7 razones por las que tu adolescente (dice que ) te odia

7 razones por las que tu adolescente (dice que) te odia

En la maternidad hay hitos que son como ritos de paso: las primeras palabras de tu bebé, su primer día de colegio o de instituto y el primer día que, adolescente que te pasa ya una cabeza pero pesa la mitad que tú, se planta delante de ti y te grita un “te odio” que le partiría el alma a cualquiera. Pero… ¿por qué me odia mi adolescente?

Aunque no te las diga, la verdad es que tiene un buen puñado de razones para estar a disgusto contigo. Y no estaría de más que te pararas a pensar sobre ellas y a ponerles remedio cuanto antes.

Y si no tienes mucha prisa, te adelanto que, si tu adolescente te dice que te odia, es porque no estás reconociendo a la persona en la que se está transformando. Ya no es un bebé, y mientras sigas tratándole como a tal, el conflicto no desaparecerá.

No es culpa tuya

Esto es lo primero que debería quedarte claro. No hay nada que hayas hecho mal. Los conflictos de baja intensidad entre padres e hijos son normales en la adolescencia, y que una persona de 15 o 16 años diga en un momento de gran intensidad emocional ese temido “te odio”… Solo significa que está muy enfadada.Adolescente enfadado

Hace unas semanas hablamos en este mismo blog sobre los conflictos propios de la adolescencia (puedes ver ese artículo aquí), así que no voy a insistir mucho en ello, pero sí te voy a repetir algo: la razón principal de los problemas son los cambios propios de la edad

Tu adolescente está cambiando porque su programa cerebral así lo exige: necesita conocer otros ámbitos, relacionarse con otras personas, desarrollar nuevas habilidades… Su cerebro se está preparando para salir del nido y necesita asumir nuevos riesgos y experimentar nuevas sensaciones.

(Si quieres profundizar un poco más en esos cambios, puedes leer este post de UNICEF).

Es verdad, la infancia pasa muy rápido, y más en esta época de prisas en la que no nos da tiempo a nada. Pero si quieres ser tu mejor versión para acompañar a tu adolescente, debes asumirlo lo más rápido posible, adaptarte a sus nuevas necesidades y prepararte para disfrutar de esta nueva etapa. Como cuando empezó a caminar y quitaste de las superficies bajas los objetos que se podían romper.

Las razones por las que tu adolescente dice que te odia

Algo que deberíamos grabarnos a fuego en cuanto nos convertimos en personas adultas es que la insatisfacción adolescente sí tiene motivos. Tiene, de hecho, muchísimos motivos. Claro, desde la perspectiva adulta, en la que los problemas son de otra índole (perder el trabajo, no poder pagar un préstamo, una enfermedad), las complicaciones existenciales de la adolescencia nos parecen cosas de niños, pero no lo son.

Si de verdad quieres comprender a tu adolescente, debes comenzar por recordar tu propia adolescencia, conectar con la persona perdida y vulnerable que eras entonces y ver a tu adolescente desde ahí. Cuando te coloques en esa perspectiva, podrás entender mucho mejor su enfado.

Ahora sí, te cuento las siete razones por las que tu adolescente se siente mal contigo:

  • No le dejas hablar.

¿Cómo que no le dejo hablar? ¡Pero si no hago más que preguntarle cómo le va, qué hace aquí o allá y me contesta con bufidos! 

Madre habla con adolescenteSí, es verdad, tu adolescente no responde a tus intentos de hacerle hablar. Pero siéntate, analiza qué le preguntas y cómo y piensa con quién más te comunicas así. ¿Acaso cuando te tomas un café con una amiga la bombardeas a preguntas así? Probablemente no, porque lo que solemos llamar “hablar” con nuestros adolescentes suele ser más bien un interrogatorio.

El hábito de la conversación con nuestros hijos e hijas debe asentarse desde la infancia, así que no es de sorprender si, tras haber pasado años sin interesarnos por sus cosas, cuando llegan a la adolescencia no nos cuentan nada. Pero no te preocupes, que esta situación se puede revertir.

Si quieres hablar con tu adolescente, crea la ocasión para ello. Invítale a sentarse con su bebida favorita y charlad sencillamente, sin objetivos ni juicios. Verás como poco a poco se va abriendo a ti.

(Por cierto, a este tema dedicamos ya un post completo del blog, lo puedes ver aquí).

  • No haces más que criticar

Sí, eres su madre y quieres lo mejor para tu adolescente, claro que sí. Pero, créeme, no necesitas juzgar todo lo que hace. Tampoco necesitas comentar que no estás de acuerdo.

Con frecuencia le digo a mi hija que, si no va a aportar nada bueno a una persona, no le dé su opinión. Pues bien, esta misma norma aplica cuando somos madres. Si no vamos a decir nada bueno, es mejor no decir nada. 

Claro, no te vas a quedar callada cuando viene con cinco suspensos después de no haber abierto un libro en toda la evaluación. ¿O quizá sí? ¿Quizá tu adolescente ya sabe lo que ha pasado y por qué y no necesita que vengas tú a repetírselo? ¿Quizá baste una mirada? Piénsalo.

  • Invades su espacio continuamente

Aunque no entres en su habitación sin llamar, en tu manera de relacionarte con tu adolescente es muy probable que invadas su espacio personal una y otra vez.

Cuando le dices cómo vestirse o peinarse, cuando le obligas a permanecer un tiempo determinado delante de los libros o interrumpes su concentración en algo que le interesa, estás invadiendo su espacio.

Tu adolescente necesita separarse de ti y tomar sus propias decisiones. Si tú no respetas esa necesidad, probablemente sentirá que le tratas injustamente.

