Faltas de respeto en adolescentes

¿Qué hacer cuando mi hijo adolescente me falta el respeto?

Dentro de la conflictividad baja en la que transcurre la mayoría de las adolescencias, las faltas de respeto son una de las cuestiones que más preocupan a las familias. Son, como bien es sabido, muy comunes en la época adolescente, hasta el punto de que casi nos sorprende ver adolescentes que no las cometan (en casa, en la calle o en su centro educativo), pero que estén generalizadas no es una excusa para no hacer, como padres o profesores, nada al respecto. ¿Cuál es, entonces, la mejor respuesta educativa para adolescentes que presentan faltas de respeto?

¿Por qué los adolescentes faltan al respeto a sus mayores?

Como decíamos, las faltas de respeto son muy comunes en la adolescencia y lo excepcional es, precisamente, que no las haya. De hecho, psicólogos especializados en la etapa adolescente como Lisa Damour afirman que es más preocupante un adolescente que no se rebela en absoluto que uno que sí lo hace (dentro, claro está, de unos límites). 

¿Por qué los adolescentes faltan al respeto?

Hay varias razones. La primera, y probablemente más importante, los adolescentes faltan al respeto por su inmadurez cerebral. Como ya hemos comentado en este blog en diversas ocasiones, los adolescentes tienen bien desarrollada la parte impulsiva de su cerebro, pero el córtex frontal, que ayuda a la reflexión previa a la acción, aún no.

Es decir: los adolescentes tienen un cerebro fundamentalmente impulsivo.Faltas de respeto en adolescentes, repuesta educativa

Esto es una ventaja evolutiva, pero en la vida social puede traducirse por comportamientos no adaptados, como las faltas de respeto.

En segundo lugar, la adolescencia supone, socialmente, el fin de la relación admirativa con los padres. El adolescente está “programado” evolutivamente para marcharse de casa y, para ello, necesita poner en perspectiva todas las enseñanzas de sus padres. 

Va a tener otros referentes (adultos, pero también amistades), a aprender nuevas maneras de vivir la vida y, en definitiva, a hacerse su propia idea de cómo es el mundo. Esto, unido a la impulsividad, puede hacer que su forma de manifestar el desacuerdo con los padres sea excesivamente pasional, e incluya faltas de respeto.

Por otro lado, hay factores educativos que propician que un adolescente sea irrespetuoso.

Los hijos que han recibido una educación muy autoritaria, donde no les estaba permitido expresar sus sentimientos o necesidades y que sentían que, para ser vistos y queridos, necesitaban responder punto por punto a las expectativas paternas y, por otro lado, aquellos cuya educación ha sido muy laxa y no han conocido exactamente los límites, tienen más probabilidad de relacionarse con sus padres a través de faltas de respeto cuando llega la adolescencia.

Esto es fácil de comprender: en el punto medio entre el autoritarismo y el laxismo, los hijos que han sido educados en un estilo democrático han aprendido a expresar sus necesidades desde la infancia y, por tanto, al llegar a la adolescencia suelen ser más asertivos y saber que no necesitan atacar para ser escuchados.

El estilo educativo democrático no garantiza, por sí mismo, que tu hijo adolescente no te vaya a faltar al respeto, aunque sí suele ser indicador de un nivel de conflictividad más bajo.

📌La mejor respuesta educativa ante las faltas de respeto de tu hijo adolescente

Como decíamos antes, que las faltas de respeto sean habituales en la adolescencia no significa que no debamos hacer nada al respecto

Nuestros hijos adolescentes necesitan conocer dónde está la línea roja de la cual no deben pasar, y además es nuestra responsabilidad comunicárselo, educarles. (Si necesitas sentir una mayor confianza en tu forma de comunicar o poner límites, entra en nuestro taller CONFÍA)

Nuestros consejos al respecto son: 

  • Busca el motivo de la falta de respeto

No se trata de justificar el mal comportamiento, pero es bueno saber de dónde viene. faltas respeto adolescentes respuesta educativa

Porque detrás de un mal comportamiento hay siempre una persona que lo está pasando mal, y encontrar la fuente de ese malestar te ayudará a intentar solucionarla y, con ello, a reducir el conflicto.

Quizá tu hija lleva toda la semana peleada con su mejor amiga, no se siente segura para manifestar ese malestar en el instituto y, cuando llega a casa, se “descarga” contigo.

