Negociar con hijos adolescentes

¿Negociar con un hijo adolescente? Te contamos por qué y cómo hacerlo.

Llega un día en que los hijos dejan de ser esos niños que no cuestionaban nuestro criterio, y que comienzan a replanteárselo todo: la hora de llegada, el uso de pantallas, la ropa que llevan…  Los adolescentes tienen sus propias ideas y pretenden negociar siempre. Es agotador. Pero hay muchas razones por las que es positivo negociar con un hijo adolescente; hoy te contamos por qué, y cómo negociar en la adolescencia.

La capacidad de negociar es una habilidad que va a beneficiar a toda la familia, porque va a relajar la tensión y a aumentar la confianza mutua y la autoestima de tus hijos adolescentes; además, cuando se aprende en casa, vale ya para toda la vida. 

Y no, negociar no es pelearse, ni imponerse, ni perder una “guerra” contra los hijos. Negociar es escuchar; es llegar a una solución válida para todas las partes.

Muchos de nosotros venimos de una educación autoritaria y, aunque sabemos que es beneficioso, nos cuesta negociar con nuestros hijos porque no tenemos modelo. Precisamente por eso es tan necesario que aprendamos a hacerlo bien.

💜Los beneficios de negociar con tu hijo.

Uno de los primeros problemas a los que nos enfrentamos cuando queremos negociar con nuestros hijos adolescentes son las ideas heredadas acerca de la educación. Porque la sociedad sigue creyendo, de alguna manera, que negociar es permitir que un adolescente se salga con la suya. Pero una negociación no es eso. En una negociación no hay ganadores ni perdedores, hay personas llegando a un acuerdo. 

Negociar con adolescentes tiene, en realidad, más beneficios que otra cosa. Cuando negocias con tu hijo adolescente, si lo haces de verdad, de forma sincera, estás fortaleciendo vuestra relación.

Porque, aunque las primeras veces que lo intentes es muy probable que la negociación falle (estáis acostumbrados a relacionaros de otro modo), negociar con tu hijo adolescente tiene algunos beneficios muy claros:

  • Tu hijo va a ganar en asertividad y autoestima

Cuando escuchas a tu hijo le estás mandando un mensaje muy claro: que merece la pena escuchar lo que dice. Esto le va a ayudar a sentirse una persona competente, capaz, y a aumentar la confianza en sí mismo.

  • Va a aprender gestión emocional

Nadie ignora que las emociones, en la edad adolescente, están siempre a flor de piel, y que en el paso de la adolescencia a la vida adulta, es necesario aprender a regularlas. Este aprendizaje se realiza en gran parte a través de las vivencias. 

Si tu hijo adolescente vive en una familia donde los conflictos se resuelven negociando, aprenderá a no ceder a la reacción emocional y a expresarse desde la racional. 

  • Se va a mejorar el clima familiar

Cuando en una familia se negocia de forma sincera y respetuosa, todos ganan, pero sobre todo gana el ambiente en casa. 

Negociar va a ayudar a reducir los gritos, los portazos y las malas caras, porque ayuda a cultivar la idea de familia como una sociedad en la que no debe haber ganadores ni perdedores. 

Negociar con un hijo adolescente
Debemos enseñar a nuestros hijos el arte de la negociación

👉Preparar el terreno para negociar con tu hijo adolescente

Decíamos antes que no sabemos negociar con los hijos, y es verdad. Así que antes de pasar a dar consejos sobre cómo negociar, nos parece importante hacer una reflexión sobre los principios de una buena negociación con un hijo adolescente.

Porque cualquier negociación debe hacerse en las mejores condiciones posibles, y eso implica, también, tener claros algunos principios.

Si en tu casa el “tema estrella” de los conflictos y las negociaciones son las tareas del hogar, entonces te invito a que te unas a nuestro Taller CENICIENCIA.

Tener bien asentadas las condiciones previas a la negociación te ayudará a saber negociar sin abandonar tu función de padre o madre, es decir, de guía de tu hijo adolescente:

  • No todo se negocia

Esto es lo primero que deberías tener en cuenta. En una familia, no todo es negociable, y tú, como madre o padre, deberías saber bien cuáles son los límites de los cuales no se va a salir. Tan perjudicial es para tu adolescente no poder negociar nada como negociarlo todo

Una vez que tengas claro lo que sí se negocia, te va a resultar mucho más fácil no batallar aquello que es menos importante: la hora de llegada, las tareas domésticas… 

  • Tu hijo no es el problema

Cuando se han estudiado los comportamientos de padres, madres e hijos/-as adolescentes frente a los conflictos, se ha visto que los padres suelen pensar que el problema está en los hijos, mientras que los hijos suelen pensar que el problema lo han causado ellos. 

