Los 10 miedos de un adolescente al empezar la secundaria

LOS DIEZ MIEDOS QUE PREOCUPAN A TU ADOLESCENTE AL EMPEZAR LA SECUNDARIA

Una profesora mía del instituto, la persona que más me ha inspirado después en mi trabajo, decía que lo que más le gustaba de dar clase a adolescentes es que conocía a un grupo de niños y niñas y despedía a personas adultas. Y eso, que es lo más bonito de la secundaria, es también lo que hace de ella una época difícil, que en muchas familias se vive como un salto sin red. Aún no tienen sus adolescentes un pie en el instituto, y la preocupación ya es extrema.

Por eso quiero enviarte un mensaje de tranquilidad: la secundaria se puede transitar serenamente. Pero para ello es necesario que dejes de centrarte en tus miedos e inseguridades adultos y comiences a hacerlo en los de tu adolescente. Hoy te traigo los diez miedos que más preocupan a tu adolescente en el salto a la secundaria, junto con diez consejos para ayudarle. 

LA PREOCUPACIÓN PRINCIPAL DE TU ADOLESCENTE AL COMENZAR LA SECUNDARIA

Con once o doce años, tu adolescente se enfrenta a los cambios físicos de la pubertad. En algunos casos, estos son tan radicales y rápidos que casi podría decirse que no se reconoce en el espejo.

Su cerebro está en pleno cambio, sujeto a una grandísima curiosidad y también a la atracción por el riesgo; se acentúa la poda sináptica (destrucción de conexiones neuronales no necesarias) que comenzó en la infancia y, en definitiva, se remodela completamente.

Además, comienza a interesarse por establecer nuevas relaciones sociales, lejos del núcleo familiar en el que se había desarrollado hasta ahora.

En medio de esa tormenta de cambios, llega la secundaria y pasa de estar en la clase de “mayores” en el colegio a la de “menores” en el instituto: pierde estatus social. De tener una sola persona como guía a una por materia: pierde cercanía. Muchas veces, también, de un centro pequeño a uno con muchas más aulas: pierde simplicidad.

Un torbellino de cambios con otras tantas inquietudes. Pero de todas ellas, hay una más profunda que las demás.

Porque la mayor preocupación de tu adolescente es la necesidad de pertenecer.

Pertenecer. Sentir la aceptación del grupo de pares. Sentir que todo lo que está haciendo, desde la ropa que viste hasta las palabras que emplea o sus aficiones, va a contribuir a su aceptación, a su integración, alejándole del temido aislamiento social, de la difícil posición de ser impopular.

Inclusión o soledad. Esa es la disyuntiva mayor de tu adolescente al comenzar el instituto.

Todo, absolutamente todo lo que voy a contarte a partir de aquí, se relaciona con esta problemática.

DIEZ MIEDOS Y DIEZ CONSEJOS PARA AFRONTAR CON TU ADOLESCENTE EL INICIO DE LA SECUNDARIA

1. La construcción de la propia individualidad

Por supuesto: la personalidad nunca está construida de manera cerrada y absoluta.

Pero si hay una época donde la búsqueda de sí mismo es central, esa es la adolescencia.

Tu adolescente está dando el paso a la edad adulta, y necesita saber quién es, qué quiere, cómo se proyecta hacia el futuro. Y para ello necesita todo tu apoyo (aunque a veces te rechace), todo tu cariño (aunque no quiera besarte), toda tu atención (aunque no quiera contarte nada).

No es fácil ser madre o padre de adolescentes. Pero es que ser adolescente tampoco es sencillo.

2. La presión del grupo de pares

Aunque la sociología no ha demostrado la creencia popular de que las amistades pueden llevar por mal camino (puedes consultar este artículo del blog si te interesa saber más sobre este tema), la presión del grupo para determinadas elecciones (cómo vestir, hablar o comportarse en determinadas situaciones) es innegable, y en muchas ocasiones, mal aceptada por las familias.

Mi consejo como profesional es que, mientras no se trate de hábitos poco saludables, no hagas nada al respecto. Que no te importe ver cómo tu adolescente cambia su ropa, su peinado o su vocabulario, siempre que siga las normas de su centro y las que hayáis establecido en la familia (también te aconsejaría que estas no sean muy estrictas).

Si alguna de las cosas que hacen sus amistades te parece inaceptable, ayúdale a reflexionar al respecto sobre esa conducta en particular, sin criticar a las personas.

3. La construcción de la propia autoestima

La autoestima es un estado mental basado en el conjunto de pensamientos y sentimientos acerca del propio yo.

En la primera adolescencia, coincidiendo con los cambios físicos ligados a la pubertad, el inicio de la separación de los padres y el paso de primaria a secundaria, con su consiguiente cambio de cultura escolar, es habitual una bajada en la autoestima (así lo demuestran estudios como este)

Debes estar alerta para detectar si esta bajada de autoestima llega a niveles preocupantes.

