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Los adolescentes viven una época de transición y cambios muy repentinos. Empiezan a sentir vergüenza, dudas, sienten curiosidad por explorar el mundo y su propio cuerpo, quieren hacerse mayores lo antes posible y para ello experimentan con ciertas actividades que los padres pueden no aprobar. 
 
Los adolescentes se enfrentan a estos cambios repentinos y, precisamente, esa celeridad con la que se desarrollan provoca que se sientan avergonzados de que sus padres observen esa transformación tan veloz
 

¿Por qué mienten los adolescentes?

 
En ocasiones, el adolescente miente a sus padres porque no quiere preocuparlos. Otras, pretende protegerlos para no herir sus sentimientos ante un acto considerado inviable por la familia. También miente para protegerse a sí mismos de opiniones severas, regañinas o castigos.
 
No es de extrañar que un adolescente pruebe un cigarrillo, esconda maquillaje en la mochila para pintarse en clase, salga de casa a hurtadillas, se cambie de ropa al salir de casa, vea películas o vídeos clasificados para adultos, salga con chicos o chicas que no sean de tu agrado…etc.
 
 

Y ahora, pregúntate a ti mismo: ¿cuántas veces has mentido a tus padres cuando eras adolescente?, ¿te habrías atrevido a decir la verdad a sabiendas de que te iban a regañar o castigar?

 
Las mentiras forman parte de la vida de un adolescente y, cuanto antes lo asimiles, antes te darás cuenta de que establecer una relación basada en la firmeza y el cariño es esencial. Tu hijo debe saber que es importante para ti, por muchos errores que cometa. Esto no significa que le permitas todo. Es responsabilidad de los padres conversar con los hijos sobre temas como las drogas, el alcohol, el tabaco, el sexo… Sin embargo, tendrás que morderte las ganas de controlar todo lo que hace a cada momento. 
 

Recuerda que si un adolescente quiere participar en una actividad peligrosa, lo hará a pesar de la vigilancia de los padres. Sencillamente, lo hará de manera clandestina para evitar que lo descubran. 

 
Debes estar preparado para echarle una mano a tu hijo cuando necesite tu ayuda.
 
Y tú, ¿qué mentiras le contabas a tus padres?
  

 
Los adolescentes viven una época de transición y cambios muy repentinos. Empiezan a sentir vergüenza, dudas, sienten curiosidad por explorar el mundo y su propio cuerpo, quieren hacerse mayores lo antes posible y para ello experimentan con ciertas actividades que los padres pueden no aprobar. 
 
Los adolescentes se enfrentan a estos cambios repentinos y, precisamente, esa celeridad con la que se desarrollan provoca que se sientan avergonzados de que sus padres observen esa transformación tan veloz
 

¿Por qué mienten los adolescentes?

 
En ocasiones, el adolescente miente a sus padres porque no quiere preocuparlos. Otras, pretende protegerlos para no herir sus sentimientos ante un acto considerado inviable por la familia. También miente para protegerse a sí mismos de opiniones severas, regañinas o castigos.
 
No es de extrañar que un adolescente pruebe un cigarrillo, esconda maquillaje en la mochila para pintarse en clase, salga de casa a hurtadillas, se cambie de ropa al salir de casa, vea películas o vídeos clasificados para adultos, salga con chicos o chicas que no sean de tu agrado…etc.
 
 

Y ahora, pregúntate a ti mismo: ¿cuántas veces has mentido a tus padres cuando eras adolescente?, ¿te habrías atrevido a decir la verdad a sabiendas de que te iban a regañar o castigar?

 
Las mentiras forman parte de la vida de un adolescente y, cuanto antes lo asimiles, antes te darás cuenta de que establecer una relación basada en la firmeza y el cariño es esencial. Tu hijo debe saber que es importante para ti, por muchos errores que cometa. Esto no significa que le permitas todo. Es responsabilidad de los padres conversar con los hijos sobre temas como las drogas, el alcohol, el tabaco, el sexo… Sin embargo, tendrás que morderte las ganas de controlar todo lo que hace a cada momento. 
 

Recuerda que si un adolescente quiere participar en una actividad peligrosa, lo hará a pesar de la vigilancia de los padres. Sencillamente, lo hará de manera clandestina para evitar que lo descubran. 

 
Debes estar preparado para echarle una mano a tu hijo cuando necesite tu ayuda.
 
Y tú, ¿qué mentiras le contabas a tus padres?
  

 
Los adolescentes viven una época de transición y cambios muy repentinos. Empiezan a sentir vergüenza, dudas, sienten curiosidad por explorar el mundo y su propio cuerpo, quieren hacerse mayores lo antes posible y para ello experimentan con ciertas actividades que los padres pueden no aprobar. 
 
Los adolescentes se enfrentan a estos cambios repentinos y, precisamente, esa celeridad con la que se desarrollan provoca que se sientan avergonzados de que sus padres observen esa transformación tan veloz
 

¿Por qué mienten los adolescentes?

 
En ocasiones, el adolescente miente a sus padres porque no quiere preocuparlos. Otras, pretende protegerlos para no herir sus sentimientos ante un acto considerado inviable por la familia. También miente para protegerse a sí mismos de opiniones severas, regañinas o castigos.
 
No es de extrañar que un adolescente pruebe un cigarrillo, esconda maquillaje en la mochila para pintarse en clase, salga de casa a hurtadillas, se cambie de ropa al salir de casa, vea películas o vídeos clasificados para adultos, salga con chicos o chicas que no sean de tu agrado…etc.
 
 

Y ahora, pregúntate a ti mismo: ¿cuántas veces has mentido a tus padres cuando eras adolescente?, ¿te habrías atrevido a decir la verdad a sabiendas de que te iban a regañar o castigar?

 
Las mentiras forman parte de la vida de un adolescente y, cuanto antes lo asimiles, antes te darás cuenta de que establecer una relación basada en la firmeza y el cariño es esencial. Tu hijo debe saber que es importante para ti, por muchos errores que cometa. Esto no significa que le permitas todo. Es responsabilidad de los padres conversar con los hijos sobre temas como las drogas, el alcohol, el tabaco, el sexo… Sin embargo, tendrás que morderte las ganas de controlar todo lo que hace a cada momento. 
 

Recuerda que si un adolescente quiere participar en una actividad peligrosa, lo hará a pesar de la vigilancia de los padres. Sencillamente, lo hará de manera clandestina para evitar que lo descubran. 

 
Debes estar preparado para echarle una mano a tu hijo cuando necesite tu ayuda.
 
Y tú, ¿qué mentiras le contabas a tus padres?
  

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