de presión que genera ansiedad.
  • Un autoconcepto poco ajustado (creencia de que no se es capaz).

Tras unos malos resultados académicos casi nunca hay una sola causa, por lo que te aconsejo analizar bien la situación de tu adolescente (puede ayudarte una tutoría) para poder poner el remedio adecuado, que puede ser una clase particular u otro tipo de apoyo.

Pero sí hay una acción que puedes emprender, sea cual sea la causa de sus malos resultados: ayudar a tu adolescente a encontrar la motivación.

(Por cierto, ya hablamos de desmotivación en la adolescencia en este artículo).

CÓMO AYUDAR A TU ADOLESCENTE A RECUPERAR LA MOTIVACIÓN ACADÉMICA

Como casi todo en la adolescencia, ayudarle a recuperar la motivación académica pasa por el trabajo de su propio autoconcepto y de su autoestima

Porque, si tu adolescente ha sacado malas notas, quizá esté dudando de sus capacidades para aprobar. Incluso si no ha movido un dedo en toda la evaluación: puede que vea los suspensos tan seguros que ni lo intente para no fracasar.

Se trata, por tanto, de que sepa de qué es capaz y de enseñarle a quererse mejor.

1. Huye de premios

No, las recompensas no merecen la pena. Si crees que sí, te invito a reflexionar: ¿para qué debe tu adolescente estudiar? ¿Para ampliar su cultura general? ¿Para aprender el valor del esfuerzo? ¿Para recibir un premio?

La motivación para estudiar debería ser intrínseca, esto es, nacer de tu adolescente, y no venir dada por premios externos. Estos cambian la conducta a corto plazo, pero no enseñan el valor que queremos transmitir. 

2. No le castigues

Los castigos suelen ser una venganza. He escuchado a padres decir tras ver el boletín de notas de sus adolescentes: “le voy a dar donde más le duele”. 

¿De verdad crees que eso es educativo?

Privar a tu adolescente de aquello que le es más querido (ver a sus amistades; su vida social a través del móvil) solo va a generar rencor.

Lo que sí te aconsejo hacer es revisar los hábitos. Si tu adolescente no es capaz de estudiar sin mirar el móvil, quizá necesita que se quede en el salón mientras estudia. Si las consolas le quitan tiempo de trabajo escolar, a lo mejor debéis revisar el acuerdo sobre pantallas.

No se trata de que, de forma unilateral, tomes esa decisión: por supuesto, los límites de lo razonable los vas a imponer tú, como persona adulta, pero en la adolescencia tu mejor aliada es la negociación

3. Ayúdale a explorar sus talentos

Talento

Demasiado a menudo cometemos el error de priorizar lo académico.

No quiero decir que lo académico no sea importante. Pero lo más importante para cada persona es ser feliz y, para ello, todo el mundo debería tener la posibilidad de desarrollar sus propios talentos.

Si a tu adolescente le gusta el deporte, la música, el maquillaje… Permite que dedique tiempo a sus aficiones. Que vaya a cursos y eventos. Que mire vídeos en internet.

Porque así podrá descubrir su propio talento, su propio valor. Puede que no le interesen las matemáticas, pero quizá pinte fenomenal, o realice diseños de moda extraordinarios. Déjale darse cuenta y quererse por ello.

Saberse una persona valiosa le ayudará a relativizar y a tener un autoconcepto más ajustado: no es que “no valga para nada”, es que entre todas las cosas que hace le ha ido mal en una (los estudios), y debe trabajar para mejorar.

4. Enséñale la satisfacción de los objetivos cumplidos

Planificar no es fácil, y mucho menos cuando se es adolescente, pero en los estudios es una de las claves del éxito.

La experiencia me ha enseñado que la mejor manera de aprender a planificar es emprendiendo proyectos personales.

Anima a tu adolescente a que se aventure con un proyecto que dure varias semanas: tocar una pieza de música, grabar y editar un vídeo complejo… Enséñale a dividir sus esfuerzos, a trabajar día a día, a medir sus progresos.

Probablemente, ese proyecto tenga momentos difíciles, en los que haya que realizar actividades rutinarias, quizá aburridas. Acompaña a tu adolescente, ayúdale si es necesario a superar el obstáculo.

Y cuando llegue el final, disfrutad del éxito. Saboreadlo. Compartidlo.

