Los celos en la adolescencia no son fáciles de canalizar.

La siguiente historia cuenta una situación común de celos en adolescentes.

 

Alejandra era una adolescente de quince años que tenía su grupo de amigas. Las cuatro iban en piña a clase, al recreo del instituto, se llamaban por la tarde en grupo y salían juntas los fines de semana.
 
Pero un buen día, una de sus amigas conoció a un chaval y empezaron a salir. El grupo dejó de reunirse tan a menudo con ella porque prefería pasar los recreos con su nuevo novio y salir los fines de semana con él para ir al cine.
 
En poco más de dos semanas, llegó a clase una alumna nueva. Venía de Perú, era una chica alegre, guapa y socializaba con todo el mundo. Alejandra no la tragaba tanto, (sobre todo porque tenía unos ojos verdes preciosos que atraían todas las miradas) pero sus otras amigas parecían llevarse bien con ella, así que la admitieron en el grupo. Volvían a ser cuatro en la pandilla, sin embargo, Alejandra empezó a sentirse desplazada a un segundo plano porque la nueva chica atraía la atención de sus dos amigas.
 
Alejandra decidió que si se apartaba del grupo, sus amigas empezarían a echarla de menos, así optó por no salir con ellas al recreo ni quedar los fines de semana.
 
A la madre de Alejandra le extrañó que su hija no saliera últimamente. Llevaba dos fines de semana seguidos sin quedar con sus amigas y rechazando sus llamadas.
 
Una tarde se decidió a preguntarle si había sucedido algo. En un principio, Alejandra le respondió que no, que todo estaba en orden. Así que la madre decidió no insistir y continuó con sus tareas.
 
Por la noche, antes de acostarse, y como si no tuviera importancia, Alejandra decidió contarle a su madre lo que tanto le perturbaba. Ella, que tantas experiencias había vivido ya en su vida, sabía perfectamente lo que le sucedía a su hija.

¿Qué son los celos?

La celotipia es un problema toxico-patológico cuando causa excesivo sufrimiento, cuando la necesidad de controlar que otra persona esté pendiente de ti se convierte en un sufrimiento personal y también hace sufrir a la otra persona. Es el miedo a perder lo que se ama, y esto no solo viene a referirse a la pareja, sino también a los amigos, hermanos, padres, etc.
 
Este sentimiento de celos en los adolescentes provoca que las personas a su alrededor se alejen, porque el comportamiento comienza a ser persecutorio con la pareja, rebelde con los padres, o grosero con los hermanos y amigos.
 
Reconocer los celos es el primer paso que se debe dar. Verbalizarlo con uno mismo. Ser consciente de que estás haciendo cosas raras con la gente que te rodea.

Adolescentes celosa

 
Seguramente todos vemos con claridad que Alejandra está celosa de la nueva alumna y, sin embargo, ella no lo ve. No se da cuenta. Su cerebro está programado para hacer realidad sus celos, por eso ella siente que sus amigas la han desplazado, aunque no sea cierto.
Una persona celosa llega, incluso, a sentir euforia cuando descubre, de manera objetiva, que tiene motivos para estar celosa. En este sentido, basta un solo día en el que las amigas de Alejandra no la llamen, para confirmar que sus sospechas son evidentes.
Canalizar los celos no es fácil.

¿Cómo ayudar a gestionar los celos en los adolescentes?

La madre de Alejandra decide motivar a su hija hablándole de que a las personas, amigas o parejas no se las mantiene por el control. Sino porque las dos partes quieren. Y el hecho de que sus amigas sigan estando ahí, es porque ellas lo desean, porque la consideran una buena amiga.
 
"Si continúan llamándote, a pesar de que tú no le contestas, es porque te quieren como amiga. No obstante, si sigues con esa actitud, es muy probable que acaben cansándose y no vuelvan a llamarte más, y entonces las habrás perdido" -le dice. "Debes focalizarte en aumentar el nivel de confianza que tenéis las unas con las otras".
 
La autoestima forma también parte de los celos y una baja autoestima no ayuda en absoluto. En el caso de Alejandra, algo tan simple como los ojos verdes de la nueva, le provoca sentir celos, porque ella los tiene marrones y poco llamativos. Alejandra debe darse cuenta de que sus ojos no cambian el hecho de ser digna amada de sus amigas.
 
"Las personas conectan por encima de lo material, de lo físico. El amor conecta a las personas por la química. Y si tus amigas te buscan es porque hay algo en ti que les encanta. Piensa qué puede ser" -continúa diciéndole.
 
La madre de Alejandra abandona la habitación y la muchacha piensa en las palabras de su madre.
 
"Es cierto que no tengo los ojos ni la gracia de la nueva, pero mis amigas y yo nos reímos, a ellas les gusta mi buen humor, les encanta cuando hago payasadas y nos lo pasamos genial cuando hablamos de chicos. Ellas están a gusto conmigo y yo con ellas. Además, nos conocemos desde el colegio, nadie me conoce mejor que ellas. Si han aguantado tantos años a mi lado, será porque les gusto".
 
Y tú, ¿has sido testigo ya de los celos de tu adolescente?
 

Los celos en la adolescencia no son fáciles de canalizar.