Este tipo de conducta, por molesta que sea, nace de una vinculación afectiva positiva: tu hija manifiesta su malestar contigo porque sabe que, aunque te grite, no está poniendo tu amor a prueba (cosa que no siente necesariamente así con sus amigas). 

Así que intenta buscar una excusa, en otro momento, para indagar las razones por las que tu hija está tan susceptible.

  • Ante las faltas de respeto, mantén la calma

Es lo más importante y también lo más difícil, pero ante cualquier conflicto con nuestros hijos adolescentes la palabra más importante es calma.

Si tu hijo te ha faltado al respeto, si te ha insultado o te ha hablado mal, no debes dejarte llevar por el enfado: recuerda que tú sigues siendo el adulto y, por tanto, el encargado de que la situación no degenere.

Si no eres capaz de mantener la calma, entonces nuestro consejo es siempre: márchate.

Vete a otra habitación y, cuando te hayas calmado, regresa.

Marcharse no es “perder” una batalla (la educación no es una guerra), sino una forma de dominar la situación.

  • No le faltes tú al respeto

Algo que deberíamos tener siempre presente a la hora de educar es que, independientemente de lo que hagamos, nuestra actitud siempre modela la de nuestros hijos.

Si a una falta de respeto respondemos con una falta de respeto (gritando, amenazando, insultando), lo que estamos enseñando es que esa actitud es legítima. Justo lo contrario de lo que pretendemos enseñar.

Así que, como hemos dicho antes, toca mantener la calma y morderse la lengua, si es preciso. 

Podemos, por supuesto, manifestar nuestro enfado, pero siempre de la forma menos agresiva de que seamos capaces (“me ha molestado lo que has dicho”, “me duele que hables así”), y solamente si creemos que nuestro adolescente va a estar receptivo.

Si crees que no va a ser capaz de escucharte, entonces lo mejor es que no digas nada.

Adolescente falta de respeto

  • Deja la conversación para luego

Uno de los primeros aprendizajes de la maternidad y paternidad de adolescentes debería ser este: deja la conversación para luego.

A menos que haya un problema de seguridad, que alguien esté, de algún modo, en peligro, lo mejor es que, sin evitar la conversación, la pospongas.

Más adelante, cuando veas que tu hijo está en mejor disposición, y cuando a ti se te haya pasado el enfado, podrás llamar a su puerta y conversar.

  • Dile que no vas a tolerar faltas de respeto

Posponer no es evitar. 

Y, si bien es mejor no hacerlo en el mismo momento de la falta de respeto, cuando vayas a hablar con tu hijo adolescente no debes dejar de decirle que no mereces ese trato, y que no lo vas a tolerar.

Es importante que le recuerdes el límite, aunque sepas que lo conoce, porque es importante recordarle que lo ha sobrepasado. 

  • Enséñale habilidades de resolución de problemas

Cuanto más entrenado esté tu hijo adolescente en la resolución de problemas, más se va a reducir la conflictividad en casa.

Saber enfrentarse a los problemas se traduce en menos frustración, y cuanto menor sea la frustración, más infrecuentes van a ser las faltas de respeto.

  • Busca ayuda

Si las conductas desafiantes duran mucho tiempo, son repetidas pero repetidas, o si simplemente crees que te cuesta lidiar con ellas, busca ayuda. 

En el segundo caso, una buena conversación con un familiar o amigo que te comprenda te puede hacer mucho bien. Si no lo tienes, puedes buscar también un profesional.

En el primero, cuando crees que la conducta está durando más de lo esperado, entonces está bien que acudas a un profesional para que te diga si la conducta entra dentro de lo esperado o si puede ser la manifestación de un problema mayor (trastorno desafiante, el inicio de una depresión…).

Y recuerda que en Adolescencia Positiva no podemos hacer un diagnóstico pero estamos aquí para ayudarte.

¿Quieres un poco de compañía en el camino de la educación de tu hijo adolescente? Porque están abiertas ya las plazas para la próxima edición del Círculo de la armonía materna, el programa de 8 semanas donde te acompaño para que mejores la comunicación con tu hijo adolescente y empieces a disfrutar de esta maravillosa etapa.

Si tienes alguna duda, déjamela en comentarios.

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 Adolescentes y faltas de respeto: la mejor respuesta educativa

 

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