Y volved a empezar.

A lo mejor en este momento tu adolescente no es capaz de hacerse un plan de estudios para recuperar la primera evaluación, y necesite tu ayuda para ello. Pero ten por seguro que si aprende a esforzarse con sus proyectos personales, acabará aprendiendo a trasponer este aprendizaje a sus estudios. 

5. Ayúdale a establecer (o mejorar) sus hábitos de estudio

Quizá tu adolescente se sienta a diario delante de los libros pero no es capaz de sacar provecho del tiempo. Se trata de algo relativamente común en la adolescencia pero, por desgracia, los hábitos de estudio no son un aprendizaje explícito en casi ningún centro escolar

Un horario de estudio sin distracciones, en una habitación sin pantallas, sería un buen comienzo. Un horario razonable, con periodos cortos de concentración y que incluya un tiempo específico para las asignaturas suspendidas

6. Haced un acuerdo realista.

Adolescente estudia

No, cada persona no debe dar el máximo, en todo momento, en todas las áreas de su vida.

De hecho, esta idea de que hay que desarrollar el máximo potencial puede llegar a ser tóxica, porque siempre se puede dar más, pero caer en perfeccionismos y autoexigencias extremas puede ser enfermizo.

Te aconsejo hacer un acuerdo con tu adolescente: olvídate de lo que “es capaz” de hacer y planead unos mínimos. Porque quizá para la próxima evaluación no pueda remontar el uno de ciencias y esté bien pedirle un tres. Y produce más satisfacción aspirar a un tres y llegar que aspirar a un cinco y sentir que se fracasa de nuevo.

7. Reconoce sus éxitos

Revertir una primera evaluación que ha ido mal no es sacar sobresalientes, a veces ni siquiera aprobarlo todo en la segunda: es ir paso a paso mejorando los resultados. Si en la primera ha suspendido cinco y en la segunda suspende dos, es una mejora y puede augurar un aprobado a final de curso.

Recuerda que la manera en que hablas hoy a tu adolescente es la manera en que se hablará en el futuro, así que díselo: que le ves trabajar, que siga así. Tu adolescente se merece tu reconocimiento, le ayuda a sentirse bien.

8. Cuida siempre vuestro vínculo

Los estudios demuestran que las buenas relaciones familiares se relacionan con mejores notas en la adolescencia.

Permitir que las notas se interpongan en vuestro vínculo es un gran error. 

Tu adolescente necesita saber que te interesas por su progreso académico, pero también que lo más importante para ti es su persona, que le quieres de forma incondicional y que las notas solo son un aspecto (y no el más importante) de su vida.

Porque la adolescencia pasa, pero vuestra relación va a durar toda la vida.

Si necesitas recursos más concretos, no te puedes perder mi taller APLICA el miércoles 12 de enero. En él te ayudaré a entender de dónde viene la desmotivación académica de tu adolescente y te daré recursos para que puedas ayudarle a descubrir sus virtudes y talentos y a encontrar la motivación que necesita

Puedes inscribirte aquí.

Cuéntame, ¿cómo va la motivación de tu adolescente ante la segunda evaluación?

6 Comentarios. Dejar nuevo

  • Justilla. Von muchos altibajos
    Hoy puedo con todo y mañana no
    Sin apetencia por nada, bueno si, para utilizar el mobil

    Responder
  • Muchas gracias Diana. Leyendo este artículo me doy cuenta de que mi marido y yo estamos en el buen camino, pero nos faltan herramientas para poner en práctica todo lo que nos cuentas. Mi hijo está totalmente desmotivado, la primera evaluación remontó el PEC, pero en esta está suspendiendo casi todas las asignaturas…y no sabemos cómo motivarle…
    Tiene 12 años y está en 1ESO, me parece muy pronto para estar tan adolescente, pero…cada niño, supongo, es un mundo y cada uno tiene su proceso…
    Voy a echar un vistazo más por tu blog a ver si encuentro más información.
    Muchas gracias Diana.

    Responder
  • Leyendo este artículo me he dado cuenta de que lo hemos hecho todo al revés. Y nada de nada a funcionado… Y ese ha sido el fallo. Por suerte, he descubierto este mundo de la educación positiva y he empezado a cambiar yo para ayudarle a cambiar a él.

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