La siguiente historia cuenta una situación común de celos en adolescentes.

 

Alejandra era una adolescente de quince años que tenía su grupo de amigas. Las cuatro iban en piña a clase, al recreo del instituto, se llamaban por la tarde en grupo y salían juntas los fines de semana.
 
Pero un buen día, una de sus amigas conoció a un chaval y empezaron a salir. El grupo dejó de reunirse tan a menudo con ella porque prefería pasar los recreos con su nuevo novio y salir los fines de semana con él para ir al cine.
 
En poco más de dos semanas, llegó a clase una alumna nueva. Venía de Perú, era una chica alegre, guapa y socializaba con todo el mundo. Alejandra no la tragaba tanto, (sobre todo porque tenía unos ojos verdes preciosos que atraían todas las miradas) pero sus otras amigas parecían llevarse bien con ella, así que la admitieron en el grupo. Volvían a ser cuatro en la pandilla, sin embargo, Alejandra empezó a sentirse desplazada a un segundo plano porque la nueva chica atraía la atención de sus dos amigas.
 
Alejandra decidió que si se apartaba del grupo, sus amigas empezarían a echarla de menos, así optó por no salir con ellas al recreo ni quedar los fines de semana.
 
A la madre de Alejandra le extrañó que su hija no saliera últimamente. Llevaba dos fines de semana seguidos sin quedar con sus amigas y rechazando sus llamadas.
 
Una tarde se decidió a preguntarle si había sucedido algo. En un principio, Alejandra le respondió que no, que todo estaba en orden. Así que la madre decidió no insistir y continuó con sus tareas.
 
Por la noche, antes de acostarse, y como si no tuviera importancia, Alejandra decidió contarle a su madre lo que tanto le perturbaba. Ella, que tantas experiencias había vivido ya en su vida, sabía perfectamente lo que le sucedía a su hija.

¿Qué son los celos?

La celotipia es un problema toxico-patológico cuando causa excesivo sufrimiento, cuando la necesidad de controlar que otra persona esté pendiente de ti se convierte en un sufrimiento personal y también hace sufrir a la otra persona. Es el miedo a perder lo que se ama, y esto no solo viene a referirse a la pareja, sino también a los amigos, hermanos, padres, etc.
 
Este sentimiento de celos en los adolescentes provoca que las personas a su alrededor se alejen, porque el comportamiento comienza a ser persecutorio con la pareja, rebelde con los padres, o grosero con los hermanos y amigos.
 
Reconocer los celos es el primer paso que se debe dar. Verbalizarlo con uno mismo. Ser consciente de que estás haciendo cosas raras con la gente que te rodea.

Adolescentes celosa

 
Seguramente todos vemos con claridad que Alejandra está celosa de la nueva alumna y, sin embargo, ella no lo ve. No se da cuenta. Su cerebro está programado para hacer realidad sus celos, por eso ella siente que sus amigas la han desplazado, aunque no sea cierto.
Una persona celosa llega, incluso, a sentir euforia cuando descubre, de manera objetiva, que tiene motivos para estar celosa. En este sentido, basta un solo día en el que las amigas de Alejandra no la llamen, para confirmar que sus sospechas son evidentes.
Canalizar los celos no es fácil.

¿Cómo ayudar a gestionar los celos en los adolescentes?

La madre de Alejandra decide motivar a su hija hablándole de que a las personas, amigas o parejas no se las mantiene por el control. Sino porque las dos partes quieren. Y el hecho de que sus amigas sigan estando ahí, es porque ellas lo desean, porque la consideran una buena amiga.
 
"Si continúan llamándote, a pesar de que tú no le contestas, es porque te quieren como amiga. No obstante, si sigues con esa actitud, es muy probable que acaben cansándose y no vuelvan a llamarte más, y entonces las habrás perdido" -le dice. "Debes focalizarte en aumentar el nivel de confianza que tenéis las unas con las otras".
 
La autoestima forma también parte de los celos y una baja autoestima no ayuda en absoluto. En el caso de Alejandra, algo tan simple como los ojos verdes de la nueva, le provoca sentir celos, porque ella los tiene marrones y poco llamativos. Alejandra debe darse cuenta de que sus ojos no cambian el hecho de ser digna amada de sus amigas.
 
"Las personas conectan por encima de lo material, de lo físico. El amor conecta a las personas por la química. Y si tus amigas te buscan es porque hay algo en ti que les encanta. Piensa qué puede ser" -continúa diciéndole.
 
La madre de Alejandra abandona la habitación y la muchacha piensa en las palabras de su madre.
 
"Es cierto que no tengo los ojos ni la gracia de la nueva, pero mis amigas y yo nos reímos, a ellas les gusta mi buen humor, les encanta cuando hago payasadas y nos lo pasamos genial cuando hablamos de chicos. Ellas están a gusto conmigo y yo con ellas. Además, nos conocemos desde el colegio, nadie me conoce mejor que ellas. Si han aguantado tantos años a mi lado, será porque les gusto".
 
Y tú, ¿has sido testigo ya de los celos de tu adolescente?
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.
Necesita estar de acuerdo con los términos para continuar

Menú