Debemos deshacernos de este prejuicio para acudir a la negociación con verdadera apertura. Porque lo importante no es quién o qué causa el problema: lo importante es saber hacer equipo para resolverlo.

  • Estás modelando su comportamiento

Nos gusta repetir esa famosa cita atribuida a Teresa de Calcuta que dice “no te preocupes porque tus hijos no te escuchan, te observan todo el tiempo”, porque nos parece fundamental.

Si ante los conflictos no negociamos, sino que nos mostramos inflexibles o agresivos, probablemente nuestros hijos, cuando se enfrenten a un conflicto en otro contexto, aprenderán a bajar la cabeza o a ser intransigentes. Y si no queremos ninguna de las dos cosas, debemos enseñarle, con nuestro ejemplo, el arte de la negociación.

No es fácil. Pero es posible.

📝Consejos de negociación

Ahora sí, te dejamos algunos consejos para negociar con un hijo adolescente.

Escucha, escucha, escucha

Quizá pienses que tu hijo adolescente no tiene nada que aportar al hecho de que estás harta de que deje la vajilla que usa para desayunar en la encimera. Pero es su desayuno, es su vida y, como cualquier adolescente, tiene su punto de vista.

Escuchar a tu hijo es el inicio de una solución consensuada. Y empezar con asuntos pequeños, como el bol del desayuno, os dará confianza para comenzar a negociar temas más espinosos, como la hora de regreso a casa.

Si tu hijo se cierra en banda ante los conflictos, puedes indagar un poco en por qué tu hijo adolescente no te habla.

Negociar con adolescentes
Consejos para negociar con adolescentes

Aprende a contraargumentar

Contraargumentar es, literalmente, ofrecer un argumento en contra; para ello, es necesario escuchar las objeciones de la otra persona, comprenderlas y dar ideas razonadas a favor de la posición propia.

Si tu hijo adolescente opina que la taza del desayuno es suya y la lava cuando quiere, tú puedes decirle que la casa es de todos y que es necesario mantener unos mínimos de limpieza: esto sería contraargumentar. Si le dices “lo que te pasa es que eres un vago, no digas tonterías”, no hay argumentos ni negociación, solo ataque.

Cuando negocies con tu hijo adolescente, olvídate de los “tú siempre” y de los “tú eres”: considera siempre su punto de vista y ofrécele el tuyo.

Busca el “nosotros”

Las discusiones entre padres e hijos adolescentes suelen resumirse en ataques personales donde cada cual busca un beneficio sin considerar al otro: una guerra de poder, con ganadores y perdedores.

Sin embargo, cuando se negocia desde una visión del “nosotros”, se plantean alternativas y se llega a una propuesta conciliadora, es decir, una solución en la que se modifique la postura inicial incorporando la perspectiva del otro (por ejemplo, “si te agobia recoger lo del desayuno, puedo recogerlo yo todo, si tú te comprometes a recoger la cena”).

Cumple con los acuerdos

Cuando llegues a un acuerdo con tu adolescente, cumple. Cumple siempre, porque lo que te juegas es tu propia credibilidad, el respeto de tu hijo adolescente y la posibilidad de llegar a acuerdos en el futuro.

Ser padres es también una cuestión de honestidad: ¿si no eres capaz de cumplir tus propios compromisos, cómo vas a pedirle a tu hijo adolescente que cumpla los suyos?

Recuerda que ningún acuerdo es eterno

Debes tener claro que si no negocias lo fundamental (tú sabes lo que es fundamental en tu casa, los límites que no se deben traspasar), entonces todo es renegociable. 

A veces funciona muy bien poner fecha a los acuerdos; por ejemplo, establecer los tiempos de juego en la consola para la primera evaluación, y revisarlos en función de si duerme suficiente, si hace otras actividades, si su rendimiento en el instituto es bueno…

Incluso, si una solución no te convence mucho, puedes proponerle a tu adolescente probar unas semanas (las que acordéis) y luego revisarla. Esto, además, aumenta el compromiso de tu hijo o hija, que va a hacer un esfuerzo para mantener el acuerdo.

Agéndate los momentos de negociación

No se negocia en cualquier momento, porque no se negocia de cualquier manera.

Está claro que un enfado no es el momento de ponerse de acuerdo en nada, pero tampoco está bien zanjarlo con un “mañana lo hablamos” y no hablarlo nunca. Lo mejor es buscar un hueco que os convenga a los dos (incluso daros una cita fuera de casa, si os gusta) y hablar en ese espacio. 

Negociar puede parecer difícil, al principio, pero es una de las claves para mejorar el ambiente familiar, y para fortalecer la autoestima de tu adolescente. 

Y si no tienes claro cómo conseguir que tu hijo te escuche, entonces te recomiendo este vídeo de nuestro canal de Youtube

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