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7 mitos que tu hijo adolescente debería conocer sobre los porros

7 mitos que tu hijo adolescente debería conocer sobre los porros

El conocimiento es poder. De eso no nos cabe duda. Por eso es fundamental que, en lo que a drogas se refiere, los adolescentes sean conocedores de los peligros que hay detrás de su consumo.

 

En diversas ocasiones he escuchado a los más jóvenes afirmar que fuman porros porque la marihuana es más sana que el tabaco. ¡Absolutamente falso! “El riesgo que supone el cannabis a la salud respiratoria se está subestimando sistemáticamente”, ha explicado Helena Shovelton, presidenta ejecutiva de la Fundación Británica del Pulmón.

 

Científicos del Instituto de Investigación Médica de Nueva Zelanda afirmaron que el efecto en los pulmones de cada porro era equivalente a fumar entre 2.5 y cinco cigarrillos de una vez. Por no hablar de los daños cerebrales.

 

Por eso, en este post vamos a desmitificar otros 7 mitos que tu hijo adolescente debería conocer sobre los porros.

Mitos sobre los porros

Mito 1. La marihuana se usa para curar cáncer.

La marihuana no cura el cáncer (ojalá). Y tampoco se usa de forma directa. Sí es cierto que algunos elementos químicos que contiene la marihuana, combinados convenientemente en forma de medicamentos y bajo prescripción médica pueden reducir (y no siempre) el dolor de algunos cánceres o los efectos adversos de la quimioterapia, como las náuseas. Pero no cura. Curar significaría eliminar la enfermedad, y eso no lo consigue la marihuana.

Mito 2. Los médicos recetan marihuana en casos de enfermedades terminales.

No, los médicos en ningún caso recetan marihuana. Ni siquiera en casos terminales. Esto sí puede ocurrir en EEUU, Canadá u otros países, pero en Europa, la marihuana no se considera un medicamento. Solo hay unos pocos medicamentos que se sacan de la marihuana y se administran en forma de jarabe o spray bucal. LOS MÉDICOS EN NINGÚN CASO LA RECETAN TAL CUAL SALE DE LA PLANTA.

Mito 3. Pasar un trozo de hachís o un poco de marihuana a un amigo sin cobrarle dinero, no es tráfico de drogas.

Sí lo es. Ya sea vendiéndola o regalándosela, pasar droga constituye un delito de tráfico contemplado en el Código Penal. El artículo 368 del Código Penal castiga el cultivo, la elaboración y el tráfico de drogas con penas de: Prisión de 3 a 6 años y multa del tanto al triplo del valor de la droga cuando se trate de sustancias ilegales que causen un daño grave para la salud.

Mito 4. Tener una o dos plantas de marihuana en casa no tiene consecuencias legales.

No es cierto. Este es un bulo muy extendido. En realidad, no hay ninguna ley que diga cuántas plantas se pueden tener. Si la policía tiene conocimiento de que alguien tiene un aplanta en su domicilio, se le impondrá una sanción administrativa que puede ir desde 600 a 3000 Euros.

Mito 5. El consumo de marihuana no desarrolla comportamientos psicóticos.

Sí, la marihuana, y en concreto el THC que contiene, puede alterar gravemente el equilibrio emocional de algunas personas vulnerables. En casos más graves, el consumo de cannabis puede favorecer la aparición de la esquizofrenia, que una vez aparece es irreversible.

Miro 6. La mayoría de jóvenes consume porros.

No, la mayoría de los jóvenes no consume porros. Según el último estudio (ESTUDES 2019) sobre consumo de drogas en España, solo el 19% de los jóvenes consumen porros de forma frecuente. Y aquellos que lo han consumido de forma esporádica en el último año no llegan al 28%.

 

Lo que sucede es que si alguien tiene varios amigos o conocidos que fuman porros, la percepción general es que hay mucha gente que fuma, pero no es cierto. Solo ocurre en el círculo más cercano. En realidad, hay mucho jóvenes en España que no fuman nada.

Mito 7. Si eres joven, no te hace daño.

Cualquier droga afecta a cerebro y, por este motivo, cuanto más joven es una persona, más vulnerable es su cerebro a las drogas y los daños pueden ser mucho más graves que en una persona adulta. De hecho, las probabilidades de volverse adicto a una droga es mucho mayor en personas jóvenes y se desarrolla en un tiempo más corto. El cerebro es una de las partes más frágiles y sensibles de nuestro organismo y sus daños, físicos o psicológicos pueden ser permanentes e irreversibles.

 

Ahora que ya conoces los 7 mitos que tu hijo adolescente debería conocer sobre los porros, ¿crees que los aprovecharás para informar a tu hijo sobre la realidad de las drogas?

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