  • Le das pocas o demasiadas muestras de afecto

Sí, los adolescentes suelen ser ariscos con sus familiares. Pero eso no significa que no necesiten el afecto.

Lo necesitan, sí, porque necesitan saber que estás ahí, que en ese torbellino de cambios al que se ven sometidos sin entender muy bien lo que les pasa, hay algo que no ha cambiado: el amor que su madre y su padre sienten por él.

Demostrar afecto no es negar una muestra de cariño “porque ayer no quisiste darme un beso”, ni plantarle un beso delante de sus amistades (“¡qué vergüenza!”), por mucho que el curso pasado no le molestara.

Demostrar afecto es saber estar presente, abrazarle cuando lo necesite (en privado, por favor) y apartarse cuando sea necesario.

  • No le aceptas como esAdolescente

No te puedes imaginar la cantidad de adolescentes que me dicen esto: mi madre (o mi padre) no me acepta como soy.

Lo peor es que la mayoría de las veces esto no es cierto: sí aceptamos a nuestros adolescentes como son, pero no sabemos hacérselo ver.

Pero claro, si nunca le dices a tu adolescente cuánto te gusta cómo es, lo que hace, su manera de ser ¿cómo quieres que lo sepa?

  • Te enfocas en lo negativo

Tienes la cama sin hacer. Recoge la cocina. No vayas con esas pintas. ¿Estás segura de que has estudiado suficiente? Otra vez has llegado tarde. Ay, levanta la cabeza del móvil, por favor.

¿Alguna vez has hecho la prueba de apuntar todos los mensajes negativos que le das a tu adolescente en un día? Porque ya te digo yo que a la hora del desayuno te has aburrido de escribir.

Y, sin embargo, tu adolescente es una persona maravillosa y perfecta, que hace un montón de cosas bien. Y necesita que se lo digas, porque aún no se quiere suficiente como para decírselo solo. Es más, si no se lo dices tú, probablemente ni siquiera aprenda a decírselo él.

  • No haces el esfuerzo de saber quién es

No reconozco a mi hija”, me dijo hace poco una madre del centro donde trabajo.

A lo largo de mi trayectoria profesional, esta es una de las frases que más he escuchado.

Pero, de la misma manera que hiciste el esfuerzo de conocer a tu bebé, interpretar sus señales de hambre y sueño, o de saber anticiparte a las explosiones de tu hija pequeña, te toca hacer un trabajo de descubrimiento de tu adolescente.

Quizá te parecía más fácil en la infancia, pero el vínculo que tienes con tu adolescente es sagrado, y merece la pena que vuelvas a hacer este esfuerzo. 

VALE, MI ADOLESCENTE TIENE RAZONES PARA ODIARME… ¿Y AHORA QUÉ HAGO?

Bueno, básicamente te diría que tienes dos opciones.

Como te he dicho antes, que tu adolescente te odie está muy relacionado con la etapa de desarrollo cerebral que está atravesando. 

¿Podrías, entonces, sentarte a esperar a que se acabara?

Por supuesto que podrías. 

Pero ya te digo que no es la mejor opción.

Porque hoy estás sembrando las semillas de vuestra relación de mañana, cuando tu adolescente sea una persona adulta que haga y deshaga a su antojo en su vida.

La otra opción es más difícil a corto plazo, pero da mejores frutos.

Consiste en ayudar a tu adolescente a encontrar su propia vía, aceptando sus sentimientos, trabajando vuestra conexión, valorando todo lo que tiene de bueno, que seguro que es mucho.

Comunícate con tu adolescente, ayúdale a superar sus dificultades, apóyale para que trabaje su autoestima, y verás cómo, escondida tras la cerrazón y la negativa, había una persona maravillosa.

Adolescencia positiva nació para ayudarte en este camino.

Por eso tengo el placer de invitarte, los días 15, 17, 19 y 22 de noviembre, a los talleres GESTIÓN DE BATALLAS CON ADOLESCENTES, donde comparto contigo mis estrategias para entender y superar esta etapa de cambios.

Puedes apuntarte haciendo click aquí y recibirás así el libro de trabajo para las sesiones.

Pregúntame por aquí si te queda alguna duda.

¡Te veo dentro!

 

2 Comentarios. Dejar nuevo

  • Cometo errores sin duda. Ya me informé de ellos pero de nada sirvió. Por ejemplo
    Si empiezo una conversación no interrogatorio contando una anécdota de mi trabajo o mis amigos o una noticia de actualidad su reacción es decir » ¿Sabes qué? A mí no me interesa que me interesa que me lo cuentes»

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    • Dese luego no es agradable escuchar este tipo de respuestas, vengan de tu hijo o vengan de otra persona. Y entiendo que no es fácil pretender que no te afecten. Pero si lo vemos desde el otro lado, te pregunto: ¿a ti siempre te ha interesado la conversación de otras personas o incluso la de tu propio hijo cuando era más pequeño y hablaba de cosas que a ti no te suponían nada nuevo? Si de algo pueden presumir nuestros hijos es de ser absolutamente sinceros con lo que piensan, aunque duela a los demás. Ellos aún no están preparados cerebralmente hablando para empatizar con los demás. Por eso no debes tomarte sus comentarios como algo personal, sino como un simple comentario sincero de que a él, en ese momento, no le interesa lo que estás contando porque seguramente tendrá otras cosas en la cabeza que a él le parecen más importantes. Es un camino complejo a veces, pero ya verás como, poco a poco, surge la comunicación entre vosotros. Saludos y gracias por escribir.

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