No olvides que sigues siendo su principal apoyo. Intenta recordarle siempre lo que sabe hacer bien, y, si puedes, haz que hable con jóvenes que han salido hace poco de la primera adolescencia.

El sentir la aceptación y apoyo del grupo de iguales influye positivamente en la autoestima adolescente; por eso debes también ayudarle a saber cómo identificar las amistades verdaderas, las personas en las que puede confiar y apoyarse sin exponerse.

4. Un cambio de intereses

Cuando tenía trece años, mi prima pequeña, que era una loca de la equitación, llegó a casa un martes y le dijo a su madre que no montaría a caballo nunca más. Vendió su equipo en internet y con el dinero se compró material de dibujo y se apuntó a clases. Era su nueva pasión.

Los cambios de aficiones son, en la adolescencia, más frecuentes de lo que creemos.

Puede que tu adolescente sienta que ha dedicado mucho tiempo a esa afición y quiera probar experiencias nuevas; puede que ya no se sienta tan cerca de las amistades con quienes compartía ese gusto… Mientras no lo haga bajo presión o amenaza de bullying, no importa. Acepta el cambio y acompáñalo; seguramente tu adolescente se sentirá mejor así.

5. El miedo al rechazo social

Acompañando íntimamente a la necesidad de aceptación, el miedo al aislamiento social es uno de los más profundos en la adolescencia.

La preocupación por la moda, por lo que se lleva, por lo que se escucha… Suelen estar relacionadas con este miedo: no lo minimices. Acompáñalo desde la comprensión y el respeto, y no insistas demasiado en la necesidad de ser fiel a sí mismo: la autoafirmación, en la adolescencia, está muy relacionada con lo social.

6. La presión académica

Veo a muchos padres y madres minimizar la presión escolar que sufren sus adolescentes. “En mi época sí que era duro”; “no nos pasaban una”; “ahora tenéis miles de oportunidades para aprobar”… 

Recuerda: así no le vas a ayudar. 

Escucha, comprende, empatiza. Puede que hace unos años fuera más duro, pero eso no significa que enfrentarse a la Secundaria sea sencillo. 

Háblale de las veces en que dudaste, o fallaste, y en cómo conseguiste superar la presión: no se trata de compararos, sino de acompañarle.

7. Enfrentarse a sus propios errores

No, todos los adolescentes no tienen problemas con las drogas o la bebida, pero cuando tu adolescente cometa un error en el instituto, puede que lleve un parte a casa, o malas notas, o quizá se meta en algún lío que tenga consecuencias importantes.

Es en ese momento cuando debes demostrarle tu apoyo incondicional, ayudarle a releer ese error como un aprendizaje, más que hacer de él un momento de humillación o de castigo. No siempre es fácil, no, pero es la mejor manera de ayudar a tu adolescente a ser una persona resiliente.

8. Sus primeras relaciones amorosas

Nunca es temprano para pensar en las primeras relaciones amorosas de tu preadolescente o adolescente, y desde luego la entrada en el instituto supone un gran cambio en este sentido. 

Hazle saber que estás abierta para escuchar sus problemas íntimos, dándoles la importancia que se merecen (otra vez: nunca minimices sus problemas, solo conseguirás que deje de contártelos); hablad sobre lo que es una relación sana e insana, sobre sexo y conductas sexuales peligrosas.

No dejes la educación afectivo-sexual de tu adolescente en manos del porno o de sus amistades (adolescentes en el mismo estado de confusión y descubrimiento frente al mundo).

9. La comunicación con otras personas adultas de su vida

Tu adolescente se va soltando de tu mano, y eso significa que debe comenzar a construir relaciones independientes con otras personas adultas de su vida: en el colegio, en el equipo de baloncesto, en el conservatorio… 

Por supuesto que debes supervisar, pero la primera adolescencia es un gran momento para que tu hijo o hija comience a hablar de forma autónoma sobre sus necesidades, sus miedos, sus éxitos y sus errores con esas personas que también están ahí para contribuir a su educación. Confía en ellas. Confía en tu adolescente.

10. Entender el mundo online

Un gran porcentaje de adolescentes en España (casi un 70%, según esta encuesta del INE de noviembre de 2020) tiene teléfono móvil a los 12 años, la edad de inicio del instituto.

Si quieres poner en sus manos una herramienta así de poderosa (y, aunque no tenga móvil, seguro que conseguirá navegar por internet sin tu supervisión), deberías primero conversar sobre límites, abusos, y peligros del mundo virtual. También puedes repasar el episodio 26 del podcast de Adolescencia Positiva, donde hablábamos de este tema con Liliana Arroyo. LINK

No se trata de que tenga miedo, ni tú deberías tenerlo. Internet es una herramienta, y tu adolescente debería saber usarla.

 

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